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Intoxicaciones rusas

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 29/09/2017 El País
Sindicatos y estudiantes se manifiestan en san Senastian en favor del referéndum del domingo. © Javier Hernandez Juantegui Sindicatos y estudiantes se manifiestan en san Senastian en favor del referéndum del domingo.

No es una guerra cruenta, pero sí insidiosa, tramposa y, a la postre, arriesgada. Actuando desde Rusia, un país cuyas relaciones con el mundo occidental atraviesan difíciles momentos por la anexión de Crimea y el apoyo a la guerrilla separatista en Ucrania, una serie de hackershan decidido sumarse a la causa independentista y así buscar la desestabilización de España y de Europa. Su propaganda encubierta en las elecciones de Estados Unidos y Francia ha generado protestas diplomáticas que Moscú encaja negando su participación directa y lanzando nuevas campañas. La última se ha centrado en Cataluña, como ha publicado este periódico. Es un asunto que, como sabe Moscú, debilita a España, cuarta potencia económica de la eurozona, y que guarda paralelismos con el referéndum promovido en Crimea por Rusia para intentar legitimar la invasión de la península ucrania.

Editoriales anteriores

Las mentiras de Puigdemont (21/09/2017)

Desmembración de Ucrania (22/07/2017)

La estrategia de medios rusos —algunos de ellos directamente relacionados con el Kremlin— para debilitar a Europa a y Estados Unidos es ya conocida. Con fondos y ejércitos de bots (perfiles robóticos que rebotan automáticamente los mensajes deseados), estos medios difunden en la Red los agresivos eslóganes de formaciones populistas o personajes como el activista Julian Assange. Muchas veces ponen en circulación en la Red noticias falsas o, cuando menos, tergiversadas. Tratan en general de criticar la represión violenta de la justicia española, alertar del despliegue de paramilitares en Cataluña y hasta atemorizar con el estallido de una nueva guerra civil.

La crisis generada por el procés se ajusta de maravilla a los métodos de esta maquinaria tan bien engrasada. Hasta ahora en España solo se había interesado para apoyar al movimiento homófobo Hazte Oír. Su actual injerencia es intolerable y peligrosa. El independentismo ha encontrado un incómodo e inesperado aliado. Un motivo más para la reflexión sobre las consecuencias de su desafío.

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