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La corrupción acecha a la FIFA

EL PAÍS EL PAÍS 01/06/2014 Andrés Villar Velasco
BIn Hammam y Blatter, en Doha. © Mohamed Dabbous BIn Hammam y Blatter, en Doha.

A 10 días para el comienzo del Mundial de Brasil, los casos de corrupción vuelven a ensuciar la polémica elección del Mundial de Qatar de 2022. Un exdirectivo de la FIFA llamado Mohammed Bin Hammam, de origen qatarí, efectuó unos supuestos pagos por valor de unos 3,7 millones de euros a 30 presidentes de asociaciones de fútbol africanos para comprar supuestamente el Mundial de 2022 para Qatar, según los documentos publicados por el periódico británico The Sunday Times.

Al mismo tiempo, el diario estadounidense The New York Times publica un extenso reportaje en el que detalla un informe elaborado por la FIFA en el que se investigan unos supuestos amaños de partidos amistosos previos al Mundial de Sudáfrica de 2010.

El vicepresidente de la FIFA, Jim Boyce, afirmó ayer que apoyaría celebrar una nueva votación para elegir al país anfitrión del Mundial de 2022 si se demuestra que hubo corrupción en la candidatura de Qatar.

Un exdirectivo pagó para que el Mundial se celebrara en el país asiático

Michael García, investigador de la FIFA, se reúne esta semana con el comité organizador de Qatar con el fin de encontrar indicios de ilegalidades. “Habrá que analizarlo muy seriamente”, declaró Boyce. El propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, admitió que fue un “error” conceder a Qatar el Mundial por las elevadas temperaturas que se esperan.

El rotativo británico The Sunday Times revela la existencia de miles de correos electrónicos, faxes y facturas que demuestran la conexión entre Bin Hammam y directivos africanos que, si bien es cierto que no tenían derecho a voto, sí que podían tener una cierta influencia en el resultado de la elección del Mundial de Qatar en 2022.

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El exdirectivo desembolsó unos 3,7 millones de euros con el objetivo de sumar apoyos a la candidatura de Qatar así como influir en los miembros clave del comité. Bin Hammam, presidente de la comisión asiática de fútbol entre los años 2002 y 2011, organizó “una campaña encubierta de sobornos y agasajos” para recabar apoyos para la candidatura de su país, según el diario inglés.

En la investigación realizada por The Sunday Times se detalla la existencia de diez fondos controlados por Kemco, empresa de construcción del propio Bin Hammam, desde los que se hicieron varios pagos y transacciones en metálico por valor de hasta 147.000 dólares a cuentas de directivos africanos.

Además, efectuó pagos de 1,2 millones de euros meses antes de la votación a cuentas bancarias controladas por Jack Warner, exdirectivo de la FIFA, miembro del comité por Trinidad y Tobago.

Al menos cinco partidos amistosos fueron amañados hace cuatro años

La sombra del fraude pesa sobre los Mundiales futuros y pasados. La preparación de Sudáfrica 2010 está bajo sospecha. La FIFA realizó un informe en el que desgrana el supuesto amaño de varios partidos amistosos previos al torneo por parte de árbitros, según informa el rotativo estadounidense The New York Times. Dichos colegiados eran pagados por mafias que buscaban beneficios a través de apuestas.

El diario norteamericano destaca el amistoso que jugaron las selecciones de Sudáfrica y Guatemala. El equipo, en cuyo país se organizó el pasado Mundial, venció 5-0, eso sí, con decisiones discutibles por parte del colegiado. En concreto, el árbitro nigeriano Ibrahim Chaibou señaló dos penaltis inexistentes a favor del conjunto local por unas supuestas manos. El rotativo acusa al colegiado de haber recibido 73.000 euros en una sucursal bancaria sudafricana horas antes del encuentro.

Según el documento de la FIFA, la mafia logró que los árbitros sobornados fueran designados por la federación sudafricana para dirigir “al menos cinco partidos y probablemente más”, según las conclusiones de la investigación. Hasta 15 encuentros internacionales habrían sido amañados por mafias supuestamente vinculadas a las apuestas en Asia. La FIFA detectó movimientos sospechosos en las casas de apuestas sobre el número de goles que se marcarían en el partido entre Sudáfrica y Guatemala, muy por encima de lo habitual.

El organismo, a pesar de concluir que probablemente estarían involucrados funcionarios de futbol de Sudáfrica, no acusa oficialmente a nadie.

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