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La segunda muerte

El Mundo El Mundo 16/06/2014 ENRIC GONZÁLEZ

El fútbol no es una ciencia, pero a veces muestra una cierta querencia por lo científico. Cuando se trata de realizar una autopsia, por ejemplo. El cadáver de la selección, abandonado en una cuneta tras sufrir una paliza a manos de un grupo de holandeses exaltados, yace ahora abierto en la mesa de mármol y miles de manos palpan sus higadillos. A los forenses aficionados no se les pasa ni una: un cáncer por aquí, una necrosis por allá, una hemorragia interna un poco más arriba... La conclusión, a partido pasado, resulta prolija e indiscutible. Este equipo estaba muerto antes de viajar a Brasil. Tenía que pasar lo que pasó. El dictamen conjunto de la prensa y la afición no admite discusiones.

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Yo no lo veo tan claro, aunque admito mi escaso talento como forense. Estoy de acuerdo en que Xavi tiene 34 años (uno menos que Pirlo) y ha hecho una mala temporada en el Barça; estoy de acuerdo en que Busquets y Alonso han arrastrado durante meses problemas de pubis; estoy de acuerdo en que Casillas, que nunca fue bueno saliendo, ha soportado mal la suplencia en el Madrid. Lo que pasa es que a este equipo ya lo vi muerto hace años y, por tanto, prefiero no meterle los dedos en la boca: hay cadáveres que muerden. ¿No se acuerdan de aquella primera defunción? Ocurrió en Belfast, en septiembre de 2006. Casillas, Ramos, Torres, Alonso y Xavi eran ocho años más jóvenes cuando Irlanda del Norte les metió tres goles en la fase de clasificación para la Eurocopa'2008, pero estaban acabados. Tan acabados como Raúl. No había futbolistas de nivel para construir una selección decente, decían los forenses. Luis Aragonés, que anunció tras el partido su propósito de dimitir, era un pelele, un pobre anciano al que habían colocado como seleccionador casi por compasión. La afición forense estaba furiosa con Zapatones. Veintidós meses después de aquella autopsia, Aragonés era un héroe y sus futbolistas eran dioses.

El responsable del actual deceso, Vicente del Bosque, más conocido como El marqués en caso de derrota, ha apostado por el mismo grupo que (con Raúl) cayó en Belfast, alzó el vuelo en una tanda de penaltis contra Italia y encadenó dos Eurocopas y un Mundial. Es acusado por ello de complacencia, suficiencia y, atención, de sentimentalismo. Oigan, ¿qué queda del fútbol si se le quita el sentimentalismo? La rabia de los forenses tras el destrozo en Brasil no es más que sentimiento frustrado. Y no constituye una gran rareza que Del Bosque quisiera dar una última oportunidad a un grupo que ha ganado mucho, que hace dos años apalizó 4-0 a Italia en la final de la Eurocopa y que, pese a algunas señales de flaqueza, no lo ha hecho tan mal desde entonces.

La gran virtud de la selección consistía, quizá aún consiste, en que era un grupo muy sólido, internamente cohesionado por amistades personales y experiencias compartidas. Ni la ética, ni la estética, ni el más básico sentido común aconsejaban una renovación parcial: Casillas y Xavi tienen que retirarse a la vez, y con ellos otros miembros de ese grupo histórico. ¿Cuál de los forenses se habría atrevido a jubilarlos antes del Mundial? La gran generación es consciente de su crepúsculo y alguno de sus miembros más lúcidos, pongamos que Xabi Alonso, expresó en su momento el temor a caer con estrépito como Francia, campeona en 1998 y un residuo en 2002. Querían, sin embargo, despedirse juntos e intentar en Brasil una última proeza. ¿Se ha inclinado Del Bosque ante el vestuario? Sí. Porque hay vestuarios que lo merecen.

Ya está, la gran generación ha asistido a su propia ceremonia fúnebre. Sobre la imagen de Casillas alzando un trofeo se superpone la imagen de Casillas gateando, con pánico en la mirada, burlado por Robben y Van Persie. ¿Y ahora? Ahora comprobaremos de qué pasta están hechos, tanto los más veteranos como sus recambios. Saben ellos, y saben sus próximos rivales, y sabemos nosotros que, como selección, están muertos. Muertos, pero no eliminados. Si eso que le pitaron a Brasil fue penalti, ¿por qué no creer en zombis y fantasmas?

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