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La fatídica semana de Soria: «He cometido un error casi de principiante en política»

ABC ABC 17/04/2016 María Jesús Pérez

Tras una semana llena de confusión, declaraciones contradictorias, búsqueda de documentación para constatar la legalidad de su actividad empresarial pasada, preguntas y más preguntas, también muchas respuestas -aunque, a tenor de los acontecimientos posteriores no han sido las más pertinentes-, diversa información en prensa, y con el apoyo de la mayoría de sus compañeros de partido, José Manuel Soria decidió hacer pública su marcha a primera hora del pasado viernes, 14 de abril: «... tras conversación con el presidente del Gobierno, le he trasladado mi decisión irrevocable de presentar mi renuncia expresa a las funciones que como Ministro de Industria, Energía y Turismo tengo encomendadas desde el pasado día 21 de diciembre. He comunicado también mi decisión de renunciar a mi acta de diputado del Grupo Parlamentario Popular».

Tres minutos, 233 palabras

Han pasado apenas 24 horas, y ya lo ha asumido. Su salida y su «culpa». Si bien mantiene que no ha hecho nada ilegal. Ni él, ni nadie de su familia. Pero no quedaba otra. Un acto de responsabilidad absoluta con el partido y con los ciudadanos. «Cuando alguien se equivoca, debe actuar en consecuencia, tomar una decisión rápida, y apartarse».

Y así fue. Tres minutos le bastaron al exministro Soria, la noche del pasado jueves, para redactar un comunicado con el que dice un adiós «definitivo» a 21 años de dedicación en cuerpo y alma a la vida política. «Ha sido la decisión más dura de mi vida», afirma con pesar.

Tres minutos y... 233 palabras, con las que rubricaba una renuncia con el visto bueno previo, primero del presidente, Mariano Rajoy, y, después, de su «casi, casi» hermana -de la que habla con muchísimo afecto, respeto, y profunda admiración-, María Dolores de Cospedal, secretaria General del PP. «Ambos han estado permanentemente informados de todo lo que me ha ocurrido esta semana, en la que he de decir que me he sentido muy arropado por muchos de mis compañeros de Gobierno y partido», añade.

© Reuters

Mientras, el runrún político de fondo evidencia que otros no han sabido, o querido, estar. Algo, por cierto, de lo que el exministro no quiere ni oír hablar. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que, dicen, sí le dio ánimos antes de su renuncia -después, silencio-, el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, el de Sanidad, Alfonso Alonso... «Solo diré que me he sentido muy apoyado por la mayoría de mis compañeros de la alta cúpula del Gobierno, del partido y, también, de las bases», comenta con convicción.

«La política es una actividad que debe ser en todo momento ejemplar también en la pedagogía y en las explicaciones. Cuando así no ocurre, deben asumirse las responsabilidades correspondientes», concluía el comunicado del ya exministro de Industria. Unas palabras escritas que mantiene, una a una, en vivo y en directo, a sabiendas de que las explicaciones dadas no han sido ni contundentes ni aclaratorias. Sí, contradictorias. «Soy consciente de que he hecho un daño tremendo al partido. Y podría haberle hecho más, de ahí mi decisión irrevocable de apartarme de mis funciones y del partido».

El principio del fin

Pero la inesperada «pesadilla» no tenía sus inicios el mismo lunes de esta semana. Empezaba hace escasamente 15 días. Entonces, Soria recibía llamadas de periodistas que le preguntaron si sabía que aparecía en los famosos «papeles de Panamá», donde figuraba como administrador de una sociedad radicada en un paraíso fiscal. «Es absolutamente falso», dijo a los medios. «Si hubiese dicho o hecho algo malo en el pasado seguro que me acordaría. Pero como no es el caso, contesté rotundamente que no. No recordaba algo que sucedió hace más de 20 años, y eso es completamente la verdad», explica. De hecho, no reparó en ningún momento en la posibilidad de contrastar esa información o de preguntar a sus abogados o socios de aquella época porque no era consciente de la realidad de lo que le preguntaban.

Lunes, 11 de abril

Los días posteriores, ni una pregunta más. Parecía que sus explicaciones habían sido convincentes, hasta... el lunes pasado, 11 de abril. Soria volvía a recibir llamadas de los mismos periodistas de investigación. Las preguntas, mucho más concretas, ya que según los «papeles de Panamá», Soria dirigió una empresa «offshore» creada por el bufete panameño Mossack Fonseca -experto en la creación de firmas «opacas»- , que el 3 de septiembre de 1992 registró la sociedad UK Lines Limited en Bahamas e inscribió como administradores de la misma a Tomás Poggio, Méndez Fernández de Lugo y José Manuel Soria.

Sin embargo, su nombre despareció de la sociedad a los pocos meses, en noviembre de 1992. Dicho bufete pidió cambiar a los administradores de la empresa asegurando que uno de ellos había sido nombrado de forma errónea -el propio exministro- y, en su lugar, se nombró a su hermano, Luis Alberto Soria. El exministro vuelve a negarlo rotundamente. «No tengo nada en Panamá. Si montas una ‘offshore’ para ocultar o desviar fondos, no pones tu nombre en ningún papel».

Martes, 12 de abril

Las investigaciones periodísticas siguen su curso y el nombre de la sociedad en Bahamas, UK Lines Ltd, da a entender una relación con el Reino Unido, país donde, como él mismo ha reconocido siempre públicamente, conoce perfectamente porque estuvo viviendo en su infancia, hasta los ocho años.

