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La derecha lusa registra los peores resultados de su historia en las elecciones municipales

Logotipo de El Mundo El Mundo 02/10/2017 AITOR HERNÁNDEZ MORALES

Este lunes Portugal ha amanecido firmemente en manos del Partido Socialista (PS) del primer ministro

Antonio Costa

, que ha logrado hacerse con al menos 154 de los 308 municipios lusos en las elecciones municipales del domingo.

Mientras los socialistas celebraban la victoria absoluta, durante la madrugada quedó evidente que el principal partido de la oposición conservadora, el Partido Social Demócrata (PSD) del ex primer ministro Pedro Passos Coelho, ha cosechado los peores resultados de su historia, quedando en tercer lugar tanto en Lisboa como Oporto -donde el independiente Rui Moreira ha sido reelegido con mayoría absoluta-, y apenas conservando sus feudos históricos en la ciudad norteña de Braga y la aristocrática Cascais. En números globales, el PSD ha registrado un resultado peor que el cosechado hace cuatro años, cuando los electores portugueses castigaron al partido por sus durísimas políticas de austeridad; de los 106 ayuntamientos que controlaban tras los comicios de 2013, quedan con apenas 95. Aunque muchos anticipaban que al PSD le iría mal en estas elecciones, pocos preveían semejante batacazo.

A lo largo de la noche muchos han comentado la desastrosa campaña de Teresa Leal Coelho en la capital portuguesa, donde el PSD se ha visto eclipsado por el tradicionalmente aliado Centro Democrático Social - Partido Popular (CDS-PP). En los debates electorales Leal Coelho no pudo con el carisma de Asunção Cristas, presidenta del CDS-PP, y terminó por mostrar su desesperación al sugerir a los medios que había conseguido el apoyo de su amigo personal, el popular presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa. Al enterarse de las declaraciones de la candidata, el jefe del Estado manifestó su indignación públicamente, asegurando sentirse herido al ser utilizado para fines electoralistas y rechazando dar su apoyo a ninguno de los candidatos. El escándalo ha herido a Leal Coelho al último momento, y los votos a favor de la candidata del CDS-PP han duplicado a los que ha recibido el PSD en la capital.

Los líderes históricos del PSD han culpado a Passos Coelho por el fracaso en Lisboa y Oporto, y algunos han incluso pedido su dimisión. Manuela Ferreira Leite, la antigua líder del partido que fue reemplazada por Passos Coelho en 2010, declaró encontrarse "atónita" y sugirió que había llegado el momento de un cambio en el partido. Otro ex líder del PSD, Luís Marques Mendes, aseguró que no le sorprendería si Passos Coelho dejara el liderazgo el lunes. "Si no lo hace, su vida va a ser un infierno", aseguró el ex político en una entrevista emitida por la cadena de televisión SIC.

En breves declaraciones hechas durante la madrugada, Passos Coelho reconoció los malos resultados pero afirmó que no dimitiría del cargo. No obstante, el líder conservador dijo que se tomaría unos días para hacer una "reflexión personal" sobre lo acontecido, y si debería volver a presentarse al liderazgo del partido en las próximas elecciones.

Sorprendente derrota de los comunistas

Los socialistas lusos han vencido en tres de los cuatro municipios más poblados del país, entre ellos Lisboa, donde Fernando Medina, sucesor de Costa al frente del Ayuntamiento de la capital lusa, ha conseguido su segundo mandato y el PS ha conquistado al menos 19 de las 24 juntas de distrito. El PS también ha vuelto a vencer en Castelo Branco, Coimbra, Leiria, Amadora, Odiverlas, Gondomar, Vila Nova de Gaia, y Matosinhos.

La ola socialista no ha llegado a Oporto, donde el independiente Rui Moreira ha vuelto a ganar y gobernará con mayoría absoluta tras cuatro años de coalición con los socialistas portuenses. La campaña en la ciudad invicta fue cruenta, con Moreira y su rival socialista, Manuel Pizarro, intercambiando insultos y acusaciones durante las últimas semanas, y el regidor reelegido aprovechó su discurso de victoria para dejar entrever que, nuevamente fortalecido, planea desatar su venganza sobre quienes pusieron en duda su segundo mandato.

Para sorpresa de todos, pese al fracaso en Oporto, los socialistas han tenido victorias inesperadas en al menos nueve municipios que han arrebatado a la coalición del Partido Comunista Portugués (PCP) y los Verdes lusos, entre ellos las históricamente "rojas" ciudades de Beja, en el Alentejo, y Almada, ciudad dormitorio de Lisboa.

En su valoración de los resultados electorales, el primer ministro Costa se ha apresurado por evitar fomentar divisiones con el PCP, que forma parte de la alianza parlamentaria que sostiene su Ejecutivo minoritario, e insistió en que el único derrotado de estas elecciones es el PSD: "la victoria del PS nunca implicará la derrota de nuestros socios parlamentarios".

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Lo cierto es que los comunistas lusos se pueden haber visto afectados por el llamado "abrazo de oso" de los socialistas: al armonizar posiciones tanto dentro del Parlamento, para muchos votantes han desaparecido los factores que diferencian a los dos partidos, y el más pequeño ha cedido ante el otro. No obstante, aunque el secretario general de los comunistas portugueses ha lamentado la pérdida de tantos municipios, también ha indicado que la derrota no deberá afectar las buenas relaciones con el Ejecutivo. "Las elecciones municipales son municipales", ha sentenciado Jerónimo de Sousa.

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