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Inglaterra 1966: El gol fantasma

El Mundo El Mundo 17/06/2014 PEDRO G. CUARTANGO
© Proporcionado por elmundo.es

Corría el año 1966 cuando Inglaterra, la cuna del fútbol, organizaba su primer Mundial. Era la época de los Beatles, Carnaby Street y la minifalda de Mary Quant mientras los españoles veíamos a Diana Rigg, embutida en un traje de cuero negro y con una rosa en la boca, en la serie de Los vengadores.

Fue también el primer Mundial televisado en directo a 30 países, entre ellos, España. La final fue seguida por 400 millones de espectadores, lo que marcó un hito. Recuerdo que las tres semanas que duró la competición estuve pegado al televisor. Fue una sensación agridulce porque nuestra selección, que había ganado la Copa de Europa de 1964, quedó eliminada en la primera ronda, como había sucedido en Chile. Pero esa decepción fue compensada por el descubrimiento de grandes jugadores como Beckenbauer, Haller, Overath, Moore y Bobby Charlton, a los que yo no había visto jugar jamás. A Pelé y Eusebio ya los conocía y admiraba como los dos mejores del mundo.

Recuerdo que unos meses antes del torneo la Copa Rimet fue robada en un establecimiento del centro de Londres donde había sido expuesta. Fue un escándalo, pero apareció misteriosamente pocos días después. La encontró en un matorral un perro lanudo llamado Pickles, que se hizo famoso.

España, con José Villalonga de seleccionador, acudió con un buen equipo en el que figuraban Iribar, Gallego, Zoco, Adelardo, Pirri, Suárez, Peiró y Gento. Pero perdió el primer partido con Argentina gracias a la actuación de Artime, que marcó dos goles y fue una pesadilla para Iribar. La selección jugo muy mal hasta el punto de que Elola Olaso, delegado nacional de Deportes, bajó al vestuario en el descanso a abroncar a los jugadores. España ganó a Suiza y fue derrotada en el tercer partido por Alemania. El gol de la victoria lo marcó Uwe Seeler. Todavía recuerdo la decepción que me produjo.

Brasil no pudo pasar a cuartos y cayó como nuestra selección en la primera fase. Fue derrotada por Hungría y por Portugal. En ambos partidos, las defensas molieron a palos a Pelé bajo la pasividad arbitral. Fue una vergüenza, al igual que el arbitraje del Inglaterra-Argentina, en cuartos, en el que fue expulsado Rattin por protestar la parcialidad del colegiado.

La gran revelación del torneo fue Corea del Norte, que eliminó a Italia y luego cayó frente a Portugal, que tuvo que dar la vuelta a un 0-3 desfavorable. Los jugadores tuvieron que hospedarse en un convento porque se quedaron sin dinero. Y a la vuelta el dictador comunista Kim Il Sung les condenó a penas de cárcel de hasta 10 años y destierro por haber acudido a una discoteca la noche previa al último partido.

La final en Wembley entre Alemania e Inglaterra fue sencillamente épica, uno de los mejores partidos de la historia del fútbol. Weber empató en el último minuto y en la prorroga un remate de Hurst pegó en el larguero y volvió al campo sin traspasar la línea. El árbitro Dienst no vio la jugada y optó por consultar al linier, que movió la cabeza afirmativamente. Fue un gravísimo error que dio la Copa Rimet a Inglaterra. Su única victoria en un Mundial hasta hoy.

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