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La misión científica del buque español hostigado por la 'Royal Navy' en Gibraltar

El Confidencial El Confidencial 21/11/2016 R. Pérez

"No es nuevo. Estas cosas pasan de vez en cuando". Portavoces del Instituto Español de Oceanografía relativizan la importancia del último incidente ocurrido entre el buque Ángeles Alvariño y los barcos de la Armada británica en la zona de Gibraltar.

"Parte de su misión debe realizarse en aguas en litigio por motivos científicos, no es un capricho entrar allí", aseguran, y explican que este tipo de conflictos, que ocurren de forma periódica, tienen ya cierto aire repetitivo, como de coreografía conocida por todos los participantes: "Cuando 'el Ángeles' entra, patrulleras gibraltareñas se presentan, rodean el barco y en este caso han lanzado un par de bengalas al aire. Los científicos han llevado a cabo su trabajo y al terminar se han marchado".

Ahora el Ángeles se dirige, escoltado por esas patrulleras, hacia la siguiente parada de su misión, esta fuera de aguas problemáticas. "Esperamos que cuando lleguen al límite de las aguas en litigio, se detengan y se den la vuelta", explican desde el IEO, que planea seguir adelante con el trabajo del Ángeles Alvariño tal y como estaba previsto. 

La misión científica del Ángeles Alvariño

Un trabajo que tiene como objetivo evaluar los riesgos geológicos asociados al cañón submarino de Algeciras. Se trata de un proyecto conjunto entre el IEO de Cádiz, de Málaga y de Madrid, del Insituto Geológico y Minero, la Universidad de Salamanca, el CSIC y la Universidad de Málaga. Desde el pasado 18 de noviembre y durante 7 días, este buque está recorriendo este cañón situado en la bahía de Algeciras y sobre el que transcurre uno de los puntos de mayor tráfico económico y marítimo del Mediterráneo. Los científicos a bordo recogerán muestras durante sus desplazamientos y también en varias estaciones determinadas por su interés geológico.

Mapa que muestra los cañones que estudiará el proyecto RIGEL. El número 2 señala el cañón de Algeciras (Fuente: IEO) © Proporcionado por El Confidencial Mapa que muestra los cañones que estudiará el proyecto RIGEL. El número 2 señala el cañón de Algeciras (Fuente: IEO)

Las muestras servirán para determinar el nivel de erosión dentro del cañón. Según explican desde el IEO, el movimiento del agua dentro de este tipo de formaciones puede transportar sedimentos desde el litoral hasta las zonas abisales. "Esta dinámica puede producir el afloramiento de formaciones rocosas sobre el fondo marino, que a su vez pueden convertirse en oasis para el desarrollo de hábitats vulnerables", explica Juan Tomás Vázquez, investigador del Grupo de Geociencias Marinas del IEO en Málaga, que lidera la campaña.

Así, los científicos a bordo del Ángeles quieren saber más sobre cómo está evolucionando este cañón, cómo se mueven sus sedimentos y con ellos los hábitats presentes tanto en las zonas sedimentarias como en las rocosas. También quieren evaluar la estabilidad de sus vertientes y de su cabecera. "Uno de los riesgos geológicos menos conocidos en los fondos marinos es la erosión en la cabecera de los cañones submarinos", añade Vázquez

Por otro lado, la erosión de estos cañones puede afectar a la franja costera si los sedimentos remontan la corriente, y en ese caso podrían afectar a infraestructuras humanas emplazadas en el medio marino, como tuberías, arrecifes artificiales o diques portuarios. Los investigadores a bordo del Ángeles Alvariño tratan también de evaluar los potenciales riesgos asociados a estos proceso de erosión. 

Un buque en aguas problemáticas

El Ángeles Alvariño entró en servicio en septiembre de 2012, y es el gemelo de otro buque, el Ramón Margalef, en funcionamiento desde el mes de julio de ese mismo año. ambos son buques oceanográficos, nacidos con propósito exclusivamente científico. Tienen 46 metros de eslora, una autonomía de 10 días y espacio para 11 investigadores y técnicos y 12 tripulantes. Por su diseño, emite muy poco ruido al agua, lo cual le permite estudiar la fauna marina sin alterarla demasiado. 

Esta no es la primera ocasión que el Ángeles se ve envuelto en un conflicto en la zona de Gibraltar. En abril de 2014 una patrulla de la Guardia Civil acudió en su auxilio tras ser interceptado por patrulleras gibraltareñas. La patrulla española fue interceptada por otras del Peñón y el ministerio de exteriores inglés terminó llamando a consultas a Federico Trillo, embajador español en Londres. En octubre del mismo año, mientras recogía muestras escoltado por dos patrulleras de la Guardia Civil, era obligado a abandonar  las mismas aguas por órdenes de la policía gibraltareña y de la Royal Navy, y algo similar ocurría en julio de 2015.

"Nosotros dependemos de la Secretaría de Estado de I+D, dentro del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. Es decir, que estos buques pertenecen al Estado. Por eso entramos en esas aguas cuando es necesario, pero sin hacer ruido ni provocar a nadie. Simplemente llevamos a cabo nuestra misión y nos vamos", concluyen.

Ángeles Alvariño, del IEO, ha entrado en conflicto con la Armada británica en aguas de Gibraltar © Externa Ángeles Alvariño, del IEO, ha entrado en conflicto con la Armada británica en aguas de Gibraltar
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