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La posible elección de un ugandés para presidir la Asamblea General de la ONU desata la polémica

El Mundo El Mundo 09/06/2014 EFE

El previsible nombramiento este miércoles del ministro de Exteriores de Uganda, Sam Kutesa, como nuevo presidente de la Asamblea General de la ONU ha generado una importante polémica por la defensa que el político ha hecho de las leyes contra los homosexuales de su país.

Hoy, una petición puesta en marcha en internet para pedir a los Estados miembros que voten en contra de Kutesa superó las 10.000 firmas en la web . El llamamiento pide además a que no conceda al ministro el visado necesario para viajar a la sede de las Naciones Unidas y además de destacar su apoyo a las polémicas normas que penalizan la homosexualidad, señala que Kutesa ha estado implicado en varios escándalos de corrupción.

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En los últimos días, al menos dos senadores estadounidenses, Charles Schumer y Kirsten Gillibrand (ambos por el estado de Nueva York), se han pronunciado en contra del nombramiento. El puesto de presidente de la Asamblea General, un cargo con carácter principalmente protocolario, rota habitualmente cada año entre regiones y en esta ocasión corresponde el turno a África.

Kutesa ya ha recibido el respaldo de los países africanos para acceder al puesto, por lo que a priori será nombrado el próximo miércoles como sustituto del actual presidente, John Ashe. Preguntado por la polémica, el portavoz del secretario general, Ban Ki-moon, declinó hoy hacer comentarios y recordó que la elección del presidente de la Asamblea es competencia de los Estados miembros.

La aprobada por Uganda el pasado mes de febrero fue recibida con duras críticas por parte de gran parte de la comunidad internacional. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, señaló entonces que la norma institucionaliza la discriminación hacia homosexuales y podría alentar el acoso y la violencia contra personas en razón de su orientación sexual".

La ley tipifica la homosexualidad como delito e impone penas de cadena perpetua por actos homosexuales "con agravantes" y el matrimonio entre personas del mismo sexo. También prevé penas de prisión de cinco a siete años por la "promoción" de la homosexualidad o la "tentativa de cometer" o "ser cómplice" de actos homosexuales.

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