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Jáuregui urge a revitalizar el modelo social y alerta de la explosión nacionalista

EL PAÍS EL PAÍS 25/04/2014 Juan Mari Gastaca

Con un discurso de profunda convicción europeísta, pero sin olvidar las paradojas y riesgos en el recorrido de su construcción y de su futuro inmediato, Ramón Jáuregui, 'número dos' en la lista del PSOE a las elecciones al Parlamento de la UE, ha urgido a revitalizar el modelo social como antídoto al progresivo desacto ciudadano en estas instituciones en un contexto provocado por la crisis. Lo ha hecho en el desayuno informativo del Fórum Europa-Tribuna Euskadi, celebrado en Bilbao. El político vasco ha estado acompañado de los principales dirigentes de su partido y de una manera especial del exlehendakari del PNV José Antonio Ardanza, en cuyo gobierno de coalición con los socialistas fue vicepresidente. Manu Escudero, actual director general de Deusto Business School, al recordar la interminable trayectoria política e institucional del político vasco ha reconocido el "respeto" que se le tributa.

Han valido una sucesión de paradojas históricas para que Jáuregui situara la doble óptica sobre la que ha emplazado su analítica exposición, y en la que ha combinado los peligros que acechan a la construcción europea con su innegable necesidad de futuro, de que siga existiendo. En este contexto, el candidato socialista ha contrastado "desde los 70 millones de muertos en las dos guerras europeas" a la consideración del modelo europeo como un objetivo que "ahora mismo persiguen grandes potencias como China, India o Brasil".

El diputado socialista y candidato del PSOE a las próximas elecciones europeas, a la izquierda, saluda a José Antonio Ardanza. © LUIS TEJIDO El diputado socialista y candidato del PSOE a las próximas elecciones europeas, a la izquierda, saluda a José Antonio Ardanza.

Además, crítico con las medidas económicas de la Unión Europea ante la crisis e incluso con la sumisión de la acción política de sus instituciones ante las exigencias de las instancias financieras, Jáuregui ha sido exigente con la necesaria apuesta "por la revitalización de un modelo social", santo y seña de la concepción europeísta. Incluso, ha recordado que "aún siguen sin ponerse en práctica las recomendaciones críticas del informe de sabios" que dibujó cuál serían los retos y necesidades de la Europa de 2030 y que ahora mismo cobran una especial importancia porque desnudan la realidad,

Al hablar sobre los peligros que acechan al proyecto europeo, el dirigente vasco no ha querido olvidarse de "los nacionalismos" que fragmentan. Se ha posicionado sin tapujos "en contra de la proliferación de Estados como consecuencia de la existencia de las consiguientes reivindicaciones nacionalistas", ha dicho. No entiende que "cada nacionalismo debe tener un Estado". No ha hecho referencia alguna, sin embargo, a Cataluña, y levemente ha recordado que "también en Euskadi" existe este latido y esta reivindicación nacionalista.

Jáuregui ha admitido que una proliferación de Estados "haría imposible" el proyecto de Europa, que todavía sigue sin cerrarse a la espera de la resolución derivada de la desintegración de la vieja Yugoslavia o del futuro de Ucrania. Incluso, ha alertado de posibles explosiones nacionalistas en otras realidades sociales y políticas "como podrían ser Gales, Cerdeña o Baviera, entre otras".

Precisamente al abordar el contexto de la crisis y de las desigualdades sociales que su explosión y las medidas para su tratamiento han creado en Europea, el candidato del PSOE ha alertado de los riesgos de "la deflación". Ha admitido las diferencias entre "los excedentarios del Norte" y los "deficitarios del Sur", pero le ha servido para recurrir a un cambio en el modelo económico sobre la conclusión "admitida incluso por Alemania" de que la política restrictiva "no sirve", ha añadido.

En este marco de reivindicación, ha hablado de la deflación de una manera insistente en varias fases de su discurso y del turno de preguntas posterior. Para ello, ha reclamado un cambio en el funcionamiento del Banco Central Europeo, partidario de su adecuación y de una política de eurobonos, pero, sobre todo, de una política fiscal acorde con la igualdad social y que no ponga en peligro la competencia económica.

Defensor del modelo socialdemócrata, ha recordado las bondades del modelo europeo, consciente, sin embargo, de los peligros que le acechan por el desafecto ciudadano y de la aparición de movimientos en muchos países que lo quieren socavar. Es ahí donde ha requerido "meter gas" al proyecto para que coja "velocidad de crucero" porque no ha querido olvidarse del realismo en su análisis para escrutar el momento por el que transita Europa.

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