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"La crisis de España ha demostrado que nada es gratis"

Expansión.com Expansión.com 12/05/2014 Amparo Polo

Cuando se dice que Julio Iglesias es una estrella internacional no se exagera. Ayer, el artista fue recibido como un ídolo en Londres. Una sala repleta de periodistas le esperaba en el hotel Dorchester donde recogió el premio al cantante latino que más discos ha vendido nunca.

El galardón, entregado por Sony, reconoce las 300 millones de copias vendidas por el artista a lo largo de su carrera musical, lo que le convierte en uno de los diez cantantes más exitosos de toda la historia de la música.

La visita de Julio Iglesias a Londres, de 70 años, coincide con su actuación hoy en el Royal Albert Hall, la sala de conciertos más famosa de la ciudad. En principio estaba previsto un solo recital, pero las entradas se vendieron a tal velocidad –y a tal precio, la más barata costaba cerca de 100 euros– que se tuvo que improvisar una segunda actuación el 19 de mayo.

Julio Iglesias ha cantado en 14 idiomas, vive entre Miami (Estados Unidos) y República Dominicana, y viaja como si fuera el primer ejecutivo de una multinacional. Pero sigue siendo el mejor embajador posible de la marca España.

«Quiero a mi país de forma incondicional y siempre lo represento», aseguró ayer en la rueda de prensa ante periodistas de Reino Unido, Latinoamérica, Europa y Asia.

Aunque lleva media vida en el extranjero, sigue al tanto de todo lo que ocurre y habla de todos los temas calientes que vive el país, como la crisis económica, los impuestos o Cataluña. «España ha vivido un desarrollo tan fuerte en los últimos 15 años que ahora tenemos que pagarlo, incluso físicamente», aseguró el cantante en una entrevista con EXPANSIÓN tras la rueda de prensa.

«Empujamos al país hasta el límite y nos convertimos en una de las potencias más desarrolladas del mundo. Destacamos en todo: en autopistas, en trenes, en infraestructuras. Pero pensamos por un momento que todo eso era gratis y la realidad es que nada es gratis», explica en un tono serio, que contrasta con el aire jovial y bromista con el que suele responder a cualquier pregunta.

Iglesias recuerda que otros países de la Unión Europea como Grecia, Portugal e Irlanda también han sufrido con esta crisis y sabe de memoria nuestra cifra de paro (26%). «Ahora tenemos que convencernos de que no se debe llegar a situaciones límite, si no sabes dónde están esos límites», explica. El cantante incluso entiende que se suban los impuestos en la situación actual. «Simplemente se está devolviendo lo que otros países de la Unión Europa nos están pidiendo», dice.

Pero Iglesias vuelve a sonreír tras su serio discurso y a utilizar varias veces seguidas su palabra favorita: «maravilloso». «Todo está mejorando y en dos o tres años volveremos a ser un gran país», asegura nuestro cantante más internacional. «La gente sigue siendo feliz, es multicultural, se juega bien al fútbol, la comida es maravillosa, la gente es maravillosa, la música es maravillosa... En fin. Es que soy español», dice. El problema catalán Iglesias tampoco tiene reparo en hablar sobre Cataluña, posiblemente el tema más espinoso de todos cuantos afectan al futuro del país. Asegura que «respeta la multiculturalidad» y que incluso entiende el catalán. Pero considera que «en la era de la globalización separarse es incorrecto». Iglesias, madrileño de nacimiento, asegura sin embargo que con la edad se ha hecho «federalista». «Hace treinta años no lo era, pero sí hace diez porque creo que es el futuro», dice. Industria de la música A lo largo del encuentro, es difícil lograr una respuesta pesimista de Julio Iglesias, que aparece bronceado, con una visible cojera, y con bufanda para proteger su voz ante el concierto de hoy en el Royal Albert Hall. Ni siquiera al hablar de la industria de la música, que se enfrenta a grandes retos como la piratería y los nuevos canales de distribución, Iglesias ve problemas.

Con cuarenta años de carrera a sus espaldas, el artista ha vivido una época dorada que difícilmente volverá a repetirse. «La industria ha cambiado, pero no ha desaparecido», asegura el cantante. «Tú no necesitas ir a la tienda a comprar un disco, lo compras por Internet. Pero la gente sigue comprando y la música está viva. Esto es lo que importa», explica.

