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Hillary Clinton aboga en sus memorias por el fin del embargo de Estados Unidos a Cuba

El Mundo El Mundo 06/06/2014 RUI FERREIRA

A no le gusta el embargo económico de Estados Unidos a Cuba. Tanto es así, que sugirió al presidente que acabara con el. La ex secretaria de Estado suelta esta 'bomba' en su libro de memorias, de próxima aparición.

Para Clinton, el embargo ha dejado de ser útil para conseguir un cambio político en la isla comunista y tampoco sirve los intereses de su país. Además, piensa que la restricción unilateral estadounidense le ha dado una excusa tanto al líder cubano , como a su hermano Raúl, el actual presidente, para negarle la democracia a los cubanos.

"Desde 1960 Estados Unidos ha mantenido un embargo con la esperanza de sacar a Castro del poder, pero la verdad es que lo único que ha logrado es darle un argumento para justificar la tragedia económica cubana", escribe la ex secretaria de Estado en su libro 'Hard Choices'.

© Proporcionado por elmundo.es

Esta convicción la llevó, en la última etapa al frente de la Secretaría de Estado, donde permaneció desde el 2009 hasta el año pasado, a proponer a Obama que levantara el embargo. "No estaba logrando sus objetivos y ha retrasado considerablemente nuestra amplia agenda en América Latina. Pensé que debíamos trasladar hacia los Castro la responsabilidad de explicar por qué han sido antidemocráticos y abusadores", ha escrito Clinton.

Pero, ante la realidad de que "el régimen de Castro mantuvo su muro de piedra", ella y el mandatario decidieron que la mejor opción fue iniciar una campaña de contactos 'pueblo a pueblo'. "Creemos que la mejor forma de lograr un cambio en Cuba es mostrar a su pueblo los valores, informaciones y comodidades materiales del mundo exterior", ha enfatizado.

La detención de Alan Gross, un obstáculo

Hace tres años, Obama acabó con todas las restricciones que su antecesor, el republicano George W. Bush, impuso a los exiliados cubanos residentes en Estados Unidos. El actual mandatario los a su país natal y a enviar remesas monetarias y mercancías. También creó un mecanismo de permisos especiales que autoriza a entidades culturales, académicas y religiosas a viajar libremente a Cuba. "Ha dado resultados muy positivos", constata Clinton en sus memorias.

Pero no todo ha sido una mar de rosas. Si el Gobierno cubano ha construido un 'muro de piedra' frente a Estados Unidos, en Washington el Congreso tampoco ha ayudado mucho. En su opinión, la oposición de miembros del Congreso, principalmente los congresistas y senadores de origen cubano, ha logrado mantener "congelada" la idea de normalizar las relaciones con Cuba, lo cual "ha perjudicado profundamente ambos pueblos".

Ejemplo de ello fue el arresto en Cuba el 2009 del contratista , que ha sido condenado a 15 años de cárcel tras ser atrapado intentando crear una red de acceso a Internet fuera del control de La Habana. Desde entonces Estados Unidos exige su inmediata liberación por motivos humanitarios.

"Fue una tragedia en términos de querer mejorar los lazos (entre los dos países)", escribe Hillary en su libro de 656 páginas, en que dedica más espacio a desvelar detalles e interioridades de la Administración Obama, que en criticar a sus pares o oponentes.

Dos graves encontronazos

Clinton recuerda que desde el arresto de Gross el Gobierno cubano ha creado nuevos problemas en las relaciones bilaterales, algunos tan inexplicables, a punto de que la ex secretaria de Estado sospecha de que en Cuba hay "algunos" moviendo hilos para acabar con toda posibilidad de acercamiento a Estados Unidos y las necesarias reformas internas del sistema. "De ser así, es una tragedia doble y además relega a millones de cubanos a un encarcelamiento continuado", ha enfatizado.

Cuba ha propuesto conversaciones bilaterales para lograr un acuerdo de intercambio de Gross con los tres cubanos que aún se encuentran presos en Estados Unidos, acusados de actividades de espionaje. Son los célebres Cinco cubanos, dos de los cuales han regresado ya a casa tras cumplir sus sentencias, y que Cuba considera como héroes. Pero el Departamento de Estado considera que los dos casos no están conectados y rehúsa siquiera abordar el asunto.

En sus memorias, Hillary recuerda, sin grandes detalles, cuando su esposo, el ex presidente Bill Clinton, intentó mejorar las relaciones con Cuba. Pero lamenta que el Gobierno cubano no hay respondido a esos pasos.

El mandato del presidente Clinton, de 1993 al 2001, se caracterizó por dos graves encontronazos con el Gobierno de La Habana: el derribo de dos avionetas de la organización anticastrista 'Hermanos al Rescate', con la consiguiente muerte de sus cuatro pilotos, y el 'Caso Elián González', el niño balsero que apareció solo a la deriva frente a las costas de Florida.

El año 2000, este segundo caso fue el que mayores pasiones movió en el sur de Florida desde siempre. Comenzó cuando su padre reclamó en Cuba la devolución del menor y el Gobierno de la isla desencadenó una feroz campaña política.

Durante casi nueve meses, millones de exiliados se movilizaron en las calles de Miami para impedir su retorno con el argumento de que su madre intentó traerlo 'a tierras de libertad' y, aunque ella murió en el intento, Elián debía permanecer junto a sus familiares en la ciudad. El niño regresó con su padre a Cuba después de que el caso fue escalando en el sistema judicial estadounidense. Al final, el Tribunal Supremo confirmó la custodia paterna.

Durante todo el tiempo, Clinton mantuvo un silencio público prudencial y dejó la justicia seguir su curso. Pero se sabe que, entre bambalinas, instruyó a un abogado muy amigo suyo a que se interesara por la reclamación del padre de Elián.

García Márquez, mediador

El derribo de las avionetas de 'Hermanos al Rescate' en febrero de 1996 dejó a Clinton sin otra alternativa que promulgar la 'Ley Helms-Burton', cuyo capítulo principal condiciona el levantamiento del embargo económico a la existencia de una democracia total en la isla, retira esa iniciativa al presidente, como existía hasta entonces, y la otorga al Congreso.

El entonces presidente se 'resistió' durante meses a firmar la ley, precisamente porque quería mejorar las relaciones con Cuba, pero al final no tuvo otra alternativa: aspiraba a la reelección meses después.

Hace una década se supo que entonces los dos países tenían contactos discretos a muy alto nivel, en los cuales el recién fallecido Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez ofició como 'enviado clandestino' entre La Habana y Washington.

El libro de Hillary es considerado por algunos analistas en Estados Unidos como la antesala del lanzamiento de su campaña para la presidencia dentro de dos años, pero ella no ha dado ningún indicio en ese sentido.

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