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La otra batalla del ‘Jardinerito’

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 27/09/2017
Lucho Herrera, con el maillot a topos de la montaña, plantaba cara a Bernard Hinault en el Tour © Image LaVanguardia.com Lucho Herrera, con el maillot a topos de la montaña, plantaba cara a Bernard Hinault en el Tour

Lucho Herrera, el Jardinerito de Fusagasugá, tiene 56 años y vive en Colombia relativamente apartado de los focos ciclistas. Lejos quedan ya sus años de gloria en Europa y especialmente en el Tour. Herrera fue el primer colombiano que ganó una etapa en la carrera francesa, y nada menos que en el Alpe d’Huez y ante los Laurent Fignon, Ángel Arroyo, Pedro Delgado, Bernard Hinault... Fue también el primer colombiano capaz de ganar una grande, la Vuelta a España de 1987. Acabó tres veces en el top-10 del Tour en sus mejores años, entre 1984 y 1988. El pasado lunes reveló en un programa de televisión que los médicos le han diagnosticado un cáncer de piel.

“En esta partecita –dijo señalando su antebrazo– me salió una mancha grande que no era normal. Acudí al dermatólogo y ya tenía muchas manchas en las manos y en la cara”, explicó. “Me encuentro bien, pero tengo que vigilar los brazos y la cara”, añadió.

La enfermedad de Lucho Herrera no es reciente y ya ha sufrido varias intervenciones quirúrgicas, se explica desde Colombia. Pero hasta hace pocos días no había querido que se hiciera pública su dolencia. “En mis tiempos de ciclista no nos cuidábamos la piel y pasábamos muchas horas expuestos al sol, sin ninguna protección”, ha comentado Herrera.

El primer colombiano que ganó una etapa del Tour y el primero que conquistó una de las ‘grandes’

En los años en que asombró a los mejores corredores europeos, el Jardinerito siempre tuvo fama de personaje correcto, pero muy reservado, poco comunicador. El escritor Daniel Samper, que informó para los lectores de El Tiempo de Bogotá en aquellos Tours que vieron volar a los llamados escarabajos (por su tez oscura y sus dotes escaladoras), definía a Herrera como un personaje “tímido y poco sociable”. La crónica de su victoria en el Alpe d’Huez pasó a formar parte de un libro, en varios tomos, sobre la historia de Colombia.

Las capacidades escaladoras de Herrera y sus compatriotas del equipo Varta (Patrocinio Jiménez, Antonio Agudelo, Rafael Acevedo, Samuel Cabrera...) eran una pesadilla para Hinault y compañía, pues detestaban que los escarabajos atacaran desde el primer puerto, en lugar de mantener una cadencia aceptable y reservar las hostilidades para el final. En el Dauphiné que ganó Martín Ramírez (1984) por delante de Hinault y Lemond, incluso amenazaron y algo más al colombiano: “Hinault frenaba en seco delante de mí para hacerme caer y entonces sus compañeros me propinaban codazos y puñetazos”, ha explicado el negro.

Los colombianos, que trataban de señor y de usted a Hinault, acabaron pactando. Y en 1985 Herrera ganó dos etapas más la montaña y Fabio Parra, una más el maillot de mejor joven. “Fue cuando pasamos a llamarles los escarabajos peloteros”, explica Pello Ruiz Cabestany en sus memorias. “No es que Hinault los comprara, sino que les dijo que si no atacaban de lejos les ayudaría a ganar etapas”.

Lucho Herrera mantiene ahora una batalla sin pactos. Pero con la misma convicción de siempre.

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