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Holanda y Bélgica abrieron el camino

La Vanguardia La Vanguardia 02/06/2014 Beatriz Navarro

“Otra persona, otros tiempos”. Con estas palabras, Guillermo Alejandro de Holanda asumió hace exactamente un año, un mes y un día el relevo de su madre la reina Beatriz en la jefatura del Estado. La hoy princesa lo había anunciado cuatro meses antes en un emotivo mensaje por televisión al que le siguió una declaración del primer ministro, Mark Rutte, anunciando que de inmediato se ponían en marcha los preparativos para despedir a su soberana y entronizar al nuevo rey. El país se vistió de largo para la ocasión y preparó a conciencia un fastuoso programa. Fue, ante todo, un homenaje a la reina, en la cima de su popularidad en el momento de dejar paso a su hijo. Beatriz, la sexta monarca de la casa de Orange en presentar la abdicación, iba camino de los 75 años en ese momento. Con el acceso al trono de Guillermo Alejandro y Máxima, Holanda daba por inaugurada la monarquía del siglo XXI.

Entre los invitados a la ceremonia de entronización de Guillermo-Alejandro de Holanda estaban los príncipes herederos de las casasreales de Bélgica y España. Para ambos el momento de asumir el relevo estaba cerca. A los belgas Felipe y Matilde, el encargo les llegó apenas un mes después de su vuelta de Holanda. La abdicación no es ningún tabú por estas latitudes pero la situación política aconsejaba esperar al rey Alberto, que en 1992 sucedió en el trono a su hermano Balduino.Sin embargo, el monarca decidió imponer su voluntad (el primer ministro Elio Di Rupo trató de persuadirle para que la aplazara un año, hasta después de las elecciones). Alegando motivos de “edad y salud”, Alberto anunció su abdicación en su hijo Felipe el pasado tres de julio. Tenía 79 años. En este caso, no hubo tiempo para muchos preparativos; en realidad, no eran necesarios. Haciendo gala del espíritu práctico propio de los belgas, el rey Alberto quiso que el relevo coincidiera con la celebración del día nacional de Bélgica, el 21 de julio. Sólo hubo que hacer unos ajustes mínimos al programa oficial previsto para ese día, que resultó ser una calorosísima jornada festiva de tono muy popular.

Ahora llega el turno de Felipe y Letizia, la pata española de la llamada ‘generación del relevo’ de las monarquías europeas. En Holanda, el cambio generacional se ha producido sin sobresaltos: la institución goza de un gran apoyo entre la población, que a menudo bromea con que es la única república del mundo con una reina (o, ahora, rey) en la jefatura del Estado. En Bélgica, donde la institución es más cuestionada, las malas relaciones entre los miembros de la familia real han vuelto a ponerse de relieve en los últimos meses, empañando la imagen de la institución. Se da la circunstancia de que los belgas tienen ahora mismo dos reyes (Alberto y Felipe) y tres reinas (Fabiola, viuda de Balduino; Paola, esposa de Alberto y Matilde, esposa del actual monarca), ya que la tradición marca que se mantengan los títulos a efectos honoríficos.

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