Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Karl Marx: 'Eleonora soy yo'

El Mundo El Mundo 04/06/2014 CARLOS FRESNEDA

Se vistió de blanco en pleno invierno. Mandó a la criada a comprar ácido prúsico y se despidió de esta vida a los 43 años, con su traje favorito. Adiós a su prometedora carrera como precursora del feminismo y a su compromiso insoslayable con el socialismo, aprendido en las barbas de su padre.

"¿Qué fuerzas empujaron a Eleonora Marx hasta la muerte?", se preguntaba su amigo Edward Bernstein a las pocas semanas del trágico suicidio en Londres de la hija predilecta de Karl Marx, usado por muchos de sus enemigos como presagio del fracaso del socialismo.

Todos los dedos apuntaron entonces, y lo siguen haciendo al cabo de más de un siglo, hacia su último y depreciable amante, Edward Aveling ("un reptil", en palabras de George Bernard Shaw). Fruto de su relación personal e intelectual con Aveling nació sin embargo el definitivo opúsculo con el que Eleonora Marx pasaría a la historia: 'La cuestión de la mujer'.

"Eleonora Marx cambió el mundo y es una de las grandes heroínas de la historia de Gran Bretaña", asegura Rachel Holmes, en una monumental biografía de 500 páginas que reivindica el papel como pensadora y activista de la hija menor y suicida del autor de 'El Capital'. "Eleonora fue realmente una mujer revolucionaria, de palabra y acción".

Rachel Holmes empieza y acaba su particular elegía a "Tussy" Marx -como todos la llamaban- indagando sin embargo en el misterio de su suicidio y en el papel del siniestro Edward Aveling, que ejercía un poderoso e inexplicado influjo (más allá de la intensa relación física) sobre la auténtica "madrina" del feminismo socialista en la Gran Bretaña victoriana, sucesora de Mary Wollstonecraft ("Reivindicación de los derechos de la mujer") y allanando el camino al movimiento de las sufragistas.

Holmes abraza la tesis de que el matrimonio clandestino de Edward Aveling con una actriz (Eva Frye) fue el detonante de su suicidio. Aunque hubo también un tardío descubrimiento sobre la vida de Karl Marx -tal vez la razón por la que no pudo culminar la biografía de su padre- que pudo precipitar también la muerte prematura de Eleonora...

La confidencia se la hizo Fiedrich Engels, al que ella consideraba su segundo padre, antes de designarla como heredera. El coautor de "El manifiesto comunista" le contó que su padre tuvo un hijo ilegítimo con su criada, Lenchen, y que el niño (Freddy Demuth) había crecido sin apoyo económico ni educativo, y acabó trabajando como tornero.

"He heredado su nariz, pero no su genio"

Fue tal vez un golpe demasiado bajo para Eleonora, que siempre tuvo idealizado aún después de su muerte a Karl Marx, como pensador, como persona y como media naranja de su madre, Jenny. "He heredado su nariz, pero no su genio", solía decir ella cuando le preguntaban por su padre. "Eleonora soy yo", confesaba por su parte Karl, a quien no le dolía reconocer la simbiosis que tuvo con su sexta y última hija (tal vez porque esperaba un varón, y como tal la educó).

Eleonora Marx no fue a una escuela privada porque su familia no podía pagarle los estudios. Todo lo aprendió en casa: a los tres años leía los sonetos de Shakespeare y a los siete hablaba inglés, alemán y francés. De adolescente tradujo 'Madame Bovary' de Flaubert, y fue la gran introductora del teatro de Ibsen a los escenarios londinenses. Su sueño frustrado fue convertirse en actriz. Le faltaba talento, pero toda su formación le sirvió a para convertirse en magnífica oradora.

Las ideas de su padre las aspiró también como las volutas de humo de sus puros. Tuvo un momento de rebeldía incipiente a los 18 años, cuando se fugó con Hippolyte Lissagaray, cuyas crónicas en 'La Comuna de París' llamaron poderosamente la atención de papá Karl. Aun así, Marx nunca aprobó la relación (Hippolyte duplicaba en edad a su hija) hasta pasada un larga década, cuando su hija se había forjado ya un nombre propio en ambientes sindicales, rompiendo una lanza por los derechos de las mujeres, por el fin de la explotación infantil y por las jornadas de ocho horas diarias.

Secuestro emocional y decepción permanente

"Eleonora se pasó toda su vida luchando por el principio de la igualdad", escribe su biógrafa Rachel Holmes, que reconoce haber experimentado una creciente simpatía por la hija de Marx. "Para una generación cínica, sus principios pueden parecer más de lo mismo. Para la gente que está involucrada en las luchas sociales de hoy en día, su lucha puede resultar sin embargo muy familiar".

Con Edward Aveling, y pese al lastre personal, hizo singular pareja política en los púlpitos de Gran Bretaña y Norteamérica, ante audiencias de más de 50.000 personas en las incipientes manifestaciones del Primero de Mayo. "Eleonora fue sin duda la precursora del feminismo socialista", sostiene Rachel Holmes. "En la época victoriana, se hablaba de la opresión de género como de la 'cuestión de la mujer'. Eleonora fue aún más allá y extendió el debate a la mujer trabajadora".

La contradicción entre sus ideales y su vida personal. Su deseo de tener hijos y su amor no correspondido. El 'secuestro' emocional y la decepción permanente. La idea heredada del padre de que "la familia moderna contiene todos los antagonismos de la sociedad en miniatura"... Todos esos factores acabaron cercenando su lucha personal y nublaron para siempre su visión del otro mundo posible de Eleonora 'Tussy' Marx, en aquel invierno luctuoso y blanco de 1898.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más el El Mundo

image beaconimage beaconimage beacon