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La perfección como acicate

El Mundo El Mundo 31/05/2014 LUCAS SÁEZ-BRAVO

Nada más quitarse el casco, volvió a pronunciar la misma frase: "Aquí está todo mucho más apretado". Aunque los números le puedan dar la razón -los 10 primeros en medio segundo en la clasificación-, las sensaciones delatan a Márquez como un impostor. No hay nada apretado en este Mundial 2014 que domina con una superioridad asombrosa.

Asombrosa por lo perfecto de la andadura, porque el chico impulsivo, el piloto que marchaba a trompicones el año pasado, aprendiendo a base de sustos y caídas, imponiéndose a sus rivales más de una vez por las bravas, ha devenido en apenas unos meses en un fino estilista sobre la Honda, que no mancha sus obras de arte, sin mácula a cada paso; sin rival también. Hace un año besó el suelo hasta cuatro veces en Mugello. Esta temporada aún no se ha ensuciado el mono en ningún circuito.

Es una competición ésta contra sí mismo, contra sus límites, contra los récords del pasado. Casi todas las sesiones de entrenamientos le han tenido a él en cabeza, por supuesto las seis clasificaciones y las cinco carreras. Busca la sexta en esta tierra que parecía propicia a emboscadas, a que Rossi, o Lorenzo, o Pedrosa o quien fuera le hicieran descabalgarse de su tiranía. Pero sería una sorpresa mayúscula que así fuera , pues Marc ajustó su pilotaje en este escenario fiero, áspero con sus intereses de novato en 2013, aunque aquí había logrado hace cuatro años su primera victoria mundialista. Hoy puede firmar la número 38.

Da igual estar en medio de la Toscana, donde el amarillo Rossi compite con el verde de los montes. Donde Il Dottore guarda costumbres de hace tiempo, cuando arrasaba ante sus tifosi. Volvió a estrenar casco, con un mensaje irónico en medio de un plato de macarrones: "Non scuoce mai". No se pasa nunca la pasta italiana, aunque todas sus amenazas de batallar aquí por la victoria quedaron momentáneamente aguadas por su décimo puesto. Después se mostró contrariado por un fallo que puede arruinar todas sus esperanzas en este su Gran Premio 300. "Cometimos un gran error. Hemos decidido cambiar el neumático delantero, al mismo tiempo que el segundo trasero. Desde de la cuarta fila todo va a ser más difícil", se resignaba. No tan decaído estaba Jorge Lorenzo con su tercer puesto, que le supone volver a una primera línea aquí donde acumula tres victorias consecutivas.

La afición local tendrá tiempo para el tributo a Marco Simoncelli cuando Loris Capirossi ruede con la Honda Gresini del ya legendario piloto fallecido. los tifosi, cada vez más rendidos al fenómeno Márquez, gozaron con dos pequeñas alegrías. Seguramente simbólicas y ambas protagonizadas por Andrea Iannone. El segundo puesto con la Ducati Pramac -aprovechándose de ruedas ajenas y del neumático extrablando de las Open- y el récord de velocidad que estableció en la FP3, 349,6 km/h en la enorme recta de Mugello. Nunca nadie fue tan rápido oficialmente con una MotoGP.

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