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La oposición venezolana, ¿optimista sin causa?

dw.com dw.com 08/06/2016 Evan Romero-Castillo (VT)
El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba. © 2016 DW.COM, Deutsche Welle El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba.

Algunos miembros de la oposición antichavista de Venezuela creen que es posible revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro en octubre. Otros temen que el Estado colapse por completo de aquí a que éste se consume.

Este martes (7.6.2016), la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) –la coalición de partidos antichavistas de Venezuela– informó que el Consejo Nacional Electoral (CNE) había validado 1.300.000 de las 1.850.000 firmas recogidas y consignadas el 2 de mayo con miras a solicitar la convocatoria de un referendo para revocar el mandato del presidente Nicolás Maduro. El sector de la oposición que promueve ese plebiscito sólo necesitaba reunir 195.721 rúbricas (1 por ciento de los ciudadanos registrados para votar); de ahí el entusiasmo que hoy exhiben sus portavoces. Pero en un país donde la certeza es un bien inmaterial escaso, muchos se están preguntando: ¿y ahora qué?

Tácticas dilatorias

Para empezar, la máxima autoridad electoral –entre cuyos rectores predominan fichas del oficialismo– ni siquiera se ha pronunciado formalmente sobre las firmas mencionadas. Aunque el CNE debía anunciar este miércoles (8.6.2016) las fechas para el proceso de validación presencial de esas rúbricas, el día transcurrió sin que se supiera nada al respecto. Hasta que esas 195.721 firmas no reciban el visto bueno explícito del CNE, la MUD no podrá dar el siguiente paso: recoger el segundo paquete de firmas –3,9 millones, el 20 por ciento del padrón electoral– en una operación de tres días que sólo puede ser organizada por el CNE.

“Yo desconozco los recursos concretos que el CNE todavía tiene a la mano para ralentizar el proceso de recolección de firmas, pero es de esperar que continúe aplicando esa táctica con la intención de que el referendo no se realice hasta 2017. Si ese plebiscito tiene lugar después del 10 de enero y Maduro es revocado, su vicepresidente ejecutivo tomará su lugar hasta el final del mandato y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se aferrará al poder hasta el 10 de enero de 2019”, comenta Wolfgang Muno, profesor en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia.

El secretario ejecutivo de la MUD, Jesús “Chúo” Torrealba, denunció este mismo miércoles (8.6.2016) que el Ejecutivo estaba exhortando a los empleados públicos que apoyaron la activación del referendo a retractarse y anular sus propias firmas en el CNE. Torrealba señaló que bastaría con presionar a los funcionarios estatales para que no validaran sus rúbricas en la siguiente etapa de esta carrera hacia el plebiscito revocatorio, pero lo escandaloso radica en que, según la MUD, el Gobierno sabe cómo votan los servidores públicos. A pesar de eso, Torrealba asegura que la validación de las 195.721 firmas se llevará a cabo entre el 15 y el 22 de junio.

“Estado de anomia”

“Ese es un cálculo muy optimista”, sostiene Muno. Ivo Hernández, de la Universidad de Münster, lo secunda: “Yo apoyo la convocatoria de un referendo revocatorio; pero creo que ese mecanismo sólo sería idóneo para librar a Venezuela de un mandatario ineficiente e impopular si en ese país imperaran condiciones normales. Y ese no es el caso. Venezuela padece una emergencia humanitaria, ha caído en un estado de anomia que demanda un tipo de intervención distinto, que tenga efectos más rápidos que los que puede producir el referendo. Los lapsos de tiempo contemplados para su celebración son inquietantes”, dice Hernández.

“Si el CNE tardó un mes para validar la primera cuota de firmas recogidas, ¿cuánto tiempo se irá a tomar cuando el número de rúbricas requerido sea mucho mayor? Cabe intuir que la crisis venezolana empeorará mucho de aquí a que el referendo revocatorio se consume. Quienes se esmeran en presentar ese mecanismo como la única salida estiman que ese plebiscito tendrá lugar en octubre de este año. Eso será en el mejor de los casos y, aún así, es poco probable que el país pueda esperar tanto... Los medios internacionales no están retratando correctamente la gravedad de la situación de Venezuela”, agrega el experto de Münster.

“La situación actual de Venezuela es mucho peor que la de Haití después del último terremoto que azotó a esa isla. Venezuela es la encarnación del Infierno de Dante”, asegura Hernández, aludiendo a los embates de la escasez de alimentos y medicamentos. A Muno le preocupa la posibilidad de que se exacerbe la violencia política en el país. “En Venezuela hay una mezcla explosiva de polarización –con chavistas y antichavistas dispuestos a enfrentarse brutalmente– y amplia disponibilidad de armas en la calle. En Venezuela sólo se ven confrontaciones jurídicas y violentas. Yo diría que ese país está al borde de una guerra civil sui generis”, advierte el especialista.

Autor: Evan Romero-Castillo (VT)

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