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La defensa del referéndum del 1-O queda ahora en manos de los ciudadanos

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 01/10/2017
Los Mossos se presentan en un colegio electoral del barcelonés barrio de Gracia para notificar a los ciudadanos que este domingo debe estar el centro vacío © Image LaVanguardia.com Los Mossos se presentan en un colegio electoral del barcelonés barrio de Gracia para notificar a los ciudadanos que este domingo debe estar el centro vacío

Colegios ocupados por voluntarios y familias, urnas escondidas y tractores estacionados; los cuerpos de seguridad, preparados para impedir que se vote en el referéndum de independencia del 1 de octubre. Si no hay votos, concentraciones. Esta es la escena prevista para este domingo por la mañana en Catalunya. El choque de trenes del que tanto se ha hablado desde 2012 se está produciendo en estas últimas semanas y hoy llega al clímax con la votación, suspendida por el Tribunal Constitucional (TC). El Govern, con Carles Puigdemont al frente y empujado por la CUP, ha mantenido hasta el final su hoja de ruta, virando ante los imprevistos y reencauzando el rumbo. El president de la Generalitat quiere poner fin al procés y que empiece “el progreso”, como dijo en el acto de cierre de campaña. Desde Madrid, el Gobierno central y la Fiscalía General del Estado hacen de contraparte y está en el aire saber que pasará después del 1-O, si habrá o no 155, etc. Por ahora, nadie se ha movido ni se mueve un ápice de su posición.

Votarem” ha sido la consigna más repetida en las movilizaciones de estas semanas y el corresponsal de The New York Times en España, Raphael Minder, colgó en su cuenta de Twitter por la noche de este sábado urnas ya colocadas en alguno de los centros de votación. Todo parecía preparado. También mostró un vídeo del concierto del grupo Mishima en un colegio electoral. La banda hizo una mini gira por colegios que estaban ocupados.

Las instituciones catalanas cuentan con el impulso y el apoyo de los ciudadanos, que se han volcado con la causa en las concentraciones que ha habido desde la Diada ante todo aquello que consideraban una agresión a su derecho a decidir; y sobre todo ante las detenciones y los registros de la Guardia Civil.

Desde este viernes padres, alumnos y profesores han convivido y ocupado varios colegios electorales para evitar que sean clausurados por los cuerpos policiales. El Ministerio del Interior, que tomó el control de los Mossos d’Esquadra, avisaba que los colegios debían ser desalojados y precintados y lamentaba que se usara a niños y ancianos para evitarlo. La cuestión catalana, además de institucional, ya es ciudadana.

En los colegios y los centros ocupados hubo acampadas, paellas populares y chocolatadas, deporte, juegos de mesa, cine fórums y conciertos de corrandes, havaneres o batucades. Se organizaron actividades para todos los públicos que están programadas hasta este domingo por la noche. El viernes llegó la primera avanzadilla y este sábado se han sumado más familias y voluntarios. El ambiente era tranquilo, familiar y festivo, aun cuando se presentaban agentes de los Mossos a informar de que el centro debía estar cerrado el domingo por la mañana en caso de que no estuviera prestando ningún servicio público.

La defensa del 1-O ha trascendido a las instituciones y ha quedado en manos de los ciudadanos

Las entidades pro referéndum han convocado a la ciudadanía a las 5:00 horas de la mañana en los colegios electorales para que cuando la policía llegue ya haya colas para votar. Está previsto que las mesas electorales se constituyan a las 8:00 horas y que la votación empiece una hora después. Para entonces ya habrá cuatro horas de concentración si la llamada de las entidades surge efecto. Para darle épica a la escena los meteorólogos pronostican nubarrones y tormentas.

La Delegación del Gobierno cifró en 163 el número de colegios electorales ocupados desde el viernes por la tarde. Además, se informó de que 1.300 locales de los 2.315 habilitados ya habían sido precintados por la policía autonómica catalana. Pero los Mossos negaban haber precintado los centros y no ofrecieron ningún dato al respecto.

La improvisación ante la adversidad también forma parte del guión del 1-O. A última hora hubo cambios de sede de los colegios electorales en muchas ciudades y por las redes y las aplicaciones de mensajería corrían cadenas para avisar de ello. Desde los comités de defensa del referéndum locales aseguraban que sólo se habían ocupado locales donde no se tenía garantizado que se abriera el colegio el domingo.

Varios colegios electorales cambiaron de sede este sábado para garantizar la votación

Con este panorama, acciones policiales y judiciales, el presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, vaticinaba que una participación de más de un millón de personas sería un éxito. En la consulta no vinculante del 9-N votaron 2,2 millones de personas.

Artur Mas, en cambio, afirmaba hace unos días que la participación en este 1-O debía ser netamente superior a la de 2014 o el proceso debía “quedar aparcado un tiempo”, aunque él ya no lo comanda. Los sondeos que se han ido publicando en las últimas semanas y las encuestas que se han filtrado hablaban de una participación en torno al 60% con una victoria clara para el sí.

Niños jugando en una escuela ocupada de Barcelona © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Niños jugando en una escuela ocupada de Barcelona Niños jugando en una escuela ocupada de Barcelona(Josep Lago / AFP)

La Guardia Civil se planta en el CTTI para que no sea usado en el recuento de la consulta

Agentes de la Guardia Civil se presentaron el sábado por la mañana en el Centre de Telecomunicacions i Tecnologia de la Informació (CTTI) para comprobar que se cumple el requerimiento del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) de suspender los servicios informáticos susceptibles de ser utilizados en la consulta y planean quedarse hasta el lunes para impedir que haya un recuento informático de los votos del 1-O. Pero desde el Govern aseguran que los agentes “pierden el tiempo allí” y temen un apagón de internet para evitar la publicación de los resultados. Por otra parte, desde el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se exigía a la Generalitat que abriera con una hora de antelación, a las 8:00 horas, todos los juzgados de guardia este domingo.

Son los Mossos los encargados de impedir el referéndum, pero si su operativo -que por ordenes del major Trapero debe evitar el uso de la fuerza- no fuera eficaz, los cuerpos de seguridad del Estado aguardan en tres cruceros en el puerto de Barcelona por si fuera necesario intervenir para evitar el 1-O o rebajarlo a otra movilización en favor de la consulta y de la independencia, la enésima.

La manifestación contraria al referéndum en la plaça Sant Jaume © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. La manifestación contraria al referéndum en la plaça Sant Jaume La manifestación contraria al referéndum en la plaça Sant Jaume(Alberto Estévez / EFE)

Además, este sábado se aprovechó la presunta jornada de reflexión para convocar movilizaciones, aunque este caso, en contra del referéndum y a favor de la unidad de España. En Barcelona hubo una por la tarde que congregó a miles de personas. que acabó en la plaça Sant Jaume, donde un manifestante sufrió un accidente al intentar arrancar el cartel de Més democràcia que colgaba del consistorio.

En Madrid, donde se escucharon cánticos fascistas, y otras ciudades del España también hubo concentraciones en rechazo del referéndum. En Bilbao, en cambio, una marea se manifestó con estelades. A las 22:00 horas no faltó la cacerolada -quizá la más intensa- de cada noche desde el 20 de septiembre, cuando hubo detenciones y registros para frenar la consulta.

A última hora de la noche, la CNT denuncio la “militarización” del Puerto de Barcelona y avisó de un gran movimiento de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil controlaba los accesos. Pero a la 1:00 la situación era tranquila, los vehículos seguían en el interior de la infraestructura.

Lo único que tienen claro unos y otros ante el 1-O es que el procés acaba, aunque la interpretación y el sentido de ese mismo hecho sean contrarios.

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