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JMJ: entre la fe y la fiesta

dw.com dw.com 26/07/2016 Christoph Strack (RMR/ER)
© 2016 DW.COM, Deutsche Welle

Es sobre todo una celebración de la fe, pero también tiene mucho de aventura y de fiesta. El martes comenzó en Cracovia, Polonia, la XXXI Jornada Mundial de la Juventud. El papa Francisco está allí por primera vez.

Cerca de Cracovia, a 50 kilómetros de Wadowice, nació Karol Wojtyla, quien en 1978 se convirtió en el papa Juan Pablo II. Cracovia festeja la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de dos papas. Por un lado, Juan Pablo II. Por el otro, Francisco, quien viaja por primera vez a Polonia y seguirá las huellas de uno de sus predecesores. Además, visitará Częstochowa, el lugar de peregrinación más importante del país para encontrarse con cientos de miles de polacos.

Los jóvenes

Proceden de 180 países, desde Latinoamérica hasta Asia. La ciudad, de 700.000 habitantes, acogerá a 350.000 jóvenes. Para ellos se trata de experimentar una “iglesia llena de vida”, una “comunidad que ayuda”, dice el asesor espiritual diocesano Mike Kolb, que está con jóvenes del arzobispadode Colonia en Cracovia.

La mayoría procede de Polonia. Le siguen italianos, franceses, españoles y estadounidenses. De Alemania viajan 12.000. La mayoría se encuentra desde hace días en diversas partes del país. Se relaciona con jóvenes de su edad e interviene en proyectos sociales.

El país

Por segunda vez, Polonia acoge la JMJ. En 1995, alrededor de 1,6 millones de jóvenes fieles se dieron cita en Częstochowa. Quizá acudirán tantos jóvenes a la misa de despedida. Desde el cambio de gobierno en Varsovia, muchos europeos observan irritados y con expectación lo que sucede en el país. Desde octubre de 2015, el partido conservador Ley y Justicia (PiS por su siglas en polaco) está en el poder y realiza reestructuraciones. La más controvertida es una reforma jurídica que debilita el Tribunal Constitucional del país. La Iglesia Católica, a la que pertenece el 94% de la población, no se inmiscuye en el tema, lo que podría crear tensiones en los próximos días. Desde hace meses, el Gobierno se niega a acoger a refugiados. Y ahora llega el papa Francisco al país, quien convoca de forma clara y abierta a comprometerse con los refugiados.

Además, alrededor de 300.000 jóvenes y el papa visitarán el campo de concentración de Auschwitz, a una hora de Cracovia.

El papa

La participación en la JMJ es un acto obligatorio para el papa, ya que rara vez el jefe de la Iglesia se encuentra con tanta gente joven creyente. El primer viaje al extranjero de Francisco fue en julio de 2013 a Río de Janeiro con motivo de la JMJ. Entonces, el Papa fascinó e irritó al mismo tiempo a la gente joven y al mundo que lo vieron pasear en un auto pequeño y decir palabras de aliento, mensajes directos y amonestaciones.

En 2013, Francisco hizo balance diciendo que había sido un “viaje bonito” que le “había hecho bien espiritualmente”. Y ya entonces habló sobre los problemas de seguridad que conlleva un proyecto en el que reina el estrecho contacto entre el Papa y las masas. Él afirmó que “la seguridad significa confiar en el pueblo”. Todo funcionó sin coches blindados y así ”pude estar cerca de la gente”, dijo el papa Francisco.

La seguridad

Naturalmente, la seguridad es un tema muy relevante en tiempos de terrorismo y violencia en Europa. Esto no lo cambiará el viaje del Papa en tranvía para estar cerca de los jóvenes en Polonia. El pastor alemán Manfred Deselaers, quien vive desde hace 25 años cerca del antiguo campo de concentración alemán de Auschwitz-Birkenau, y está con frecuencia en Cracovia, comenta que las medidas de seguridad son “muy altas”.

Tras el sangriento ataque terrorista de Niza, el ministro del Interior polaco, Mariusz Blaszczak, dijo: “Estamos preparados para garantizar la seguridad.” De acuerdo a sus informaciones, “no hay peligro en Polonia”. Desde Roma aclaran que no se llevarán a cabo restricciones o cambios en el programa del papa. Al fin y al cabo, Francisco también estuvo de visita en Bangui, en la República Centrofricana. Algunos de sus compañeros de viaje tenían más miedo que él. Por lo menos al invitado más importante de la JMJ no le preocupa mucho la seguridad en Polonia.

Autor: Christoph Strack (RMR/ER)

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