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La crisis de GM se agrava al admitir nuevos accidentes por sus fallos

EL PAÍS EL PAÍS 25/05/2014 Sandro Pozzi

El panorama empeora para General Motors. No hay una semana que el fabricante no anuncie una nueva llamada masiva a revisión de sus coches y que eleve las cargas a su cuenta de resultados, pero este fin de semana, además, el grupo ha admitido que los accidentes ocasionados por un defecto técnico fueron más de los que se indicaron hasta la fecha y posiblemente también las víctimas.

La multinacional de Detroit elevó el sábado de 32 a 47 el número de impactos frontales atribuidos al problema en el sistema de arranque de varios modelos. Lo que no indicó son las víctimas mortales, que hasta ahora se cifraban en la docena. Los ingenieros tardaron más de una década en comunicar a los propietarios que debían llevar sus vehículos al taller para resolver el problema técnico. Por este retraso, la compañía acaba de pactar ser sancionada con 35 millones de dólares (25,6 millones de euros).

El problema en el sistema de encendido se atribuye a un componente fabricado por Delphi, que provocaba que cambiara a la posición de apagado por el peso del llavero cuando el coche se desplazaba a una velocidad alta o por un terrero irregular. El vehículo perdía la dirección asistida y al no estar encendido se desactivaban los airbags. La agencia que regula la seguridad en carretera teme que las muertes superen las 13 indicadas.

Se espera que GM concluya a lo largo de esta semana su propia investigación interna. El Departamento de Transporte, tras las primeras conclusiones de la suya, señaló que la dirección de la compañía conocía del problema ya en 2009. Las primeras quejas de los conductores empezaron en 2001 y tomaron cuerpo en 2004. Pero no comenzó la purga hasta que la nueva primera ejecutiva, Mary Barra, fue informada cuando asumió el puesto de consejera delegada a mediados de enero.

Los modelos afectados —Saturn Ion y Sky, Chevrolet Cobalt y HHR y Pontiac G5 y Solstice— se vendieron principalmente en el mercado norteamericano y no se comercializan desde hace años. Sin embargo, a raíz de este defecto técnico se examinaron todos los procedimientos y la compañía identificó otros problemas que afectan a más modelos. En lo que va de año, GM anunció revisiones que afectan a más vehículos de los que vendió en cinco años.

La compañía lleva desde enero una treintena de llamadas a revisión que incluyen a casi 14 millones de vehículos en EE UU, desde utilitarios a rancheras. Cuando se suman los otros países, el total se eleva a 15,8 millones de unidades. Son más que los vendidos en cinco años. De ese total, 2,6 millones corresponden al problema técnico del encendido aunque ninguno ha sido retirado de la circulación por este motivo. Desde GM se reitera que se está haciendo un “análisis profundo” de toda la información disponible a la hora de determinar el alcance humano del problema.

Aunque la multa impuesta por Transporte a GM es insignificante cuando se compara con los 37.480 millones de dólares (27.500 millones de euros) que ingresó solo en el primer trimestre, el impacto financiero empieza a ser relevante. Las cargas anunciadas rondan los 1.700 millones, de los que 1.300 millones se atribuyeron a los tres primeros meses de 2014. Esta cifra también irá en aumento y habrá que sumarle la compensación a los afectados.

El Departamento de Justicia está considerando en paralelo si decide actuar por la vía penal y, en ese caso, su margen de acción no está limitado como en el caso de Transporte. Toyota fue objeto de una investigación similar hace cinco años y desembolsó 1.200 millones un año después para zanjar el expediente de la aceleración involuntaria del híbrido Prius. La factura total de sus litigios ascendió a 3.000 millones.

Los clientes están demandando además a la compañía 10.000 millones de dólares (7.337 millones de euros) por la depreciación de sus vehículos, en 79 casos presentados hasta la fecha en EE UU. Es decir, además de asumir su responsabilidad por las víctimas mortales podría serlo también por la caída en el precio de los viejos coches. La gran cuestión en el aire es a quién se le exige qué y cuánto porque el problema se remonta a antes de que GM se declarara en suspensión de pagos.

Los inversores siguen por todo esto muy de cerca cualquier novedad y examinan la manera con la que Barra gestiona la crisis. Los títulos de GM reflejan toda esta incertidumbre al perder una quinta parte de su valor desde el inicio el escándalo en febrero. Sin embargo, los clientes de la compañía no parecen estar abandonando sus marcas cuando se ven las ventas de los últimos meses. Barra insiste en que la compañía saldrá reforzada de esta crisis.

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