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La idea española que llevará el autoconsumo energético a África

El Confidencial El Confidencial 20/06/2016 Rocío P. Benavente

Dentro de un par de semanas, y como ocurre cada día, cientos de contenedores de mercancías partirán del puerto de Valencia. Por fuera no lo parece, pero uno de ellos llevará un contenido especial: una instalación de autoconsumo completa y prácticamente lista para empezar a funcionar. Su destino es un distrito de Hare, una zona agrícola de Etiopía. Cuando llegue, la vida de los críos de ese lugar cambiará para siempre.

En ese distrito o poblado viven unas 12.500 personas para las que el agua es un recurso escaso que a menudo hay que ir a buscar recorriendo kilómetros a pie. La mayoría de los que la acarrean son niños que pasan los días en ello y, por tanto, no van a la escuela. Ante esta situación, la ONG Rescate decidió tomar cartas en el asunto. Entró en contacto con GFM Fotovoltaica y con Albufera Energy Storage, dos pymes españolas especializadas en generación de energía fotovoltaica y en baterías de almacenamiento de energía respectivamente. Tenía que haber una forma de devolver a esos niños a sus aulas.

La escuela en Hare © Proporcionado por El Confidencial La escuela en Hare

La forma era buscar un modo sencillo y asequible de extraer el agua de pozos profundos y llevarla hasta el pueblo sin que los niños tuviesen que traerla. Patricio Peral, director de desarrollo de negocio de Albufera Energy Storage asegura que se volcaron en el proyecto. Su aportación son las baterías que suman una capacidad de 20 kWh y tienen una vida útil de 25 años. GFM, por su parte, aportó los paneles fotovoltaicos y los cargadores-inversores que los hacen funcionar.

Compacto y fácil de montar y trasladar

Todo se montó en un contenedor de 40 pies, de los que transportan a docenas los grandes barcos cargueros, que no solo sirve como embalaje sino también como estructura una vez que llegue a su destino. Los paneles se sacarán y se montarán en el techo con unos anclajes a medida, mientras que las baterías y el resto del equipo quedarán dentro. "Incluso hay previsto un pequeño espacio con una mesa y unas sillas por si hay que hacer alguna reparación", explica Peral.

El interior del contenedor, sin los paneles © Proporcionado por El Confidencial El interior del contenedor, sin los paneles

"Una vez completado el montaje, se conectará una bomba hidráulica, que sacará agua de los pozos y la llevará hasta la canalización del pueblo", cuenta Peral. La energía sobrante servirá para abastecer precisamente la pequeña escuela del lugar. La idea es que sea tan sencillo de instalar y mantener como sea posible, de forma que los habitantes de la zona puedan utilizarlo sin necesidad de una compleja formación. Además, al ir todo dentro de un contenedor móvil, podrá desplazarse se hace falta o si el caudal del pozo se seca.

Las pruebas se han realizado en la sede de GFM, en Toledo © Proporcionado por El Confidencial Las pruebas se han realizado en la sede de GFM, en Toledo

Se trataba, asegura Peral, de mejorar la calidad de vida de los habitantes de Hara, dándoles acceso a un bien básico como el agua y la oportunidad de avanzar en su educación. Pero el mismo sistema podría tener otras aplicaciones. "Conectado a un colegio, por ejemplo, o a un hospital, es una forma sencilla de aportar energía en lugares donde el suministro es irregular o inexistente". 

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