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La otra historia del conde Drácula

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 IRENE HDEZ. VELASCO

El vampiro por antonomasia, el chupasangre más famoso de toda la historia de la literatura es sin ninguna duda el conde Drácula. Es hijo de la imaginación del escritor irlandés Bram Stoker, quien en 1897 publicó la novela Drácula, inspirada según la mayoría de los estudiosos en un personaje real: Vlad lll, príncipe de Valaquia, nacido en el siglo XV en lo que hoy es Rumanía y conocido como Vlad el Empalador ya que, según se cuenta, no tenía reparos en beberse la sangre de sus víctimas en refinadas copas mientras comía delante de aquellos a los que empalaba.

Aunque también hay quien asegura que Bram Stoker se inspiró a la hora de crear la personalidad y el aspecto físico de Drácula en alguien mucho más próximo a él. Concretamente, en sir Henry Irving, un conocido actor británico a cuyas órdenes el escritor irlandés trabajó durante 28 largos años en calidad de secretario y agente. La estadounidense Barbara Belford, sin ir más lejos, autora de Bram Stoker: una biografía del autor de Drácula, está convencida de que muchos de los rasgos de Irving, a quien describe como un tipo tan egoísta como fascinante y cautivador, sirvieron para dar forma al personaje del famoso conde. De hecho Stoker comenzó a escribir Drácula en 1890, mientras trabajaba para Irving.

El caso es que desde que hace 120 años exactos viera la luz esa historia de vampiros concebida por el escritor irlandés, y al albor del enorme éxito cosechado, más de un millar de novelas y numerosísimas películas han seguido su estela, bebiendo directa o indirectamente de la sangre de Drácula. No hay más que ver el éxito de la serie Crepúsculo, que en los últimos años ha obtenido ventas récord en las librerías e ingresos millonarios en las salas de cine.

Pero ahora, un nuevo libro de vampiros amenaza con recuperar la gloria del Drácula original. No en vano el libro en cuestión llevará la firma del canadiense Dacre Stoker, de 59 años, ex pentatleta y ex entrenador de la selección nacional de Canadá y, sobre todo, bisnieto de Bram Stoker. El descendiente del creador de Drácula anunciaba hace unos días que, en colaboración con JD Barker, escribirá una precuela del famoso relato de vampiros ideado por su bisabuelo, una novela que narrará sucesos precedentes a la historia de Drácula.

El libro verá luz el año próximo, en marzo de 2018, llevará por título Dracul y será el primero que contará con la bendición de los herederos del legado de Bram Stoker. A grandes rasgos, contará que el conde vampiro no fue una invención literaria del escritor irlandés sino una criatura real a la que el joven Bram Stoker se enfrentó cuando tenía 21 años. «Una forma de maldad inhumana que logró encerrar en una antigua torre», según ha explicado el descendiente canadiense del escritor a la web Publishers Marketplace. Los derechos cinematográficos de la novela, que aún no está escrita, ya se han vendido por un dineral y todo apunta a que el director de la película será nada menos que Andy Muschietti, el cineasta responsable de la adaptación a la pantalla grande de It, el filme basado en la novela del mismo título de Stephen King que ha batido todos los récords de recaudación en Estados Unidos durante su estreno hace un par de fines de semana.

«El libro contará lo que sucedió en la vida de Bram Stoker para inducirlo a escribir Drácula. La historia se concentrará en Bram y en su familia, en su infancia en Dublín. Esta parte del libro se basará en la historia de la familia Stoker, en biografías existentes, en los diarios privados de Bram Stoker y en nuestra imaginación», señala Drace Stoker.

Según el bisnietísimo, la historia del libro toma como punto de partida unas supuestas notas -inéditas- que su excelso antepasado habría dejado y el manuscrito original de Drácula. Porque siempre según Dacre Stroker -quien en 2009 ya escribió una secuela de Drácula que por cierto no fue muy bien recibida por la crítica- el manuscrito original de su bisabuelo incluía 102 páginas que luego no fueron publicadas en la versión final del libro. Sostiene el canadiense que sólo 17 de esas 102 páginas se conocen, y que fueron publicadas en 1914 por la viuda de Bram Stoker, Florence, dos años después de la muerte de éste en forma de relato corto bajo el título El invitado de Drácula.

El problema es que nadie sabe dónde habrían ido a parar las 85 páginas restantes del manuscrito original de Drácula, y que de existir valdrían una millonada. Lo que Drace y JD Barker están haciendo es revisar el mecanografiado original de la novela, así como las notas y los diarios de Bram Stoker, para tratar de averiguar qué se contaba en esos 85 folios desaparecidos. «Esa información cruzada nos puede arrojar datos sobre lo que podía haber en las páginas perdidas», asegura el bisnieto del escritor.

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Otro inconveniente añadido es que en los diarios de Bram Stoker, publicados en 2012 con ocasión del centenario de su muerte, la palabra Drácula no aparece ni una sola vez. Todo apunta a que con las notas dejadas por el escritor, lo que está haciendo su bisnieto no es más que echarle imaginación a pasajes bastante genéricos y pensar (de manera bastante optimista y conveniente para él) que se trata de ideas iniciales que después desarrollaría en Drácula.

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