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La cultura se incendia en Francia

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 14/06/2014 Miguel Mora

La lucha de los eventuales del espectáculo —los llamados intermittents, categoría que engloba a 220.000 actores, músicos, técnicos, coreógrafos y otros trabajadores de la cultura en vivo— contra la reforma de la protección de desempleo pactada el 22 de marzo por tres sindicatos y tres organizaciones patronales ha causado graves perjuicios en los primeros festivales de verano en Francia, y amenaza con llevarse por delante el más prestigioso, el de Aviñón.

El director del certamen, Olivier Py, ha advertido que se verá obligado a suspender el certamen si el Gobierno no atiende las demandas de los trabajadores, que exigen al Ejecutivo que no apruebe el acuerdo firmado en marzo por considerarlo lesivo para los discontinuos, en concreto para los más precarios.

Los eventuales, que han decretado una jornada nacional de huelga para el lunes, se manifestaron desnudos el martes pasado en Guise (Picardía), ante la ministra de Cultura, Aurélie Filippetti. Su estrategia es perturbar los festivales de Aix y Marsella e ir in crescendo hasta Aviñón, que empieza el 4 de julio.

Están afectados 220.000 actores, músicos, técnicos o coreógrafos

La movilización afecta ya a todo el país. En París, el Teatro del Odeón ha cerrado sus puertas, y el ciclo flamenco de La Villette ha perdido dos de las tres noches programadas, incluido un concierto de Miguel Poveda. En Toulouse, el Festival Rio Loco de Toulouse ha sido suspendido, y el Printemps des Comédiens de Montpellier ha cancelado numerosos espectáculos.

La mecha ha prendido y las estrellas comienzan a sumarse. La actriz y cantante Jane Birkin ha suspendido su esperada función con Michel Piccoli, un homenaje a Serge Gainsbourg, que estaba prevista para el día 22 en Montpellier.

El régimen de los “intermitentes del espectáculo”, como se les conoce en Francia, fue creado en 1992 y beneficia a unos 112.000 trabajadores de los 200.000 que trabajan en el sector. El sistema permite que quienes cotizan a la Seguridad Social mientras hacen una película o una función cobren el paro hasta el siguiente trabajo. Los eventuales deben trabajar 507 horas al año (72 jornadas de trabajo de siete horas) para cobrar las ayudas, que oscilan entre 500 euros y 4.000, aunque solo once personas reciben la cuota máxima.

Valls ha nombrado un mediador para intentar frenar el conflicto

La reforma global del sistema de desempleo, que tiene que ser aprobada o modificada por el Gobierno antes de fin de mes, reducirá en un 10% las ayudas a los eventuales del espectáculo y dejará sin protección a un 10% de los beneficiarios, según afirma el sindicato CGT. Esta central excomunista no firmó en su día los cambios impulsados por tres sindicatos y tres patronales, entre ellas la más importante del país, MEDEF.

El viernes, la CGT-Espectáculos envió una carta al presidente de la República, François Hollande, en la que amenaza con “perturbar todos los festivales de verano”, una industria muy importante para un país que recibe de la cultura el 3,5% del PIB.

El problema para el Gobierno, que lidia al mismo tiempo con una dura huelga en los ferrocarriles nacionales, la SNCF, es que el mundo del espectáculo es un gran vivero de votos de la izquierda. En sus primeros meses de presidencia, cuando todavía era popular, Hollande visitó el Festival de Aviñón para compartir su victoria con los artistas. Dos años después, el certamen podría no celebrarse: los eventuales ya lograron suspender la edición de 2003, cuando el Gobierno conservador intentó tocar su sistema de desempleo.

El miércoles, los discontinuos del Festival In (la sección oficial) anunciaron que, si el Gobierno aprueba la reforma, irán a la huelga el 4 de julio. Sus colegas del festival Off, por su parte, dicen apoyar a sus compañeros pero prefieren no forzar una suspensión que supondría, según afirman, un ingente daño económico a la ciudad, que ingresa 25 millones de euros gracias al festival In y 6 millones por el Off.

El director, Olivier Py, y la alcaldesa de la ciudad, Cécile Helle, se han comprometido con los huelguistas a visitar a Manuel Valls, el primer ministro, para pedirle que no refrende el convenio. Valls ha nombrado un mediador para intentar frenar el conflicto, pero este se ha declarado favorable a la firma del acuerdo. Por su parte, las patronales no piensan rebajar sus pretensiones. Su intención de partida era acabar con el régimen especial del espectáculo alineándolo con el derecho común.

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