Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La taberna que quiere reivindicar la auténtica cocina china

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 29/09/2017
Ying Zhou y Jing Zhao en la cocina de su nuevo local, La taverna Xinesa © Image LaVanguardia.com Ying Zhou y Jing Zhao en la cocina de su nuevo local, La taverna Xinesa

Nacieron el mismo año, 1990; Ying Zhou en Hang Zhau, cerca de Shanghai, y Jing Zhao en Pekín. La primera se instaló en Barcelona con su familia cuando tenía 14 años y decidió estudiar cocina en la escuela Hofmann. “Me encantaba comer pero no sabía ni freír un huevo. Nunca olvidaré la primera clase, con los cortes de las verduras: juliana, brunoise, chiffonade, mirepoix... y Mey Hofmann discreta, observando desde una esquina”.

Aquel curso no había ningún alumno de su país en las clases. Fue el segundo año cuando conoció a Jing Zhao, que venía de estudiar diseño de moda primero en Singapur y después en su ciudad. “La razón por la que me vine a Barcelona, sola, a fue el fútbol”. Tras una breve pausa, matiza: “Más concretamente el motivo fue Cesc Fàbregas, que me encantaba, pero tuve la mala suerte que se marchó al Chelsea cuando llegué”. Su padre, explica, fue jugador del Pekín y a ella le entusiasma el deporte, la moda y la cocina, a la que finalmente se ha volcado.

Las empanadillas a la plancha de La Taverna Xinesa © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Las empanadillas a la plancha de La Taverna Xinesa Las empanadillas a la plancha de La Taverna Xinesa(Àlex Garcia)

Acaban de abrir La Taverna Xinesa (Sagués, 16) en el local que ocupó Eclèctic y antes La Mifanera. “Cuando los compañeros nos preguntaban dónde podían ir a comer buena cocina china en Barcelona, teníamos pocas opciones que ofrecerles . Y pensamos que nos gustaría mostrar que la cocina china no son el pollo tres delicias y los rollitos de primavera. Que puede ser una cocina limpia, sabrosa y delicada. Así como la japonesa u otras cocinas orientales están bien representadas en una ciudad tan gastronómica como Barcelona, la mayoría de chinos o abren restaurantes japoneses o sólo tratan de ganar dinero”.

Ying i Jing han arrancado modestamente (el local es muy sencillo) con un menú de mediodía con tres opciones en torno a los 10 euros y una carta inspirada en la memoria de la cocina callejera de su infancia.

El pan plato al horno con relleno de carne de La Taverna Xinesa © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. El pan plato al horno con relleno de carne de La Taverna Xinesa El pan plato al horno con relleno de carne de La Taverna Xinesa(Àlex Garcia)

Explica la primera que a veces se hacen un lío con los ingredientes porque la misma especia o el mismo tipo de fideo tiene distinto nombre en el norte y en el sur del país. “La cocina del norte es más fuerte de sabor y tiene más carne porque hace más frío; la nuestra es más detallista en las presentaciones y usamos más las verduras de temporada”.

Entre los platos de su niñez, Jing señala los mos rellenos de carne estofada (deliciosos y con una masa impecable, que ellas elaboran cada día) o el crep salado de harina de soja verde que ella ha querido rellenar de pato en homenaje a su plato favorito, el pato laqueado que no puede preparar en la taberna porque no dispone del horno adecuado.

El pastel de soja verde relleno con judía roja del nuevo restaurante © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. El pastel de soja verde relleno con judía roja del nuevo restaurante El pastel de soja verde relleno con judía roja del nuevo restaurante(Àlex Garcia)

Como en su caso, también la memoria gustativa de Ying la traslada a la comida que vendían en las calles: como las empanadillas que ellas preparan. “Es el recuerdo más profundo; lo que comíamos al salir del cole, o con los amigos. Cuando ellas era muy pequeña, explica, apenas le gustaba nada y comía poco. “Hasta que mi abuela consiguió seducirme con los huevos milenarios”.

Pero cuando piensa en el primer recuerdo apetitoso mira hacia arriba. “Cuando volvíamos de viaje los abuelos nos traían pastelitos de soja verde en una cesa que siempre colgaba en lo alto, para evitar que se los comiera algún bicho. En un futuro, explican, les gustaría incorporar cierta creatividad,con lo que aprendieron en la escuela y sobre la misma base de la cocina de su memoria.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de La Vanguardia

image beaconimage beaconimage beacon