Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Higuaín vuelve a gritar gol

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 28/09/2017 Juan L. Cudeiro
Higuain celebra su gol al Olympiacos. © STRINGER Higuain celebra su gol al Olympiacos.

Lo gritó como ha hecho con pocos. Lo necesitaba seguramente más que nunca, justo ahora que se cernían nubarrones sobre su futuro, fuera de la selección argentina, suplente en el último partido de la Serie A, nada menos que en el derbi contra el Torino. Gonzalo Higuaín también partió del banquillo en la cita contra el Olympiacos en la Liga de Campeones (2-0). Pisó el campo superada la hora de juego y en la primera oportunidad que tuvo, el primer balón suelto en el área, marcó el gol que acabó con el dolor de muelas de la Juventus, atrancada ante un oponente que era un frontón.

“Debe recuperar la serenidad”, había dicho el técnico Massimiliano Allegri. En lo que va de temporada apenas había marcado dos veces, fue contra Cagliari y Chievo, tantos que no sirvieron para abrir el tanteador o decidir partidos. Ha transcurrido poco más de un año después de pagar 90 millones de euros al Nápoles por el delantero argentino, un tiempo en el que anotó 24 goles en la liga y 5 en la Champions para llevar a su equipo a la final de Cardiff. No vale el pasado más reciente: Higuaín empezaba a estar cuestionado en el feudo turinés.

Su gol rompió la numantina resistencia de un Olympiacos flojo, sempiterno campeón griego que, sin embargo, suma ahora tres jornadas sin ganar en la competición doméstica, algo nada común. Le dominó la Juventus sobre todo en las acciones a balón parado, pero durante largos minutos tropezó el equipo italiano contra el meta Silvio Proto. Hasta que llegó Higuaín para reivindicarse, marcar el primero y generar el segundo que finalmente se anotó en la cuenta de Mandzukic.

Más plácida fue la noche para el Manchester United, que fue un rodillo en Moscú ante el CSKA, al que liquidó en apenas media hora con Martial y Lukaku estelares (1-4). El delantero galo anotó un penalti y le dio dos goles al nueve belga, que abusó de la debilidad de la zaga rusa y en especial del veterano central Ignashevich, de 38 años. Akinfeev, el meta, lleva ahora 41 partidos consecutivos recibiendo gol en la máxima competición continental. Mourinho había advertido a su equipo de que estaban ante el mejor CSKA, que marcha cuarto en la liga rusa a siete puntos del líder Zenit tras once jornadas, en años. Pero su equipo estuvo muy por encima, sin añorar a Pogba y Fellaini, lesionados, y con Ander Herrera, poco utilizado en lo que va de temporada, a los mandos. El United no pierde desde que el 8 de agosto cayó en la Supercopa ante el Real Madrid y solo ha cedido un empate en seis jornadas en la Premier, venció en su único partido de la Copa de la Liga y ha goleado en los dos de Champions.

Lukaku supera a Ignashevich en el primer gol del Manchester United.JOHN SIBLEYAction Images via Reuters

El equipo que prepara Jose Mourinho lidera el grupo A, donde las opciones para llegar a la segunda plaza se han abierto tras el desplome del Benfica. El campeón portugués ya había caído en la primera jornada en casa ante el CSKA y en la segunda cedió sin remisión contra el Basilea, que lo sentenció (5-0) con dos goles tempraneros y le castigó cuando ya estaba con diez hombres tras expulsión del zaguero Almeida a la hora de partido.

La Roma completó el pleno italiano en la jornada. En el fastuoso estadio de Bakú resolvió no sin problemas su visita al Qarabag. El griego Manolas y el bosnio Dzeko adelantaron al equipo italiano antes de que se cumpliese el primer cuarto de hora, pero acortó distancias Pedro Henrique a los pocos minutos y el empuje del cuadro de Azerbaiján puso contra las cuerdas al favorito hasta el punto de que en el último minuto un testarazo del sudafricano Ndlovu pudo valer un empate que nadie hubiese podido catalogar como injusto por el generoso despliegue del Qarabag, que ahora deberá medirse en un doble enfrentamiento al Atlético.

También fue una buena noche para el Celtic, que reverdeció grandes noches continentales con un triunfo (0-3) en casa de otro clásico, el Anderlecht, y se posiciona para al menos continuar en Europa como tercero en un grupo que deben dominar PSG y Bayern.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon