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Jordi Cruyff: "Nunca seré como mi padre"

Logotipo de El Mundo El Mundo 28/09/2017 SAL EMERGUI

Kiriat Shalom. Sur de Tel Aviv. Jordi Cruyff (Amsterdam, 1974) se ejercita en el campo de entrenamiento del Maccabi. Es su sexta temporada. La primera de entrenador tras cinco como director deportivo del club de Israel. Este jueves, el equipo preparado por el hijo del mito recibe al Villarreal en la Europa League (21.05 horas, Bein).

Debe ser difícil ser el hijo de Johan Cruyff. Y más si no está al otro lado del teléfono o acompañándole en Tel Aviv y Barcelona. El 24 de marzo del 2016, mientras el fútbol mundial despedía a una leyenda,   él simplemente lo hacía de su padre. O como recuerda de  "alguien que me dio valores. Cariñoso, estricto, directo y duro con las notas de colegio".

"Mi padre es inmortal"

"Mi padre es inmortal. El resto somos mortales. Vamos y venimos... Desde hace 60 años todos lo conocen en cualquier rincón del mundo como jugador, entrenador o por la Fundación. Ha impactado en muchas generaciones. Padres que le han visto jugar en el pasado y padres de niños discapacitados en el presente", explica bajo una sombra que refresca la extensa entrevista en la soleada Tel Aviv.

El entrenamiento tiene acento español gracias también a sus ayudantes encabezados por Juan José Torrijo y Dani Poyatos y fichajes como José Rodríguez y  Jean-Sylvain Claude Babin. Desde que Cruyff llegara de la mano del propietario Mitchell Goldhar, el Maccabi ha escalado varios peldaños en organización. Rompiendo una sequía de diez años, logró tres ligas consecutivas y  una Copa además de participar cada año en la Champions o en la Liga Europea donde este año se enfrenta al Villareal. Las últimas dos temporadas han sido las más difíciles ante el éxito del Hapoel Beer Sheva.

El banquillo, su casa

Marcando siempre una fría distancia producto de su timidez y obsesión por protegerse, Jordi Cruyff ha vivido en torno a la pelota, el mito universal en casa y el banquillo.

El banquillo siempre ha estado allí cuando esperaba la oportunidad para demostrar su valía, cuando su padre pedía a los chicos del Dream Team "salir y disfrutar" en la final de Wembley y cuando, ya como mánager, debía elegir al entrenador. Desde esta temporada, el banquillo es su casa aunque como todo entrenador sabe que no es propiedad suya. Tarde o temprano las derrotas traen el anuncio de desalojo. Ley del fútbol, dicen.

De nuevo un Cruyff en el banquillo... Me gustaría ser tan buen entrenador como él pero todavía no lo soy y seguramente nunca lo seré. A nivel futbolístico, combino romanticismo holandés y competitividad española de querer ganar siempre. Juntar estos dos mundos es una buena filosofía pero es difícil. Mi padre era muy holandés, de ir siempre al ataque. A mí a veces también me gusta asegurar cosas. Pero ¿tienes la ambición sin límites necesaria para triunfar? No lo dudes, quiero tener éxito como entrenador. Aunque sé que el agujero ya está hecho y lo único que no sabes es cuando vas a caer. Eres tan bueno como tu último partido. ¿Sueñas con volver al Camp Nou? Si hubiera sido un sueño o meta, ya estaría allí aunque no sé en qué función. Todo llega a su tiempo. Cuando hubo algunas conversaciones en verano, yo casi tenía claro que quería ser entrenador en el Maccabi donde me conocen y con un Staff que lleva tiempo trabajando conmigo. Ni tú mismo pensabas que estarías aquí tanto tiempo ¿Es así? Sí. Pensaba que serían dos o tres años. Sorprende también que estés en el banquillo. Este verano era un momento adecuado para cambiar de rol o de club. El equipo necesitaba un mensaje fresco y nuevo. Tengo una buena relación de aprecio, respecto y confianza con el dueño del Maccabi. Nos dijimos Adelante, vamos a probar. ¿Charlas tácticas largas o cortas? Me gustan mensajes cortos y claros. Lo vivi como jugador. Cuando estás mucho tiempo en un cuarto oscuro viendo videos, al final pierdes la atención. Se nota que te encanta Tel Aviv... Si no, no estaría ni dos años aquí. Me parece una ciudad impresionante, multicultural y muy liberal. Mucha gente local dice que es un país dentro de un país. Vida mediterránea, con mucha mezcla cultural y religiosa. La ciudad nunca duerme, numerosos extranjeros, la comida... Me gusta mucho. Hay cosas que no conocía como por ejemplo que hay musulmanes en la selección israelí y que muchísimos musulmanes juegan en la Liga. Fuera de Israel no se sabe. El deporte une lo que la política no es capaz de unir. Cuando intentas convencer a jugadores extranjeros, ¿la carta "Tel Aviv" debe superar al temor de venir? Te dicen que Israel es peligroso... pero mira qué pasa hoy en Europa donde no se está más seguro. Extranjeros de países como España e Inglaterra me dicen que si llegan a saberlo, vienen antes. ¿Te sientes más observado aquí o en Barcelona? Yo pasé desapercibido muchos años en Barcelona. Hasta el fallecimiento de mi padre, estuve fuera de los focos y haciendo mis cosas. Después, alguien de la familia tuvo que salir al paso y agradecer el trato de los médicos y el cariño de la gente. Percibo que la gente vio que habia madurado, que era diferente a cuando jugaba y tenía pelo... 10 de septiembre del 1994. Debutas en el Camp Nou ante el Racing. Marcas tu primer gol... Sí y luego me hicieron un penalti que fue un piscinazo olímpico. Como canterano, fue un sueño marcar en el debut en el Camp Nou. Durante unas horas estás en otro planeta. ¿Puedes describirme ese momento de éxtasis ante tanta gente? Escuchas la explosión de alegría con el ahhh de la gente y luego los compañeros que te felicitan. Es una enorme inyección de adrenalina. Después estás un tiempo insoportable pero mi padre me metió a jugar tres partidos con el filial. Me dijo, has demostrado que puedes hacerlo pero ahora quiero ver tu carácter, te vas al filial tres partidos. Fue como bajar de las nubes. Me salieron buenos partidos en el filial. Pasé la prueba y volví a jugar en el primer equipo. Todo cambió con la destitución de tu padre en 1996. Fue un momento muy duro porque había tenido una lesión muy grave y algunos doctores dijeron que era el final de mi carrera. Y un poco surrealista ya que estábamos negociando el finiquito con Gaspart y al mismo tiempo dialogando para una renovación. En mi tercer año aún tenía salario de filial con el contrato más bajo del vestuario. El Barça quiso renovarme y mejorar mi contrato pero mi padre lo frenó y dijo que debía cobrar el que menos para que la gente supiera que no me hacían favores. A cambio, tenía una clausula baja de 250 millones de pesetas. Te fuiste por tu apellido... Entendí que iba ser una situación difícil para el nuevo entrenador. Yo tenía buenas ofertas. El Atlético del doblete, Ajax, United... El Real Madrid hizo una pequeña señal pero pensé que a esa edad yo no estaba capacitado para soportar lo que vendría después. Estuve mucho tiempo lesionado y un domingo por la mañana cuando estaba a punto de ir al Ajax de Van Gaal, el presidente del United y Ferguson aparecieron en Barcelona. Nos reunimos dos horas y me decidió por el Manchester. No es un mal destino... No es la ciudad de hoy. La diferencia con Barcelona en esa época era muy grande y me costó acostumbrarme. Desde los 22 a los 28 años, me operaron diez veces en dos rodillas y dos tobillos. Estaba tieso. Aunque llegasteis a la final de la UEFA (2001), en el Alavés aprendiste a jugar en un modesto... No ganamos títulos, ganamos amigos (sonríe). Es el fútbol realista. Disfruté y aprendí muchísimo en Vitoria, de jugar contra equipos superiores y ganar 0-1 por la organización, sacrificio y compañerismo. Pero debo decir que teníamos un buen equipo. Y volviste a tu querida Barcelona para experimentar en el Espanyol eso de la "maravillosa minoría". Es un club que siempre me ha caído bien. Nunca olvidaré que en la época que por los problemas de mi padre, yo era el blanco fácil en el Barça, Lara padre me llamó para decirme que si a no me adaptaba, me recibirían con los brazos abiertos. Nunca olvidaré esa llamada de apoyo. Años después, cuando tuve la posibilidad de ir no lo dudé ni un instante. Tu padre escribe: "Enseñamos a nuestro hijo e hijas a seguir siempre sus emociones porque es importante escucharse a uno mismo sobre todo para poder adoptar decisiones bien razonadas". Cuando tomas una decisión, ¿Piensas en lo que él haría? Lo que él haría lo tengo en mente. No tengo dudas. Pero sigo mi intuición. Si hay un jugador que me gusta, intentaré ficharle aunque otros lo desaconsejen. La parte humana de las decisiones es lo más importante. Si tienes que dar una mala noticia, hazlo mirando a los ojos. No mandes a tu segundo. No domina el hebreo aunque sabe identificar los insultos de aficionados de los equipos rivales. "A veces se esfuerzan y me lo dicen en español. Se agradece", ironiza. Su figura forma parte del panorama de la ciudad israelí donde abunda el sol, el ocio y los startups. Este verano no sólo se ha mudado del despacho al banquillo. Tras varios años en un rascacielos en el norte de Tel Aviv, vive ahora más cerca del mar en la sureña Yaffo. Cruyff elogia la convivencia entre judíos, cristianos y musulmanes en el futbol israelí. En una tierra donde la religión es tan presente, proclama: "Yo no soy religioso. No me han bautizado ni he bautizado a mis hijos. Pero creo que hay algo ahí". ¿Lo que envió a tu padre a Israel pocas semanas antes de morir para poder despedirse? Quizá. Es el destino. Él organizó ese viaje cuando normalmente mi madre se encargaba mi madre. No esperábamos que su final fuera tan repentino. ¿Teníais esperanzas? Sí. Mi padre creyó, nos hizo creer a todos y no sufrió. Es duro porque fue muy repentino pero disfrutó de la vida normal hasta su último día como hubiera deseado. Cada día hay avances y en algún momento podrán frenar el cáncer. Supongo que luego saldrá otra cosa. ¿Alivia que pudieses despedirte? En mi interior, siempre agradezco esos momentos con él. Si no, me hubiera sentido un poco culpable. Le gustaba mucho venir a verte. Sí, mis padres venían para estar con su hijo y además les gustaba Tel Aviv. El clima, la playa, restaurantes... ¿Alguna anécdota? Al volver un día a casa del hospital, mi padre dijo: "Excelentes noticias". Mi madre pensó que ya no tenía cáncer pero mi padre aclaró: Me han encontrado un nuevo tumor. Es una buena noticia porque si lo han encontrado ahora, se le puede atacar ya. Ese era mi padre. La gente en su caso normalmente llega derrotada al hospital. Mi padre siempre decía, Venga a por ellos. La quimioterapia es mi aliado para combatir. Un tío siempre positivo. ¿De dónde tenía ese atrevimiento en la vida y en el fútbol? Él decía que te consideran un loco hasta que te llaman genio. La línea entre uno y otro es muy fina. Era atrevido, revolucionario, romántico...

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Más allá de los goles, títulos, regates, cambios de ritmo, la filosofía de juego incrustada en el ADN del Barça y la familia huérfana, Cruyff dejó como gran legado una Fundación que llega al corazón de más de 300.000 niños.

"Fue increíblemente generoso y por eso era incomprensible que le consideraran pesetero. Muchas veces sus problemas con los directivos eran por conseguir mejores condiciones para todos los jugadores y no para él. Su punto débil ha sido siempre ayudar a los que más lo necesitaban, especialmente los discapacitados" cuenta. "Mi padre nunca se olvidó de sus raíces. Nació poco después de la Segunda Guerra Mundial en un pueblo gris y sin lujos. Mi abuela limpiaba baños, vestuarios, casas", recuerda.

"La Fundación es un proyecto muy bonito y especial. Básicamente para que niños con discapacidades estén integrados en la sociedad. Lo que realmente le gustaba era dar posibilidades a los que más lo necesitaban".

Hablando de posibilidades, ¿Ves alguna para resolver el conflicto entre israelíes y palestinos? No soy político pero no veo una solución. Para opinar hay que leerse unos cuantos libros de historia de las dos partes y no solo escuchar lo que es popular... Yo solo vine a trabajar aunque no veo una solución fácil. ¿Le sorprendió el atentado en Barcelona? No me gusta entrar en política pero hace años que se veía venir. Hay una parte radical que ya años va curtiéndose y eso en Europa la gente lo sabe. Es muy dificil de evitar pero Europa no está bien preparada.

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