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La delicia campestre de la corte

EL PAÍS EL PAÍS 04/06/2014 Sergio C. Fanjul

“Las delicias campestres aumentan los placeres urbanos”, dice un latinajo en el frontispicio del Teatro Real Carlos III de Aranjuez. Fue en el Real Sitio y Villa, desde que Felipe II ordenara construir un Palacio Real allí, donde buscaban los monarcas esas “delicias campestres”

 Por supuesto se referían a la naturaleza, los jardines y la caza, pero como no querían renunciar a las comodidades de la urbe, Carlos III manda construir en 1767 este teatro para representar “óperas italianas y comedias españolas”, las mismas que tenían lugar hasta entonces en el Palacio Real de la capital, “a fin de que no careciesen en el Real Sitio de cuanto pudiese disfrutarse en la corte”, según escribió Álvarez de Quindós, gobernador en época de Carlos IV. Su trayectoria fue azarosa: en 1777 se liquidó la Compañía de los Reales Sitios y las representaciones cesaron alquilándose el teatro como vivienda a los criados del Sitio. En 1801 una empresa privada se hizo cargo del coliseo, que cerró en 1807. Tras la Guerra de Independencia se reabrió, durante el reinado de Fernando VII. A partir de entonces sufrirá numerosas remodelaciones. En su última etapa funcionando como cine, hasta que cerró para una rehabilitación que, entorpecida por múltiples vicisitudes, duró 25 años, hasta hoy.

Hoy habrá una jornada de puertas abiertas y a partir de mañana volverán las representaciones teatrales al espacio, remodelado por el arquitecto municipal Francisco José Domínguez Naranjo, que ha tratado de mantener las esencias de la época.

Tras una sobria fachada se esconde un coqueto y recoleto patio de butacas en el que no es difícil imaginar a la abigarrada corte dieciochesca. Tiene un aforo reducido, para 348 espectadores, y es el teatro cubierto más antiguo de España, diseñado, al modo de los coliseos italianos de la época, por el arquitecto Jaime Marquet, también responsable de la Casa de Correos de la Puerta del Sol, sede del Gobierno de la Comunidad. Tal fue el éxito de este edificio que Marquet recibió el encargo de construir otros dos teatros en los Sitios del Pardo y del Escorial.

“Se trata de uno de los edificios históricos más importantes de la arquitectura española del siglo XVIII. Ahora todos los vecinos de Aranjuez están invitados a sentir lo que sentían los monarcas de la época. Es una socialización que hace de este teatro algo para todo el mundo”, explica María José Martínez de la Fuente, alcaldesa de Aranjuez, del Partido Popular, quien además opina que este espacio será un elemento dinamizador tanto cultural como económico de la villa.

Pero que eso de la “socialización” no llame a engaño, porque, aunque la rehabilitación del edificio ha sido completamente financiada con fondos públicos y la titularidad también lo es, la gestión seguirá un modelo mixto público-privado, de la mano de la empresa teatral Grupo Smedia, que resultó seleccionada en un concurso público.

Smedia gestiona varios teatros de la capital, en total tiene en cartera más de 10.000 butacas, y acaba de vender su entrada número 10 millones.

“Dependemos de un encuentro constante con el Ayuntamiento”, explica Enrique Salaberría, presidente de Smedia. “Hay un seguimiento que nos obliga a mostrarle cuál es nuestro proyecto de programación y de gasto, que ha de aprobar, y nuestras previsiones de ingresos. Si no las cumplimos seremos penalizados”.

A modo de inauguración se representará Mujeres de Shakespeare, de Rafael Álvarez, El Brujo, y durante el resto del mes de junio otras obras como el espectáculo musical ¿Hacemos un trío?, la zarzuela El barbero de Sevilla, el concierto Vamos a la ópera, el clásico Elmágico prodigioso de Calderón de la Barca o la política Vitalicios, de José Sanchis Sinisterra, además de espectáculos infantiles. “No hay un teatro sin vida interior”, explica Salaberría, “y todos sabemos que el teatro son modas, como son modas también la arquitectura, la pintura, el cine o los videojuegos. Ésa va a ser nuestra fuerza: estar abiertos a todas las manifestaciones culturales que emanen de los ciudadanos y de los creadores. No queremos ser un coto cerrado de actividad”.

La alcaldesa también destaca el punto sentimental de esta reapertura: “Los ribereños que hayan desarrollado su vida en Aranjuez recordaremos a través de este espacio otras etapas de nuestra vida: cuando veníamos de pequeños a ver teatro o guiñoles, cuando de adolescentes veníamos al cine o cuando, posteriormente, el teatro cerró”.

Las obras de rehabilitación han costado cerca de siete millones de euros que se han repartido entre la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Fomento y, en menor medida, el Ayuntamiento de Aranjuez, que invirtió algo más de 200.000 euros en la última puesta a punto: la instalación del sistema eléctrico y del equipamiento escénico. “Que la Administración pública, los ciudadanos en definitiva, pongan el edificio, y los que tenemos experiencia en el mundo teatral la gestión, es un modelo interesante que considero que nos obliga a esforzarnos a todos y a estrujarnos la cabeza”, concluye Salaberría.

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