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La Once

Notodo Notodo hace 5 días Marina Maesso

Cuenta Maite Alberdi que cuando estrenó su primer cortometraje en Chile, su país de origen, invitó a toda su familia. Era, sin duda, lo más importante que le había ocurrido hasta la fecha, y así quería compartirlo con la gente a la que más quería. Pero su abuela no acudió. Le dijo, pocos días antes del evento, que le era imposible ir porque tenía la once. Así se le llama en Chile a la hora de tomar el té.

La abuela de Maite Alberdi llevaba reuniéndose impepinablemente una vez al mes con sus amigas desde que terminaron el instituto. Sostenían sus tazas, tomaban tarta y dulces, y conversaban. Nada más. Así que la directora decidió resolver la duda de qué era eso tan importante que ocurría en la once como para no acudir al estreno de su primera película. Comenzó a rodar a su abuela y a sus amigas en las reuniones, y así continuó haciéndolo durante cinco años, tiempo después, incluso, de que su abuela muriera. Muchas conversaciones y minutos de metraje después, lo montó y nos hizo este regalo. La Once es, sin duda, uno de los mejores documentales del año.


Ximena, Angélica, Alicia, María Teresa… son algunas de las protagonistas de este retrato generacional, social, cultural y de otros muchos aspectos que vertebran un país como Chile u otro cualquiera. La Once narra simplemente sus conversaciones, las que un grupo de amigas comparte sagradamente una vez al mes en su encuentro para tomar el té desde hace 60 años. Lo que podrían ser simplemente conversaciones aleatorias se convierte en el desnudo de un país que sufrió un cambio profundo en su historia, y que así quedó grabado a fuego en su población. Qué valor tenía el matrimonio, cuáles eran las funciones de una esposa, cómo de preparada había que ir a la noche de bodas… son algunos de los temas sobre los que reflexionan estas mujeres entradas en edad que quieren entender mejor y explicarse a ellas mismas.

Fueron cinco años los que Maite Alberdi acudió a la cita para robar un pedacito de esta generación que va dejando paso a las venideras. Ver, oír, callar y… establecer un propio discurso narrativo que dice mucho de su visión, parece que fueron las premisas de la directora. Primerísimos primeros planos que acercan cada rostro y descubren cada expresión, cada ironía, siempre en clave de humor. La comedia envuelve este retrato que en ocasiones es más desolador de lo que parece.

La sumisión, la ignorancia, los prejuicios… no olvidemos que hablamos de mujeres criadas en la primera mitad del siglo XX en Chile. Han pasado por una guerra civil, una república, una dictadura y una transición, lo cual deja huellas irrevocablemente. Pero quizá el mayor acierto de la película, además de las propias protagonistas, sea la de nunca alejarse del retrato desahogado, tierno y cómico. Maite Alberdi consigue plantear con la mayor ternura posible los temas universales de nuestro tiempo en 70 minutos. Todo un hallazgo que sin duda es de agradecer.

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