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La Liga por encima del ‘glamour’

EL PAÍS EL PAÍS 03/05/2014 Ladislao J. Moñino
Los jugadores del Atlético escuchan las instrucciones del preparador físico, Óscar Ortega. © Gonzalo Arroyo Los jugadores del Atlético escuchan las instrucciones del preparador físico, Óscar Ortega.

Terminado el partido de Londres, en una de las entradas principales de Stamford Bridge, todavía en plena descompresión por el esfuerzo y la tensión acumulada, uno de los cabecillas del vestuario del Atlético reflexionaba sobre el punto en el que se encontraba el equipo tras la gesta realizada: finalista de la Copa de Europa por primera vez en 40 años y a dos partidos de ganar la Liga 18 años después de la última. No había pasado una hora de la histórica victoria contra el Chelsea, pero sus pensamientos apuntaron al prioritario deseo de conquistar el campeonato doméstico que invade al grupo: “La Champions tiene mucho glamoury marketing, mucha dimensión y prestigio, pero los que jugamos al fútbol sabemos que tiene más mérito la Liga. La Champions es un premio, una competición que puedes perder en un mal día, pero la Liga son 38 partidos y hay que ganarlos casi todos”.

El plantel y Diego Pablo Simeone consideran que ganar esta Liga, en la que Madrid y Barça aún están inmersos en la pelea —al Barça se le complicó tras el empate ante el Getafe—, es la mayor compensación que podrían recibir por los sobreesfuerzos que han realizado. La posibilidad de derrotar ese duopolio establecido en el campeonato desde hace más de una década, con el que llevan compitiendo manos a mano desde finales de agosto, seduce al grupo sobremanera. Lo interpretan como una demostración, hacia sí mismos y hacia el exterior, de que lo imposible puede ser posible con atributos que no tienen que ver con lo pecuniario. Los jugadores perciben que están a dos victorias de coronar un proyecto cimentado desde el esfuerzo y un sentido colectivo innegociable para su técnico, con el que tratan de arrebatar el título a dos clubes que casi cuadriplican en presupuesto al suyo. Esa preferencia de cuerpo técnico y jugadores por el torneo doméstico también tiene mucho que ver con esas similitudes con Robin Hood que proclama Tiago. Se sienten representantes de un modelo que Simeone ha emparentado con el día a día de las clases trabajadoras, duro y esforzado.

“Había que meterse en esa Liga de los 100 puntos con Madrid y Barça”, abundaba el mismo jugador que manifestaba con antelación, sin haber salido aún de Londres, lo que exclamó ayer su entrenador: “Levante, Levante, Levante y ¡recontra! Levante”, en la sala de prensa del Cerro del Espino. A su izquierda, sobre la misma tarima desde la que responde, un maniquí lucía la camiseta con la que el equipo conmemoró en el avión de vuelta la conquista de Stamford Bridge: “Juega cada partido como si fuera el último”.

“Lo que siempre me importó es la Liga. Para nosotros es el día a día, es el periódico de toda la gente todos los días…”, recalca Simeone. No desdeña nada de lo que conlleva ganar una Copa de Europa, pero en el hiperrealismo en el que se maneja la ha interpretado como un paréntesis glorioso entre jornada y jornada de Liga. Desde la victoria en Bilbao (1-2) la Liga ha sido su gran obsesión. Nada más eliminar al Barça en los cuartos de final de la Champions, se empezó a interesar por los abonados que tenían Valencia y Levante con el objetivo de movilizar a la grada ayudado por la propaganda del club. A Mestalla acudieron 3.000, pero hoy el club estima que pueden ser cerca de 9.000. Además, el club puso ayer en marcha el reparto de entradas para la final de Champions: de las 16.970 entradas recibidas, 13.050 se sortearán entre los socios; 950 serán para las peñas en España y el extranjero y el club se reserva 2.970.

A Simeone le preocupa el Levante y mucho. No tiene reparos en reconocer que es uno de los equipos que más quebraderos de cabeza le han generado desde su llegada. Cada vez que se han enfrentado, Joaquín Caparrós ha entregado descaradamente la posesión del balón y le ha ofrecido el tipo de partidos en el que el Atlético se siente menos cómodo. “Sin duda nos ha dado muchos problemas. Tenemos características similares desde la intensidad, la competencia, la velocidad. Trabajarán bien en la mitad de campo jueguen con tres o con cuatro, tienen buena pelota parada, Barral arriba nos hizo daño en la primera vuelta y Rubén tiene calidad entre líneas para conectar con los delanteros. Han encajado pocos goles como locales. Siento admiración por Caparrós porque ha dejado su marca en todos los clubes en los que ha estado”.

El partido llega con el viciado que desprendieron el viernes las declaraciones de Rubén, en las que aseguraba: “Si hay un regalito por ganar, ¿por qué no?”. Sus palabras sorprendieron, entre otras cosas, porque el Levante ha estado bajo sospecha en las últimas temporadas y porque la Liga de Fútbol Profesional (LFP) ha enviado emisarios a los clubes durante las últimas semanas para recordar los futbolistas que cualquier tipo de incentivo procedente de un tercero, aunque sea por ganar, está prohibido. Javier Tebas, presidente de la LFP le respondió en las redes sociales: “Rubén debes saber que cobrar por ganar está sancionado y gravemente sancionado”. El jugador ha rectificado, pero en el Atlético también se preguntan si en otros campeonatos Rubén podría haber sido sancionado.

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