Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La discreción de la Reina

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 03/06/2014 Josep Playà

La frase "detrás de todo gran hombre hay una gran mujer" ha quedado desfasada,por tópica y porque la mujer ha dejado de estar por detrás del hombre. Pero puede que en el caso de la reina Sofía siga teniendo validez, porque ella ha asumido que su apoyo incondicional al Rey lo era siempre con un paso atrás. Durante los 39 años de reinado -que son 52 si hablamos de su matrimonio-, Sofía ha sabido estar al lado de Juan Carlos, ha sido su complemento, con su timidez, su estilo pausado, su lógica reflexiva... Fue educada para ser reina. Esa condición que no tiene Letizia y que algunos monárquicos recalcitrantes parecen no quererle perdonar, haga lo que haga.

Las cuatro décadas de monarquía, que han permitido la etapa más larga de democracia en España, y el elevado grado de estima de la que ha disfrutado, al menos hasta esa última etapa, es mérito del tándem que han formado Juan Carlos y Sofía. Supieron aguantar las presiones franquistas -incluso en forma de rivalidad tras la boda de su primo Alfonso de Borbón con la nieta del Caudillo-, supieron reconciliarse con la izquierda, tradicionalmente republicana, y arruinar los vaticinios de un reinado breve. Hicieron olvidar que eran reyes por la gracia del dictador. Incluso en ese día clave, el 23-F, en el que el Rey supo enderezar el aún no aclarado y patético golpe de Estado, tuvo a Sofía a su lado para darle confianza, según explicó después el propio Monarca.

Y en ese papel, secundario pero entregado, Sofía ha sabido contener sus emociones, sus opiniones, sus flaquezas. En un país donde reputados juristas, artistas famosos y políticos profesionales meten la pata tan a menudo, la Reina ha estado impecable en su discreción. Muy pocos errores se le pueden achacar en todos esos años. Quizás cierta ligereza en sus espontáneas declaraciones a Pilar Urbano, transcritos en La Reina muy de cerca, que disgustaron en la propia Casa Real, es decir, en el Rey y en su entorno de asesores. Y quizás se equivocó en ese viaje para ver a su hija y a sus marido Iñaki Urdangarin, a punto de ser implicado en el caso Nóos, donde puso por delante su condición de madre a la de reina consorte.

Màrius Carol en su libro Un té en el Savoy (2012) se refirió a su sentido de la corresponsabilidad en el delicado tema doméstico: "La familia real es por una parte una familia y por otra una institución, pero hay que agradecerles que los problemas que han existido entre la pareja real no hayan interferido nunca en la Corona". Y este ha sido otro servicio que Sofía ha realizado a la estabilidad. Lo que en un momento dado se calificó con una palabra: "Profesionalidad". Ella misma en el polémico libro de Pilar Urbano lo explicó así: "¿El amor? El mío, el nuestro, ha evolucionado hacia una amistad, una fuerte amistad. Yo soy... su compañera. Somos compañeros de viaje. En este viaje vamos juntos... Y eso no se acaba". Y ese silencio se prolongó a momentos tan tensos como el incidente de Botsuana o la difusión de rumores comprometedores para su matrimonio.

Sofía (Atenas, 1938) era la primogénita de los reyes de Grecia. Supo del exilio durante la Segunda Guerra Mundial. Estudió puericultura, música y arqueología, y domina cinco idiomas. Desde la distancia vio caer la monarquía en Grecia. Silenció sus opciones políticas y agrandó sus conocimientos culturales. Ahora dejará de ser Reina con la misma discreción de siempre.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de La Vanguardia

image beaconimage beaconimage beacon