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La reivindicación de Ben Yedder

Logotipo de El Mundo El Mundo 26/09/2017 ANTONIO AGREDANO

Era un partido para la reconciliación. Luz tenue, velas, bossanova, vino, susurros y risas cómplices. La derrota frente al Atlético en Liga dolió y al Maribor le tocaba pagar el ibuprofeno. Aunque en la previa todos se mostraban prudentes, sobre el césped se vio la enorme diferencia entre un equipo que quiere pisar octavos y otro que entiende cada partido en Champions como un bonito regalo.

Aún así empezó respondón el equipo esloveno. Ahmedi y Tavares asustaron a Rico con dos disparos que no enfilaron portería. El Sevilla, con dudas en defensa y sensación de equipo partido, de arquitectura inestable, bailó sobre hielo en esos primeros minutos. Erráticos, inapetentes y fríos, los futbolistas se iban ordenando poco a poco en torno a Banega. El timonel pedía orden pero Nolito y Vázquez deambulaban sin intención, perdidos, en sus guerras íntimas.

© Proporcionado por elmundo.es

Fue Correa quien en el minuto 27 asumió el rol que se le supone, el de la determinación y el brillo, y se lanzó al eslalon sin bastones. La defensa visitante no supo detener la carrera del Tucu área adentro. Su descenso murió en la línea de fondo con una cesión a Ben Yedder que sólo tuvo que empujarla.

La asociación con Correa y Vázquez, clave

El gol relajó el ánimo, encajó las piezas, tensó al colectivo y el Sevilla encaró el partido más sereno y soberano. De nuevo Ben Yedder, tras gran pase en profundidad de Vázquez, batió a Handanovic antes del descanso. El 2-0 era irreparable para los de Milanic.

Otro buen pase de Vázquez a Ben Yedder, que disparó centrado, y un tiro lejano de Corchia, muy activo todo el partido, recordaron al Maribor tras la reanudación que les esperaba la derrota. Navas y Sarabia oxigenaron al equipo, aunque el conjunto esloveno se limitaba a ocupar dignamente la hierba del Sánchez-Pizjuán.

El Sevilla, cómodo, persiguió el tercero. Cerca estuvo Navas, que mandó el balón al larguero, pero fue Ben Yedder, de penalti cometido sobre Corchia, quien sentenció el partido con un hat-trick que sumaba a la victoria una silenciosa reivindicación tras las dudas sobre la titularidad del nueve.

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