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La autonomía de Google Car será de 161 kilómetros

EL PAÍS EL PAÍS 28/05/2014 Rosa Jiménez Cano
El Google Car. © Proporcionado por ElPais El Google Car.

Sin volante, marchas o pedales, el prototipo de coche sin conductor de Google recuerda muchísimo a las futuristas cápsulas de Bola de Dragón. Estas se quedaron en la mítica animación japonesa, los vehículos pretenden estar en las calles con normalidad, al menos en California dentro de dos años según los planes de Chris Urmsom, director del proyecto en Google.

En 2009 comenzó como un experimento más, con la intención de circular en autovías y ciudades indistintamente sin necesidad de que una persona lo maneje. Hace un año y medio comenzaron las pruebas cerca de su sede en Mountain View. Después, con una persona dentro. En total tienen controladas más de 10.000 millas y 1.000 en sitios con dificultades de tráfico. En los últimos meses han sido los propios trabajadores los que se han sumado a un programa piloto para ir al trabajo en uno de estos modelos.

Urmson, cuya formación está centrada en la programación de máquinas y robótica, señala entre las ventajas del con cohe el poder disfrutar del paisaje, hablar con alguien, pero sobre todo, no sufrir distracciones mientras se conduce, porque ya no hay que hacerlo. “La prioridad es la seguridad. Los coches van a tener más cámaras y sensores y no pasarán de 25 millas por ahora (40 kilómetros)”. Aún así quedan algunas incógnitas, como qué sucede si se rompe. Urmson responde al otro lado del teléfono para aclarar que el coche está conectado a Internet y que se controla a distancia. La realidad es que esto puede impedir su funcionamiento en zonas con escasas cobertura.

El directivo se niega a decir un momento concreto para el lanzamiento, pero no oculta la premura: “Queremos que sea cuanto antes. Primero, en California. Vamos a ampliar el programa piloto a más personas, primero en los próximos tres meses y después a finales de año. Somos optimistas, pero no queremos precipitarnos”.

Uno de los usos, más allá del particular para desplazarse al trabajo, es el de clientes a las tiendas. A un usuario que dé su consentimiento se le hará una oferta para comprar algo concreto cuyo interés ha mostrado en Internet o un comercio cercano. Se le ofrece un coche para llegar a la tienda física y comprar el objeto en cuestión. En esta caso se beneficia tanto Google, que tiene un mejor conocimiento del cliente y que cobra una comisión de la venta, como la tienda, que una vez que tiene al comprador en su espacio se abre la puerta a ventas adicionales.A la vez, apagan las críticas sobre el fin del comercio local a manos del electrónico.

Urmson insiste en que este modelo es un prototipo: “El coche que salga finalmente a la calle será más normal. Somos conscientes de que la compra de un coche es la segunda compra más importante del hogar, después de la casa. Ahora falta que las leyes vayan tan rápido como esta revolución. California ya ha dado un paso muy importante. Queremos cambiar esta industria por completo”.

El directivo no aclara cuánto costarán estos vehículos ni si mejorarán la autonomía, que por ahora es de 100 millas (161 kilómetros). Tampoco quiénes serán los compañeros en esta viaje, tanto de la industria del motor, como de las aplicaciones añadidas. El único nombre que citó fue el de Lexus cuyo software de conexión a Internet comparten.

Entre las carencias se encuentra que no responde al lenguaje natural. Entiende direcciones, pero poco más. “Lo lógico es que avancemos en ese campo y sea similar a la experiencia con Google Now! o en Google Maps”, justifica.

La experiencia de los usuarios está siendo clave para las mejores, especialmente, la gestión del miedo. Google quiere saber en qué momento alguien desconfía, siente pánico o se siente a disgusto.

La compra de Waze, una aplicación nacida en Israel pero con sede social en Palo Alto en 2013, dota a Google de un gran conocimiento sobre los conductores, el tráfico y también los peatones. Waze aporta en tiempo real datos sobre incidencias, rutas recomendadas y servicios comerciales de paso. Urmson reconoce su valor: “Primero nos centramos en entender cómo conducimos los seres humanos. Waze es perfecto porque ayuda a entender las rutinas, preferencias y los puntos negros en el instante. Pronto también servirá para hacer predicciones más certeras. Ahora no lo usamos demasiado, pero su potencial de futuro es innegable”.

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