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La despedida del presidente de los productores revela una guerra soterrada en la industria del cine

Logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 27/09/2017 Gregorio Belinchón
Ramón Colom, durante la rueda de prensa en el festival de San Sebastián. © Javier Etxezarreta Ramón Colom, durante la rueda de prensa en el festival de San Sebastián.

Ha sido una despedida explosiva, con ráfagas de despecho para otros productores y balas hechas de venganza. Eso sí, no ha dado ningún nombre. Ramón Colom, presidente en funciones de la FAPAE, la confederación de asociaciones que agrupa a los productores audiovisuales (publicidad, cine y televisión), ha presidido su conferencia de prensa anual en el festival de San Sebastián. Y tras empezar señalando que era su cuarta y última comparecencia, antes de las próximas elecciones, soltó un "me hago muchas preguntas, necesarias para señalar el futuro de esta confederación" y empezó el reparto de mandobles verbales.

En su discurso, señaló al ICAA [Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisualesel organismo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte que rige el cine]: "La economía no es una ciencia exacta sino que privilegia a los privilegiados, y hunde a otros. La legislación actual cinematográfica privilegia a los ricos, que pueden rodar hasta tres películas al año. El ICAA lo sabe. A los poderosos de esta industria: lo importante no es su cuenta de resultados sino la igualdad de oportunidades. Tenemos que reequilibrar la balanza". Algo que horas después Óscar Graefenhain, director del ICAA, ha contestado para EL PAÍS: "FAPAE participó en la creación de la legislación, como otras asociaciones grandes, medianas y pequeñas. Y como queda claro en las resoluciones de ayudas, el dinero va a películas de todos los tamaños".

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Para Colom, la FAPAE "reúne a cine grande y pequeño, a productores de televisión, cine y publicidad y hay planes de incluir a los de realidad virtual. "No solo a la flor y nata del cine". Colom presidía PROA, la federación de productores catalanes, que por cierto hace dos años abandonó FAPAE, antes de su llegada al cargo que hoy ejerce en funciones (una junta electoral dirige ahora sus riendas), y aun así aseguró que se encontró con sorpresas en su puesto: "Hay cosas que descubres al llegar a tu cargo, como sucede en muchos sitios. Es fácil pensar que todo lo sabes y todo lo encuentras en archivos". Ante varias preguntas de los periodistas, insistió en no dar nombres, confirmó que "hoy por hoy" no tiene planes de presentarse a la reelección porque no quiere ser "elemento de discordia", y volvió a la carga: "Aquí hay productores que han echado a directores del ICAA. Y que amenazaban constantemente a una directora general. Eso no es asumible. Determinados productores quieren controlar la legislación. No puede ser así, como no puede ser que solo interesen los resultados económicos y pocos se planteen qué películas españolas de 2017 pasarán a la historia".

Los buenos datos de 2017

Horas después de acabada la comparecencia de Ramón Colom (que por primera vez fue en solitario, sin otros compañeros sentados a su lado), FAPAE anunció los datos del cine español en los primeros ocho meses de 2017, cifras que habitualmente se daban en esa rueda de prensa. Se han iniciado 119 inicios de rodajes de películas españolas notificados. Esto supone un incremento del 14% con respecto a 2016 en las mismas fechas, El presupuesto medio de una película se ha incrementado y alcanza 1,7 millones de euros (incluidos documentales). Aun así, lejos de la media de 2010, cuando era de 3,2 millones de euros.

Hasta el 17 de septiembre de han producido 135 películas, un 5% menos que el año pasado en ese mismo periodo. La mitad, 73, son documentales. Y a 24 de septiembre el cine español lleva 60,4 millones de euros y 10,1 millones de espectadores: lo que supone subidas del 3% en la recaudación y 5% en entradas, así que la cuota de mercado está en el 14%, igual que en 2016 a la misma altura de la temporada.

