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Holanda muerde y mata

El Mundo El Mundo 18/06/2014 GERMÁN ARANDA

En un nuevo partidazo jugado a degüello en ambas áreas y con Australia soltándose como quien no tiene nada que perder, Holanda dio un paso al frente en el grupo de España asegurándose el primer puesto con tan sólo empatar ante Chile o no encajar una goleada.

© Proporcionado por elmundo.es

La electricidad de Van Persie y Robben parece capaz de dejar frita a cualquier defensa aunque el encargado de decantar el resultado al final fue el joven veinteañero Depay, que firmó el 2-3 definitivo con un disparo con efecto de esos que cuando niños acaban siempre fuera de la escuela.

Y el partido fue eso, un recreo con más acierto y menos defensa que en el patio del colegio, donde había que esquivar un montón más de piernas que las que ayer se dedicaron a defender.

Tras un inicio titubeante con ambos equipos tomándose la medida y Australia apuntando maneras, se adelantó Robben con uno de los mejores goles del torneo, recogiendo el balón en centro del campo y echándose a correr hasta el área rival como si no tuviera 30 años.

Cruzó el balón el holandés y Cahill, estrella de Australia desde 2006 que ha marcado cinco de los ocho goles de su selección en sus tres últimas participaciones, aceptó el boleto en el concurso de goles magníficos. Dos minutos después del primer tanto de Holanda recibió un centro certero y enchufó una volea que animó el partido, primero encendiendo a los suyos y después consiguiendo que Holanda despertara al darse cuenta de que debía ponerse las pilas para quedar virtualmente clasificado.

En un partido ya totalmente sin centro del campo y casi sin defensa, se adelantó Jedinac de penalti tras una mano en el área de Janmaat. Esta vez fue Holanda quien reaccionó cuatro minutos después con un trallazo desde dentro del área que entró por la escuadra.

El delantero del Manchester, de 30 años, parece aglutinar todas las ansias históricas de la única gran selección que todavía no ha ganado nunca un Mundial y que además empezó el campeonato muy poco valorada en las apuestas pese a ser la última finalistas. En lo que va de torneo, pocos jugadores parecen capaces de marcar tanto la diferencia como él y Robben, arma de doble cañón y extrema velocidad que dispara rápido y piensa después.

En un vaivén loco de oportunidades, Australia tuvo su ocasión de obrar el milagro en Porto Alegre si Leckie hubiese marcado el tibio remate de pecho que fue directo a las manos de Cilessen. El error les costó carísimo. Aunque el guardamete australiano Ryan tocó el trallazo de Depay con la yema de los dedos, vio como cualquier opción de pasar a octavos se le iba a Australia ajustadita al poste. Y Holanda está que muerde.

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