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La otra final de la Champions, la del fútbol modesto

BBC Mundo BBC Mundo 22/05/2014 BBC Mundo
Photo © Getty Photo

Es fútbol en estado puro. Predomina el toque de balón a la potencia atlética, se destaca el talento individual en el marco de un concepto global de equipo y las simulaciones brillan por su ausencia. Para muchos se trata de la vuelta al potrero, al fútbol de la calle, de la plaza.

La carta de presentación de cualquier duelo soñado de fútbol, que se espera se haga realidad este jueves al encontrarse sobre la cancha dos de sus mejores exponentes, el actual campeón de Europa alemán contra un ambicioso aspirante sueco.

El Wolfsburgo y el Tyresö chocan en la gran final de la Liga de Campeones del fútbol femenino de Europa en el estadio de Restelo, cerca de la ribera del río Tejo, a ocho kilómetros del majestuoso estadio de la Luz, que el próximo sábado será la sede del derbi español entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid.

Los mejores jugadores del mundo estarán en las dos canchas, pero los ojos del mundo están atentos a una, reflejo de las grandes diferencias que todavía existe entre el fútbol femenino y el masculino.

Largo camino

Un vocero de la UEFA le explicó a BBC Mundo que están contentos con la respuesta que han recibido de aficionados en Lisboa y de la evolución que ha tenido el futbol femenino en Europa.

Sin embargo, reconoció que todavía queda un largo camino por recorrer.

Para poner en evidencia el contraste entre las dos fiestas que se viven esta semana en la capital portuguesa sólo basta mirar la capacidad de los estadios y el precio de las entradas.

Mientras la final de este jueves se disputará en un estadio con capacidad para 19.300 personas, el sábado el decisivo partido entre el Real y el Atlético será presenciado en vivo por 61.000 espectadores.

El costo de la entrada de la final femenina es de €10 y no se espera que se vendan todas las localidades, mientras que el precio para el duelo masculino oscilaba entre €70 y €390 y se agotaron todas las entradas tras largas horas de espera.

Otro elemento son los premios que reciben los equipos. El campeón entre Wolfsburgo y el Tyresö recibirá €250.000, cifra que representa menos del 1% de los €37,4 millones que embolsará como mínimo el campeón madrileño.

Hasta un equipo que no ganó ningún partido y fue eliminado en la fase de grupos recibe un premio considerablemente superior (€8,6 millones).

Dos escuelas

En lo deportivo, el Wolfsburgo conquistó su primera Champions hace doce meses, cuando emuló la hazaña del Bayern Múnich al sumar los títulos de Liga y Copa a la corona europea.

De 28 jugadores que forman parte de su plantilla, según registra el portal de la UEFA, 23 son alemanas, base de un estilo que le permitió llegar a la final tras sumar siete victorias y sólo un empate desde los dieciseisavos de final, acumulando 41 goles a favor y 4 en contra.

Enfrente estará un renovado Tyresö, de la provincia de Estocolmo, que jugará su primera final tras ganar la liga sueca hace un año.

Su proyecto comenzó en 2012, cuando llegó a sus filas la brasileña Marta, cinco veces elegida mejor jugadora del mundo.

La veterana futbolista, que ya había sido campeona en Suecia y en Europa con el Umea, lidera un equipo de jugadoras de ocho nacionalidades, incluyendo de Estados Unidos y España.

El Tyresö también llega invicto a la final, haciendo valer su potencia de local donde anotó 17 goles y recibió dos en las cuatro rondas de eliminación.

La final promete espectáculo entre dos equipos que proponen un futbol ofensivo, aunque con estilos diferentes.

En juego estará uno de los más grandes premios para cualquier futbolista, el título continental. Pero a diferencia de lo que ocurrirá el sábado, pocos sabrán el nombre de la capitana que levantará el trofeo de campeonas de Europa.

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