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La obra inconclusa de Van Persie

EL PAÍS EL PAÍS 13/06/2014 Jordi Quixano
Van Persie y Van Gaal, con Holanda. © ALEJANDRO RUESGA Van Persie y Van Gaal, con Holanda.

Su primera conversación, después del batacazo de Holanda en la Eurocopa de 2012, cuando cayeron de forma sonrojante en la primera fase, fue un tanto ácida, sobre todo porque el nuevo seleccionador, Louis Van Gaal, le explicó que no era la primera opción para el ataque oranje, que prefería a Huntelaar (Schalke) como punto final del equipo. Y Robin Van Persie (Rotterdam; 30 años) aceptó la suplencia, convencido de las palabras y actos de su nuevo técnico, de un argumento y una idea que le agradaba.

—“He disfrutado mucho de los entrenamientos y creo que es un gran entrenador”, le dijo Van Persie a su mujer, Bouchra, tras la primera concentración con la selección de Holanda de Van Gaal.

—“Es genial. Tienes a un buen técnico que no te hace jugar”, le respondió con ironía y en referencia al estreno acabado, la derrota frente a Bélgica.

Un mes más tarde, sin embargo, Van Gaal escogió a Van Persie como el nueve tulipán, puesto que no ha abandonado desde entonces. “Y ocho meses más tarde, me escogió como capitán”, añadiría el delantero, que recogía los galones de Sneijder, futbolista que no contaba en un inicio para este Mundial, pero al que ahora le dan las manijas del equipo y la responsabilidad del último pase porque Van der Vaart se lesionó a última hora. Pero Robin no solo portará el brazalete en el Mundial de Brasil, sino que también asumirá la presión de ser el inquilino no deseado en el área rival, el protagonista del gol, toda vez que no ha brillado nunca en una gran cita internacional por más que sea el pichichi histórico de Holanda con 41 goles en 79 encuentros, una diana más que el exjugador del Ajax y Barcelona Patrick Kluivert.

El delantero acabó los dos Mundiales pasados con un gol en cada cita

No le incomodan, en cualquier caso, a Van Persie los retos. Ya de niño, cuando jugaba en el patio de casa junto a sus amigos marroquíes del barrio conflictivo de Kralinngen (Rotterdam) y para el disgusto de uno de sus vecinos que le quitaba las pelotas, anunciaba: “Quiero ser el mejor del mundo”. Una pose o determinación, toda una gallardía, que creó recelos en el Feyenoord, hasta el punto de que decidieron no quemar etapas con él, confiados a que el tiempo le haría madurar en lo personal y en lo deportivo. No se equivocaron porque al cabo de poco tiempo llamó la atención de Wenger y el Arsenal.

Relegado de inicio al banquillo gunner porque Wegner prefería por aquel entonces a Reyes (Sevilla) en la banda y a Adebayor primero y luego a Bendtner en la punta, Van Persie era una duda por eclosionar. Lo hizo cuando acabó de ganarse un hueco en el centro de la delantera, quizá porque el técnico entendió que es un futbolista que funciona cuanto menos exigido está en el pase a cambio de poner el remate. Así, en sus dos últimas temporadas de un ciclo de ocho cursos en el Emirates, marcó 22 y 37 goles. Por eso lo llamó Alex Ferguson en 2012, entonces mánager del Manchester United, que no titubeó en gastarse algo más de 30 millones en su fichaje, los mismos goles que convirtió en su primer ejercicio como diablo rojo. Ocurre, sin embargo, que en esta campaña le han castigado las lesiones, sobre todo al final, cuando, tras festejar un hat-trick frente al Olympiacos en los octavos de final de la Champions, sufrió un esguince de rodilla.

El seleccionador Van Gaal le quitó el ‘9’ en su primer partido, pero luego se lo devolvió con el brazalete

Suma Van Persie desde su regreso seis encuentros y ninguno completo, sustituido en el intermedio frente a Gales, el pasado 4 de junio. “Tranquilos, solo es una irritación en la ingle”, resolvió el jugador ante las crecientes incógnitas de la prensa holandesa, toda vez que Van Gaal no tiene dudas de que es el delantero boya de Holanda. Puede, no obstante, que frente a España cambie de sistema y aplique un 5-3-2 en vez del 4-3-3, tan habitual como exigido por parte de los cruyffistas. “Es una buena señal que Van Gaal no se quede anclado en el mismo viejo sistema”, opina Robin; “trabaja de una forma increíblemente dura y transmite sus ideas a los jugadores de manera muy clara”. La idea, entonces, pasa por poner a Robben a su lado, el desequilibrio en las zonas definitivas para que Van Persie ponga el oportuno disparo.

Pero la irritación en la ingle no ha sido el único sobresalto de Van Persie con Holanda; hace unos días, en una famosa playa de Ipanema, sufrió el ataque involuntario de un kitesurfista, que aterrizó sobre él y Janmaat cuando daban un paseo por la arena. Acumulación de contratiempos y contrariedades, como los padecidos con el Manchester United todo el año, equipo descabalgado de Europa por la mala gestión deportiva tanto de los despachos como en el césped, finalmente despedido Moyes, relevado por Ryan Giggs como solución de urgencia, y ahora con la designación de Van Gaal como nuevo técnico.

