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La muralla europea

La Vanguardia La Vanguardia 18/05/2014 Eduardo Martín de Pozuelo
La muralla europea © LaVanguardia.com La muralla europea

El subsuelo de Madrid oculta un centro de altísima tecnología, pieza fundamental para el control de las fronteras de la Unión Europea (UE). Es el Centro de Coordinación para la Vigilancia Marítima de Costas y Fronteras (Cecorvigmar), una instalación espectacular de la Guardia Civil que funciona 24 horas al día, 365 días al año, como la herramienta más avanzada con la que cuenta el proyecto Eurosur. "No se llame a engaño con el nombre -advirtió la comandante, Alicia Vicente, segunda jefa del centro-. Eurosur no se refiere a un sur geográfico, sino que se trata del acrónimo d'European Border Surveillance System".

En efecto, a muchos metros bajo el nivel de la calle y tras el paso de controles de identificación de última generación, se accede a un gran sala en la que destaca una pantalla que se diría de cine. Pero no lo es. La película se desarrolla sin guión, en tiempo real y con imágenes que forman un mosaico variado que tiene que ver con su misión: monitorizar fronteras y coordinar cuando es preciso los medios dispuestos por la UE para el control de zonas en las que la inmigración irregular como en Ceuta o Melilla o las dramáticas "invasiones navales" de Lampedusa precisan de intervenciones combinadas con barcos, aviones y otros medios. En este centro que se trabaja en inglés saben lo que es detectar tráficos de drogas, de armas o de seres humanos que intentan llegar hasta Europa por las rutas perfectamente detectadas que ilustran este reportaje.

No todo son embarcaciones en buen estado lo que llega a la costa europea mediterránea, explican los especialistas. "Nosotros y los compañeros en el terreno vemos el tráfico de seres humanos en lanchas de juguete, las llamadas toy, y sabemos que sus ocupantes no saben nadar. Si caen al agua se ahogan", dice la oficial al mando, que se emociona al explicar el drama. Y es que su tecnología, el SIVE, o sea, el Sistema Integral de Vigilancia Exterior, les permite ver mucho pero no todo y a tiempo. Los traficantes saben poner las cosas difíciles, aunque llega el momento en que estos vigilantes los detectan. Si se trata de una toy, es decir, de una lancha inflable de plástico de esas que venden en las playas, la situación es gravísima y el rescate se activa al instante con los efectivos más cercanos a ella. Si la embarcación detectada es de mayor solidez, el peligro persiste por sobrecarga, pero mientras se da la alarma de rescate una cámara hace un zoom sobre el piloto de la patera al que se denomina (siempre en inglés) el facilitador. Saben que ese facilitador es de la mafia. Ese hombre es quien lleva el teléfono con contactos en Europa y el de emergencias, adonde llama cuando está en aguas europeas. Y es que ese hombre se hará pasar por refugiado en cuanto desembarque. Por eso lo fotografían.

Y en la gran pantalla los operadores del sistema de coordinación y vigilancia proyectan desde las terminales informáticas de sus mesas la imagen que es necesario observar. Así, queda ante la vista un mosaico en el que si es preciso se ve el espacio Schengen -estos días con atención a Ucrania, Libia e Italia- o imágenes en línea de aviones españoles de vigilancia sobre Lampedusa o en aguas de Grecia. Desde Cecorvigmar hablan con ellos pero por escrito, chateando en inglés.

Que nuestras fronteras no son otras que las de la UE es un concepto que toma gran solidez en este centro de última tecnología en el que rápidamente se pierde la noción de estar bajo Madrid para tomar conciencia de Europa. Curiosa sensación para el periodista que, merced a datos de Europol, Eurojust, Frontex y otros organismos europeos de seguridad, comprende que Cecorvigmar constituye una pieza por hoy única en la muralla defensiva de la UE. Sobre este asunto, oficiales de la Guardia Civil explican que está previsto que la sala de operaciones que se ve en la foto que ilustra este reportaje y en el vídeo complementario publicado en LaVanguardia.com sea replicada en otras capitales de Europa con el fin de que cada una de ellas pueda sustituir a la otra en caso necesario. Pero, por ahora no hay otra tan completa y moderna como la de Madrid.

