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Imágenes de una autonomía ilusionante

Logotipo de El Mundo El Mundo 04/10/2017 SALVA TORRES

El MuVIM, en plena efervescencia política tras los recientes acontecimientos en Cataluña, va y se lanza a la piscina del fervor autonómico. Lo hace reuniendo alrededor de 350 fotografías (300 en un vídeo y otras 50 impresas) del colectivo de fotoperiodistas El Cameraman, integrado por Rafael de Luis, Carlos Errando y Jorge Crespo, en torno a los 40 años de «aquel (fugaz) momento de concordia e ilusión colectiva» que supuso la concentración del 9 de octubre de 1977 en Valencia. «No se puede entender la autonomía valenciana sin aquella manifestación», subrayó Rafael Company, director del Museo de la Ilustración y la Modernidad.

El pleno extraordinario de parlamentarios que tuvo lugar en el Ayuntamiento de Valencia, la procesión cívica posterior y la gran manifestación que reunió a más de 600.000 personas de «partidos completamente dispares entre sí», apuntó De Luis, son los tres grandes ejes temáticos de la exposición 9 de octubre de 1977. Retratos de una ilusión.

«Todos los sectores ideológicos del momento están presentes, incluso el tufillo franquista también está ahí», afirmó Company, para destacar la presencia de los rostros anónimos que figuran en las imágenes de aquella euforia colectiva.

«Unió a la inmensa mayoría de los valencianos a pesar de la profunda división de opiniones que tenían sobre su pasado histórico y su futuro político», insistió el director del MuVIM. «Pocos meses después, ese clima de confraternidad dio paso a la llamada Batalla de València y al recrudecimiento de las discrepancias doctrinales», añadió. Errando manifestó que tenía una «sensación de regresión, de volver al punto de partida», una vez constatados los acontecimientos de los últimos años. Aquellos retratos de la ilusión, que El Cameraman recupera 40 años después, revelan cómo tras aquel brillo seguía latiendo un fondo oscuro.

«Aquel día llegamos a tirar más de 1.000 fotografías, que nada tienen que ver con las que ahora se pueden hacer con una cámara digital», confiesan sus autores, que dijeron haber empleado casi dos días de postproducción para realizar el folleto de imágenes que ya son historia. Emulsión resquebrajada, rallas y hongos por la humedad, ya que todo aquel material lo tenía Crespo en su casa de Formentera, han hecho necesario un intenso proceso de restauración de las imágenes. Algunas en blanco y negro y muchas de ellas en color. «La foto de prensa entonces era mayoritariamente en blanco y negro, y que se hiciera el esfuerzo de trabajar con diapositiva en color no era muy usual», explicó De Luis.

Gracias a esa «labor arqueológica», consistente en devolver el brillo ajado por el paso del tiempo de aquellos cientos de imágenes, el MuVIM recupera la memoria de un sentimiento autonómico que parece sobrepasado. «No creo que haya quedado obsoleto, porque muchas de aquellas reivindicaciones pueden seguir vigentes; lo único obsoleto son los pantalones acampanados», sostuvo De Luis. «Revisando ahora las fotografías he sentido una ironía pesimista», que Errando relacionó con lo que había «devenido nuestra querida autonomía».

© Proporcionado por elmundo.es

9 de octubre de 1977. Retratos de una ilusión, que hasta el 7 de enero permanecerá en el MuVIM, se ubica en el «espacio de paso», que no de transición, del hall del museo, lo cual le llevó a Company a destacar que la exposición «no es subsidiaria», sino la tercera parte del ciclo sobre las imágenes del poder. Un poder que pasó del lema de la España, una, grande y libre, al de Libertad, Amnistía y el Estatuto de Autonomía, tal y como recordó el director.

Y como Museo de la Ilustración que es el MuVIM, los responsables de la exposición recuerdan que el de los valencianos «no es un caso excepcional», para indicar a continuación: «De hecho, la unanimidad ideológica es más bien inexistente en todas las sociedades avanzadas y la democracia es seguramente el sistema político que mejor articula esas -aparentemente irresolubles- diferencias de opiniones y creencias entre los ciudadanos».

En todo caso, prosiguen, «es mucho mejor que cualquier intento uniformizador -de uno u otro signo político- que pretenda reducir o acabar con la diversidad imponiendo una única manera de entender las cosas: eso que llamamos totalitarismo». La selección fotográfica del MuVIM pretende rendir homenaje «a aquel extraordinario episodio político de convivencia y connivencia», concluyen sus organizadores.

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