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Herb Jeffries, entre el jazz y los ‘afro-westerns’

EL PAÍS EL PAÍS 03/06/2014 Chema García Martínez
Herb Jeffries, en Hollywood en 2004. © REUTERS Herb Jeffries, en Hollywood en 2004.

Uno no siempre puede elegir el tipo de vida que va a llevar; el caso de Herb Jeffries. Vocalista de jazz por vocación, alcanzó la fama siendo el primer vaquero cantante afroamericano en la historia de Hollywood. La única constante en su vida fue, podría decirse, la inconstancia. Jeffries falleció el pasado 25 de mayo a la edad de 100 años, debido a un fallo cardíaco.

Nacido como Umberto Alexander Valentino un 24 de septiembre de 1913, en la ciudad de Detroit, por las venas de Herb Jeffries corría sangre irlandesa, francesa, portuguesa, española, siciliana, magrebí, india y etíope. En un mundo racialmente bipolar, Jeffries pasó de blanco a negro con una liberalidad que mueve a la duda razonable. Si, como afirman sus biógrafos y remachaba el propio interesado, se mostraba orgulloso de su parte “oscura”, no dudó en declararse blanco cuando era preciso, ya fuera para obtener una licencia de matrimonio o conseguir un empleo. Algo estaba claro: blanco o negro, nadie pudo nunca dudar de su instinto para los negocios, que le llevó a descubrir un nicho de mercado en la música que interpretaban las orquestas negras de jazz en Chicago a principio de los años treinta. Sin edad para firmar contratos, Jeffries marchó a la Ciudad Ventosa en busca de su oportunidad. La voz del joven cantante viajaría a lo largo del país a través de las ondas, acompañando al pianista Earl Hines. Jeffries -la piel clara, los ojos azules- salía a escena con el rostro ennegrecido para no levantar suspicacias.

Asistiendo a una proyección cinematográfica en el sur del país, volvió a tener una de esas súbitas iluminaciones que cambian la vida: “era una película de vaqueros. De repente me di cuenta de que los pequeños de piel oscura no tenían un héroe de película”. Decidido a convertirse en “la respuesta afroamericana a Gene Autry”, el cantante estableció contacto con Jed Buell, un productor independiente de series B: “Me dijo: olvídalo. No eres lo suficientemente negro”.

En 1937, el “Vaquero de Bronce” hizo su primera aparición en pantalla. Harlem on the Prairie recorrió con algún éxito el circuito de las sepia movies. Jeffries rodaría tres nuevos westerns musicales, ninguno de ellos una obra maestra del séptimo arte, pero qué importancia tiene algo así cuando uno puede recorrer el país montado en un Cadillac con un cuerno de toro luciendo en su frente…

El destino vendría nuevamente a manifestarse durante una visita promocional a su ciudad natal. Jeffries asistía a un concierto de Duke Ellington cuando fue invitado a subirse al escenario y cantar con la orquesta. Nuevo empleo y nuevo look de bigote “a la Gable” y melena aplastada bajo el peso de la brillantina. El binomio Ellington-Jeffries alcanzó su cenit en 1941 con Flamingo, todo un éxito de ventas que el tiempo convirtió en un emblema kitsch y una marca de éxito que el cantante y actor explotaría con saña en lo sucesivo.

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