Para estos especialistas, la situación general de nuestras fronteras -las de la UE- se puede resumir en un cierto descenso de la presión africana que aumentará como cada año en verano, motivo por el que, como es habitual, arranca un operativo especial. También perciben un incremento de la presión fronteriza en la zona este y nordeste de la UE; es decir, desde Iraq, Ucrania o Chechenia, y un aumento de los simpapeles dentro de la Unión. Asimismo, el litoral español mediterráneo sigue siendo zona crítica, mientras que la presión sobre Canarias ha descendido. En términos generales y por lo que respecta a España, se calcula que la llegada de inmigrantes en forma irregular ha disminuido un 15%, mientras van cayendo redes que introducen en Europa mujeres subsaharianas embarazadas o con niños pequeños para chantajearlas y explotarlas sexualmente. Y es que este tráfico humano tiene dos caras: la del joven africano, luchador, que es el mejor de su tribu y que viaja en busca de una nueva vida hasta que, engañado, se topa con una valla con la que no contaba o con la peligrosa travesía a Lampedusa. Otros emigrantes, también forzados por la situación en sus países de origen, llegan a los límites del este de la UE.

En todos los casos hay una constante: las mafias locales se enriquecen con ellos. Se calcula que los desalmados que se benefician con los emigrantes africanos mueven no menos de 100 millones de euros al año, cantidad que se multiplica por 10 o más cuando además trafican con drogas y armas conectados con delincuentes europeos y con la financiación de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), que a su vez explota los secuestros para financiarse en pos de un califato universal y de su deseado Al Ándalus que, como se sabe, ahora en sus mentes ya alcanza casi toda Europa.

En el gráfico que complementa este reportaje están los grandes caminos africanos de esperanza, desesperación y muerte que conducen hacia la UE. Miles de seres humanos mueren en ellos y muchos otros llegan a la frontera después de tres años de penalidades. La Vanguardia ha tenido acceso a dos informaciones enmarcadas en los complejos fenómenos que aquí resumimos.Una de ellas ilustra lo que les sucede a las mujeres que intentan llegar a su supuesto paraíso europeo y la otra es el informe técnico que se maneja estos días en la UE sobre lo que le sucedería en materia de fronteras a un Estado que abandonara la Unión.

Comenzamos por la mujer. Su nombre no podemos difundirlo por motivos obvios de seguridad. Se trata de una jovencísima madre nigeriana ahora a salvo en un centro español cuyo relato resume perfectamente la ruta que siguen las mujeres que salen de su país y lo que les sucede por el camino. Comenzó su odisea hace cuatro años, arrancando de Benin City (Nigeria). Buscaba en Europa un sueño. Le ayudaron sin pedir dinero unos conocidos, entre ellos el supuesto marido de una prima. Tres días en autobús hasta Níger donde le dieron un pasaporte de Mali y conoció a más mujeres como ella. Luego otro autobús por el desierto hasta Tamanraset (Argelia), y desde allí otro más hasta un bosque junto a Marruecos. En el bosque, le robaron, la violaron varios hombres tanto como quisieron, la torturaron, vio morir a otras mujeres -mejor dicho, niñas- y la amenazaron de muerte. Pasó a la condición de esclava. Quería volver a casa. Comprada en Marruecos, mendigó meses para un hombre hasta que un día reunió 1.800 euros y logró llegar a Melilla, embarazada, donde quedó a salvo. Varias compañeras de odisea murieron de hambre y sed ya en Argelia. Sabe de dos que sobrevivieron. Una es prostituta en Málaga y la otra en Barcelona. Por suerte, esta heroica joven madre nigeriana se acuerda de los nombres de sus torturadores. Ahora es sólo cuestión de tiempo que la justicia actúe.

El otro informe mencionado alude a que las fuerzas de seguridad de la UE consideran las fronteras exteriores como un bastión contra infinidad de fenómenos criminales que se exponen en un estudio que analiza un abandono del espacio Schengen.

Según este análisis, en caso de abandono de la UE por parte de un Estado miembro o una de sus regiones, tendría que afrontar una serie de consecuencias muy adversas en términos de seguridad. Escriben los analistas que las amenazas tradicionales como el terrorismo o el crimen organizado interpretarían la nueva situación como una ventana de oportunidades para incrementar sus capacidades y actividades. Paralelamente, ese nuevo estatuto jurídico podría favorecer la aparición de nuevas y viejas amenazas: crimen organizado, ciberataques, inestabilidad económica, vulnerabilidad energética, vulnerabilidad del espacio marítimo, espionaje, vulnerabilidad de las infraestructuras críticas y servicios esenciales, asuntos de los que ya hemos tratado en otros reportajes. El informe añade que la salida del marco de seguridad de la UE implica la pérdida del beneficio derivado de las organizaciones de seguridad como Frontex, Europol, Eurojust o Intcen.

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