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La solución definitiva para los diabéticos es un páncreas artificial

El Confidencial El Confidencial 08/11/2016 S. F.

Si el páncreas de un enfermo de diabetes no es capaz de producir insulina, ¿por qué no hacerlo a través de uno artificial? Es la filosofía tras los páncreas artificiales que, aunque llevan tiempo entre nosotros en forma de dispositivos experimentales, no han comenzado a explotar su potencial hasta este año. No sólo se ha aprobado el primero de estos dispositivos para el uso con seres humanos, sino que varias 'startups' ya trabajan en su comercialización.

Los diabéticos de tipo 1 no producen insulina, la hormona responsable de regular los niveles de azúcar de la sangre. El objetivo del 'pinchazo' con el que conviven los cinco millones de españoles que padecen esta enfermedad es controlar la concentración de glucosa que circula por su organismo. Las propuestas para acabar con este doloroso sistema van desde parches inteligentes a aprovechar el veneno de un venenoso caracol marino.

El nombre de 'páncreas artificial' evoca un órgano de hojalata implantado dentro del organismo, pero en realidad es mucho más sencillo. Se trata de un sistema capaz de detectar cuánta insulina necesita el cuerpo a cada instante y proporcionársela. La idea es que, mientras la diabetes no tenga cura, aquellas personas que la padecen puedan tener una vida más fácil. Tan sencillo y a la vez tan complicado de aplicar en la vida real: tras un década de investigación, los primeros de estos dispositivos por fin están a punto de llegar al mercado.

© Proporcionado por El Confidencial

El primer páncreas aprobado

A comienzos de octubre, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el uso de MiniMed 670G en pacientes de más de 14 años. La bomba de insulina desarrollada por la empresa estadounidense Medtronic es el primer dispositivo de este tipo que pasa los estrictos controles necesarios para llegar al usuario final.

El MiniMed 670G tiene limitaciones: todavía es necesario indicarle los hidratos de carbono que se ingieren en la comida para que calcule las dosis de insulina, y además requiere de un mantenimiento cada dos semanas, pero es un paso enorme en el camino por lograr que los pacientes de diabetes tengan una mayor calidad de vida.

La tecnología de Medtronic no es la única buena noticia que ha llegado en 2016 en lo referente a este campo. A comienzos de año se inició un estudio con 240 pacientes que probarán un dispositivo similar conectado a un 'smartphone' que se encarga de calcular las dosis de insulina requeridas. A lo largo del ensayo se evaluará la eficacia de dos algoritmos así como la seguridad del sistema.

En la carrera por lograr el páncreas artificial definitivo participan otras empresas como Beta Bionics. Su dispositivo, además de regular la insulina también controla los niveles de glucagón, la hormona contraria que eleva los niveles de azúcar en sangre. El objetivo es analizar ambas concentraciones para asegurar una mejor respuesta. En este caso los ensaños clínicos no comenzarán hasta el año que viene, pero la compañía confía en lanzar el primer producto final en 2018. Los páncreas artificiales por fin han llegado.

El páncreas artificial de Beta Bionics. (Beta Bionics) © Externa El páncreas artificial de Beta Bionics. (Beta Bionics)
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