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La banca y el BCE ayudan a que el impacto catalán en la deuda sea mínimo

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 04/10/2017 Gema Escribano, Pablo Martín Simón
Mario Draghi, presidente del BCE. © Proporcionado por ElPais Mario Draghi, presidente del BCE.

La rentabilidad de la deuda española ha empezado a sentir la tensión independentista en las últimas horas. Ayer, la del bono a 10 años cerró por encima del 1,7%, algo que no sucedía desde julio. La prima de riesgo subió cinco puntos básicos hasta los 125, niveles de junio.

El impacto del problema catalán se ha agrandado tras las imágenes del 1-O. Pero aun así el mercado está a años luz de la tensión que sufrió en la crisis de deuda, que disparó la prima de riesgo por encima de los 600 puntos básicos y el bono a una década pagando más del 7%, allá por julio de 2012.

Una parte de los 21 creadores del mercado de deuda pública, eso sí, ha sacado la artillería pesada, y el Tesoro ha conseguido incluso sacar músculo con sus última subastas. Fuentes de una entidad extranjera indican que en las últimas semanas se han intensificado las órdenes de compra de las entidades ante el interés por parte del Gobierno del éxito de estas operaciones. El 19 de septiembre el organismo de financiación del Estado colocó 570 millones a tres meses con una rentabilidad del –0,48% y 2.375 millones a nueve meses al –0,36%. Los niveles, si no mínimos históricos, son extremadamente bajos. Mañana, el Tesoro colocará bonos y obligaciones con vencimientos entre cinco y once años entre 3.500 y 4.500 millones.

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Los expertos afirman que el temor está bajo control, pero la inquietud ha regresado y las preguntas de los grandes inversores extranjeros han vuelto a sus intermediarios en España.

El BCE, entretanto, espera. No ha actuado más de lo que le corresponde, pero está extremadamente atento para sacar la chequera y comprar tanta deuda española como sea necesaria para aplacar los miedos, según fuentes financieras.

El economista José Carlos Díez afirmó el 2 de octubre que el BCE está comprando deuda pública y puede que intensifique los volúmenes los próximos días “para evitar la volatilidad y situaciones de pánico”. Eugeni Siscar, de BNPParibas, cree que esta opción de intervención a mayor escala no es descartable pues ya la ha empleado en etapas pasada.

En septiembre, Draghi no tuvo que mover casi ni un dedo. El Banco central compró deuda pública española por importe de 6.111 millones.En el cómputo global y desde que la institución aprobó el programa de compra de activos, ha destinado 212.300 millones a la adquisición de deuda española.

Si se compara con el volumen de agosto, un mes caracterizado por la parálisis de los mercados, las compras efectuadas en septiembre aumentan un 20,15%, incremento similar al experimentado por Italia (el BCE compró 9.204 millones, lo que supone un alza del 20,2%), Alemania (con una subida del volumen de compras del 19%, hasta los 11.676 millones) y Francia (el ascenso alcanza el 19,2%, hasta los 11.050 millones). Pero si se retrocede a periodos de más actividad el volumen de septiembre se mantiene en línea con el de los últimos meses.

En mayo, mes en el que la victoria de Emmanuel Macron despejó todas las dudas en Europa, la institución compró bonos españoles por importe de 6.043 millones. En julio el volumen se situó en los 6.202 millones y en julio subió a los 6.312. Lo que parece complicado es retornar a los máximos registrados en mayo (9.619 millones) y abril (9.318 millones) de 2016, cuando las compras eran de 80.000 millones mensuales.

Es más, la caída del euro vuelve a poner encima del tapete que el BCE anuncie una reducción inminente de sus planes de compra de deuda, actualmente en 60.000 millones de euros. Los expertos vuelven a considerar como escenario más probable que anuncie una reducción hasta los 40.000 millones de euros mensuales en su próxima reunión, que se celebrará el próximo 26 de octubre.

Juan José Fernández-Figares, director de Link Securities, señala que el hecho de que el BCE no haya incrementado de manera significativa el volumen de adquisición es positivo porque refleja que “la deuda española no ha necesitado del BCE pese a las dudas generada por la crisis catalana”.

A diferencia de la Bolsa que en los últimos meses ha tenido un peor comportamiento relativo que sus comparable, “los bonos se han comportado mejor”, apunta el experto. Y la razón que esgrime Fernández-Figares es que hasta el lunes el mercado exterior daba poca importancia a la consulta.
Javier Guzmán, codirector del mercado de capitales de Société Générale apunta que “los inversores no descontaban la independencia”, remarca. El directivo afirma que la tranquilidad de septiembre en el mercado secundario tuvo su réplica en el primario: “Los resultados fueron excelentes en el ámbito financiero, corporativo y soberano”.

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