Robin ha disputado ya dos Mundiales, con un único gol por evento. “Ahora soy el capitán y lo asumo con orgullo, pero en el terreno de juego mis tareas siguen siendo las mismas. La única cosa que ha cambiado es mi edad y que me han salido más canas”, expuso con humor Van Persie en una entrevista reciente a la FIFA; “estoy bien, preparado para comenzar el Mundial, pero con dolores que me persiguen en los últimos cinco o seis años”.

Brasil es la oportunidad del nueve, ese chico que siempre tuvo claro que, a diferencia de sus padres, quienes veían en un árbol algo fascinante por su condición de artistas, él siempre expresaría su “arte por el balón”. Le queda, sin embargo, firmar su obra maestra. Justo lo que le reclama Holanda y el ya convencido Van Gaal.

Van Gaal: “España es muy fuerte, son los mejores”

Louis Van Gaal trató de llevar a Holanda al Mundial de Corea y Japón y fracasó, así que no ha podido ocultar cierto grado de excitación al verse a las puertas de su primer partido en un mundial, precisamente contra España, selección a la que ha rendido pleitesía. “Creo sinceramente en que podemos llegar a las semifinales o a la final, pero no tengo una bola de cristal y ni siquiera sé qué va a pasar mañana, porque somos la quinta selección del mundo y jugamos contra la número 1”.

Si algo tiene le viejo tío Louis es su sinceridad, así que cuando ha calificado a España como “los mejores” es porque sinceramente así considera al grupo de Del Bosque, que, como Xavi, había hablado con mucho cariño del holandés por la tarde. “Yo soy una buena persona y cuando uno se porta bien con los demás normalmente la gente se porta bien con uno y por supuesto con Xavi y con Del bosque tengo una gran relación. Guardo unos recuerdos extraordinarios de mi época en España, fue uno de los mejores momentos de mi carrera”, ha dicho antes de asegurar: “Creo que el fútbol español el mejor desde el punto de vista técnico, táctico y físico. Todo ellos está en sintonía en su juego”.

Van Gaal, que ha mostrado su esperanza de estar en Brasil “durante cinco semanas”, asume que eso “es pura teoría y hemos de esperar a ver qué pasa en la práctica”. El técnico descartó cualquier razón, incluida la temperatura a la hora del partido como excusa para no estar a la altura del campeón del mundo. “No hay ninguna razón por la que no debamos rendir tan bien como España”, ha dicho el técnico holandés, que compareció en rueda de prensa justo después de que Neymar transformara el penalti que supuso el 2-1 contra Croacia. “No sentía la tensión hace una semana, pero ahora la siento y se lo he dicho a los jugadores: mañana aún la sentiré más”, dijo Van Gaal, que dejó una frase de Perogrullo para la posteridad: “El que marque un gol más gana. Debemos tenerlo en cuenta”.

“Tengo fe y confianza en mi equipo, los jugadores y yo tenemos fe y confianza. Lo que importa es la ejecución cuando las cosas se ponen duras, dada la increíble presión. Debo esperar como entrenador la influencia de los jugadores en el desenlace del partido. Al final el éxito depende del equipo, no de un jugador, de todos”. Van Gaal solo torció el gesto cuando un periodista le insinuó que Holanda tal vez debía limpiar mañana la imagen de dureza que dejó tras la final del Mundial 2010. “Creo que la resistencia física es parte del fútbol, de esta profesión. Hay un árbitro que señalará cuáles son los límites. Hace cuatro años no creo que Holanda se excediera y lamento que usted tenga esa opinión. Yo creo que la batalla física es parte del deporte y si usted observa las sesiones de entrenamiento e nuestro equipo lo podrá ver por sí mismo”. Apuntó que la manera para ganar a España pasa por ser “compactos cuando ellos tengan el balón y cuando lo tengamos nosotros, avanzar. Tiene que pasar así para ganarles, pero no será fácil, aunque creo que somos capaces”. Rotundo, ha cerrado: “España es muy fuerte”.

También ha mostrado su parte más bromista, que siempre la ha tenido, al tratar de dar razón de por qué la afición brasileña ha considerado a la selección holandesa como la más divertida durante los días de estancia previos al inicio de la competición. “Pensamos estar aquí cinco semanas y en este tiempo hay que dejar a los jugadores que lo pasen bien, no puede ser todo entrenarse con seriedad. Hay que buscar momentos de desconexión y por eso hemos tratado de hacer cosas diferentes”, ha explicado. A su lado, Robben se reía, recordando seguramente alguna de las actividades en las que ha participado el combinado oranje durante estos días, cuando abandonaron la concentración en la ciudad deportiva del Flamengo para irse a la playa de Ipanema, en Rio de Janeiro, donde un surfista chocó con Van Persie y casi le lesiona.

Robben, protagonista de la final del 2010 en un mano a mano que le ganó Casillas, ha admitido que aquella jugada le quedará durante toda su vida. Además, admite que “ese detalle ya no cuenta” y como no puede cambiar el signo de aquel partido, no busca revancha. “No creo en la venganza”, ha dicho. “No tenemos opción de cambiar la historia, lo que pasó, pasó, fue un momento especial y ahora es un partido diferente. Hay una presión especial, pero es distinto y nos centramos en el juego, lo demás es pasado, hay que mirar adelante. Esto es un partido de grupo no hay comparativa posible”

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