Según ha podido saber este periódico, Soria nunca jamás hubiese imaginado tener que ponerse al frente del negocio familiar. Cuando su padre, Manuel Soria Segovia, cansado y sintiéndose algo enfermo, le llama, en 1989, desde su casa familiar de Canarias y le pide que vuelva -él vivía en Madrid, donde era funcionario del Estado y aspiraba a trabajar en alguna Embajada- siente la obligación de volver. Meses después, ya en 1990, su padre fallecía, de un aneurisma de aorta, junto a él.

De buenas a primeras se hace cargo de una empresa en la que no había trabajado en su vida, Consignataria Oceanic, dedicada a la exportación de frutas y hortalizas desde las Islas Canarias y fundada por su padre en 1982. José Manuel fue su presidente hasta 1995, año en el que su hermano, Luis Alberto, toma las riendas, hasta la campaña 1997-98, que es cuando cesa su actividad. Y, desde entonces, ya pasó a dedicarse a la política en Canarias.

Pero el pasado partes, se supo que él fue también administrador de UK Lines, domiciliada en el Reino Unido,que también fue propiedad de su padre y de la que se ocupaba el socio de su padre Manuel Kadi. Con él contactaría esta semana para recordar la información en torno a la misma.

En otra comparecencia pública, a última hora de la tarde, volvió a defenderse: «Me he enterado esta misma mañana de que consto en el Registro Mercantil de Londres como secretario de UK Lines» y sugirió que se había producido «el mismo error» que cuando en Panamá se inscribió su nombre en la sociedad bahameña con la misma denominación.

¿Conoce UK Lines?, le preguntaron. El ministro contesta que sí, que era la compañía que proporcionaba a la empresa familiar canaria asistencia y aprovisionamiento en puerto, cuya participación heredó de su padre, pero no recordaba, a pesar de que firmaba actas de reuniones a los que no tenía que asistir porque lo hacían sus representantes legales, que se ocupaban también de toda la actividad financiera.

Las fuentes consultadas recuerdan que el exministro recuerda perfectamente las noches en las que estaba trabajando hasta las 3 ó 4 de la madrugada, a pie de bodega, cargando barcos, proporcionando mano de obra, etc, pero de la parte financiera y societaria «no tiene recuersos porque no se ocupaba de ello, ni su hermano tampoco. De eso, se ocupaba el banco en Londres, el BBVA». Ahora bien, «más transparencia que pinchar en el registo mercantil británico y que aparezca mi nombre, no se puede pedir». Después, con más información en la mano de los abogados, explicó que UK lines fue sustituida por Oceanic Lines.

Miércoles, 13 de abril

Las mismas fuentes advierten de que mientras Soria se ponía en contacto con el socio de su padre y los abogados de entonces, ve la luz el nombre de una nueva sociedad: Mechanical Trading, domiciliada en la localidad de Saint Helier, capital de la isla británica, y paraíso fiscal, de Jersey. El aún ministro en funciones pide audiencia a Rajoy en La Moncloa donde le comunica que no sabe nada de este asunto. Que tampoco recuerda con claridad. El presidente, sin presión alguna, le aconseja que se informe bien y cuando tenga todos los datos comparezca. Antes, no. Prepárate muy bien la comparecencia del lunes».

© ABC

Soria habla con los abogados encargados de las empresas relacionados con Consignataria Oceanic y empieza a tener conocimiento de una realidad desconocida para él. La información que habla de una sociedad en un paraíso fiscal es cierta. Mechanical Trading se creó por la recomendación de sus abogados de hace 23 años, totalmente legal, necesaria y complementaria para la actividad que harían en Reino Unido. Una instrumental participada con 98 acciones por José Manuel Soria y su hermano, y con un 1% cada una dos sociedades fiduciarias del país, BIBJ Management Limite y BIBJ Nominees Limited, debido a que la legislación de Jersey exige que en la constitución de este tipo de sociedades haya dos socios locales, y ellos mismos son los que los aportan. Ambas son sociedades creadas por Canal Trust Company Limited, filial de BBV Privanza, cuyos nombres aparecen también como accionistas de UK Lines Limited, la domiciliada en Bahamas. Además, aparece con una participación del 80% de la filial de la matriz de la familia Soria, Oceanic Lines.

Jueves 14 de abril

El jueves por la noche, con esta información «en mente», Soria decide trasladársela a Rajoy. Tal cual: todo es absolutamente legal, pero «yo dije que no estaba en ninguna empresa por las que me preguntaron porque no lo recordaba. Me precipité y, por tanto, me equivoqué al salir a explicar algo de lo que no tenía recuerdo alguno. Creo que he generado una confusión muy grande, cayendo en contradicciones, lo que tiene un coste político. Me tengo que ir». El presidente lo entiende, pero le emplaza a volver a hablar a primera hora del viernes por teléfono. Cuando cuelga, llama a Cospedal para comunicarle el mismo mensaje.

Viernes, 15 de abril

A primera hora del viernes, le manda el comunicado a Rajoy, que le da el visto bueno: «lánzalo». A las 9.10 de la mañana se hace público. A partir de ahí, cientos de sms y mails llegan a los dispositivos electrónicos del ya exministro de Industria. De apoyo y reconocimiento por el gesto hecho, de responsabilidad absoluta con el partido y el Gobierno. Ahora toca reflexionar, para decidir qué hacer el resto de su vida, lejos de la política, desde su única casa en propiedad, en Tafira, término municipal de Las Palmas de Gran Canaria.

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