Entró en más detalle: "El 31 de mayo tuvimos una junta, envenenada desde la oposición. Uno de mis compañeros me pidió que me largase, que sobraba. Las elecciones estaban ya cercanas, con lo que me negué. Me sentí humillado, escupido, recordé la imagen de Suárez y Gutiérrez Mellado en el 23F. Aunque nada comparado con lo que sufrieron otros de mis compañeros. No todos los productores en la junta pensaban lo mismo y algunos sintieron vergüenza por lo que vivieron". Según Colom, parte de la culpa nace de unos estatutos de FAPAE "surrealistas". Su ejemplo. "El vicepresidente no es votado, y su mandato es controlar al presidente, no hacer equipo".

Colom insistió en que él quiere elecciones: "Los opositores dijeron que no querían que hubiera elecciones porque eso dividía. Hoy por hoy, no han logrado su objetivo. Prefieren matar FAPAE antes de que haya continuidad en la labor. Los miembros de la Junta no pueden tener ventajas -como así ocurre- sobre quienes no se sientan en el consejo". Aseguró que él quería para FAPAE "luz, taquígrafos y decisiones comunes". Más madera: "He sido conminado a que me vaya a las buenas y a las malas, incluso me han cortado el suministro del dinero, con lo que estuvimos a punto de no pagar las nóminas en verano. Hago un llamamiento a los profesionales del cine, sean productores o no. No permitan que cierre la FAPAE, que ya no haya interlocutores en la industria. Nuestros mayores, los referentes de esta industria, no deberían permitirlo".

De fondo estaba el actual proceso electoral en el que se encuentra FAPAE, que acabará en elecciones hacia el 7 de noviembre (la fecha no está fijada a falta de concretar el censo). Primero Colom ha recalcado sus logros: "Hemos conseguido una FAPAE menos costosa y más dúctil. Nada más llegar en enero de 2014 me encontré que EGEDA [la entidad de gestión de derechos de los productores audiovisuales, que preside Enrique Cerezo], que es el gran financiador de FAPAE, me exigía un recorte. Me impusieron en cambio una secretaria general, y encaré una división de opiniones. Me dejaron solo en esa situación y he contrastado las cien caras de muchos productores. Yo he sido conminado a hacer concurso de acreedores en FAPAE, y es eso es lo último". Habló de mejoras claras al lograr FAPAE señalar los puntos negros de la actual legislación cinematográfica, "algo a resolver por el ICAA". Y aunque dijo que había una cierta unidad del audiovisual en encarar problemas comunes, a continuación lo contradijo todo: "He vivido todo tipo de conspiraciones, problemas con la secretaria general [Mabel Klimt, aunque no la mencionó] con la quise hacer equipo, y que se dedicaba a hacer favores a unos productores en detrimento de otros. Me pregunto si eso no es corrupción".

Tras escuchar de boca del actual presidente de los productores catalanes, un “ha sido un error despedirse así, aunque pueda estar de acuerdo en muchas cosas”, Colom añadió un "No más cenas, no más intrigas, no más conspiraciones". Dicho lo cual, agradeció a algunos cargos -curisoamente a todos los directores del ICAA con los que ha coincidido- y se fue.

La respuesta de otros productores

Acabada la rueda de prensa, este diario se ha puesto en contacto con Francisco Ramos, presidente de AEC (Asociación Estatal del Cine), que parecía uno de los señalados por Colom. Ramos ha asegurado: "La desafección de la que habla no es de hace seis meses, sino que arrancó al inicio de su presidencia de Colom con las salidas de PROA [los catalanes], AMA [los productores madrileños] y Dibus [animación], tres de las más importantes. Más aún, PROA era quien había propuesto a Colom". Sobre si los productores poderosos se están repartiendo el dinero, Ramos quiere aclarar que hay miembros de AEC "de los grandes" que se han quedado fuera de las ayudas "con películas muy importantes". Y comenta como ejemplo de alguien fuera de las últimas ayudas a Daniel Monzón con su nuevo proyecto. "En fin, él ha visto que las asociaciones preferían que se fuera y él ha buscado la manera de no irse".

Ramos cuenta su versión de la junta de julio: "Me ofrecí a presidir la junta electoral y obtuve 27 de los 36 votos posibles, y no obstante una productor impugnó esa junta y Colom la aceptó a pesar de que los estatutos no lo permiten. Durante dos meses ha retrasado el proceso y cuando por fin la permite, otras dos asociaciones más se habían ido: la vasca y la andaluza".

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