Iglesias está sorprendido con los datos de audiencia de Eurovisión, celebrado el pasado sábado. Un concurso que conoce bien porque fue el representante de España en 1970. «En los noventa hubo unos años de audiencias bajas, pero han vuelto a subir», explica. El sábado, cinco millones de españoles –siete cuando se supo el ganador– vieron Eurovisión, un 35% de cuota de pantalla, un porcentaje difícilmente alcanzable por un programa actualmente.

Sobre la canción ganadora de Austria, interpretada por un hombre con barba vestido de mujer, solamente tiene halagos. «Conchita es una gran cantante, una súper estrella», asegura Iglesias. Viajes Julio Iglesias está preocupado por lo que escucha la juventud y por cualquier tendencia que esté al caer. Aunque sólo en lo musical, porque dice que no se sigue ni a sí mismo en Twitter o Facebook, las dos redes sociales más exitosas del momento. Iglesias tiene ocho hijos, cinco de ellos aún pequeños de su segundo matrimonio con la holandesa Miranda Rijnsburger. De su primer matrimonio con Isabel Preysler tiene tres hijos. Dos de ellos, Julio y Enrique, también han seguido su carrera musical. Sobre la posibilidad de cantar junto a alguno de sus hijos, Iglesias contesta con espontaneidad. «¿Cómo voy a cantar con ellos si ni siquiera conozco a sus novias?».

A pesar de su vinculación con todo lo que interesa al público juvenil, Iglesias reconoce que no es fácil conectar con esta audiencia. «Hay una edad para cada cosa. No es fácil para mi conectar con jóvenes generaciones porque pertenezco a una generación de clásicos, como Frank Sinatra».

El cantante español, que ha hecho dúos con grandes figuras de la historia de la música –como el propio Sinatra, Steve Wonder y Plácido Domingo–, duda sobre si haría uno con One Direction, el grupo de moda entre los adolescentes de todo el mundo. «Si llego a casa y les digo a mis hijas que los periodistas me han preguntado esto en Londres me dirían: ¿y tú qué les has contestado?» (dice imitando un tono inquisidor).

De One Direction no aclara si se lanzaría a cantar con ellos, pero asegura que tiene preparada un proyecto que sorprenderá al público juvenil. «Hace unos días vino a verme una persona muy influyente del mundo de la música para proponerme hacer algo para llegar a las generaciones más jóvenes», dice. «Creo que podremos hacer algo juntos antes de un año». Ventas Julio no sólo vende millones de discos en el extranjero. En España él sigue siendo un superventas. De su último disco One ha vendido ya más de 100.000 copias. «Solamente unos pocos en España, como la cantante Malú, son capaces de alcanzar estas cifras. Y Julio lo sigue haciendo», asegura José María Barbat, director de Sony en España.

El cantante es consciente de su edad y de que se encuentra ya en la cima de su carrera y de su vida. «Estoy cerca de la cima de la montaña en la que el aire para respirar empieza a ser fino y la falta de oxígeno empieza a notarse», explicó durante la entrevista.

Sin embargo, su vida sigue estando llena de adrenalina. Dice que solamente necesita tres o cuatro horas al día para dormir y que continuará con la música hasta que el cuerpo aguante. De momento, su agenda de conciertos para los próximos meses está completa. Acaba de estar en Holanda, volará a Dublín en un par de días, y sigue viajado a Asia tanto como puede. «La música me da oxígeno y es mi vida», concluye. "¿Cómo acabará el Madrid-Atlético? 1-0 es suficiente" Julio Iglesias es hoy quien es gracias a un accidente que le obligó a dejar una prometedora carrera como futbolista. En su juventud, llegó a ser portero del segundo equipo del Real Madrid, pero su vida cambió en 1963 tras aquel fatal acontecimiento. Durante su convalecencia en el hospital, una enfermera le dejó una guitarra para que se entretuviera y así comenzó a componer. En 1970, representó a España en el festival de Eurovisión con la balada ‘Gwendolyne’.

No ganó, pero dio el salto al estrellato internacional. Lo demás es historia. El fútbol no fue su destino, pero sigue siendo una de sus pasiones. Y, por supuesto, el Real Madrid, el equipo de su vida. Al ser preguntado por el resultado de la final de la Champions, que se celebra en Lisboa, no duda. «Ganará el Madrid». ¿Por cuánto? Se ríe. «Uno a cero. Eso es más que suficiente». Julio verá el partido en México, donde estará trabajando, con sus músicos y algunos amigos cercanos.

 

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