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La tragedia de ingerir mercurio

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 30/09/2017
Shinobu Sakamoto habla a los alumnos de una escuela sobre el desastre de Minamata © Image LaVanguardia.com Shinobu Sakamoto habla a los alumnos de una escuela sobre el desastre de Minamata

Mientras más de mil delegados de todo el mundo se reunían en Ginebra para decir de una vez por todas “adiós al mercurio”, las víctimas del mayor desastre por envenenamiento de este mortífero elemento químico levantaban sus voces.

En los años 50, una planta química contaminó fatalmente la bahía de Minamata, un rincón pesquero en el extremo sur de Japón, en la isla de Kyushu. Hoy solo 528 personas de las 3.000 que fueron certificadas con laenfermedad sobreviven. Los miles de residuos vertidos al mar durante años por la fábrica Chisso, de forma intencionada y a espaldas del Gobierno, contenían metilmercurio, un derivado del mercurio causante de graves daños cerebrales y alteraciones en el sistema nervioso.

Si no digo nada, nadie sabrá sobre la enfermedad”

Shinobu Sakamoto

Víctima de la enfermedad de Minamata

Shinobu Sakamoto, altavoz de los envenenados por mercurio 30 años atrás en Estocolmo, ahora viajó hasta la cumbre internacional en Suiza para gritar: “Si no digo nada, nadie sabrá nada de la enfermedad de Minamata”, asegura a la agencia Reuters . Es una de los pocos que nació con el veneno en el organismo y que aún es capaz de hablar. “Todavía hay tantos problemas, y quiero que la gente los conozca”, afirma la mujer de 61 años.

Más de 20.000 personas han solicitado que se las reconozca como víctimas, a la espera de una compensación legal que nunca llega. Jitsuko Tanaka, de 64 años, solía jugar en la playa con su hermana mayor, escogían y comían moluscos, sin saber que en cada bocado ingerían un poco más de mercurio. Ella tenía casi tres años y su hermana cinco cuando perdieron la capacidad de mover las manos y caminar correctamente. Se convirtieron en las primeras enfermas reconocidas.

Tanaka tenía casi tres años, y su hermana cinco, cuando perdieron la movilidad en manos y piernas

La hermana mayor de Tanaka murió tres años después. Ella sobrevivió, pero el veneno la dejó demasiado débil para caminar sin ayuda. Hace ya unos años que incluso desplazarse se le hizo imposible.

Mientras Tanaka yace inmóvil en la cama, su cuñado expresa su mayor preocupación estos días: “Cuando yo muera, ¿quién se ocupara de ella?”, se lamenta Yoshio Shimoda, de 69 años.

Shinobu Sakamoto, de 61 años, y su madre Fujie, se dirigen al hospital en coche © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Shinobu Sakamoto, de 61 años, y su madre Fujie, se dirigen al hospital en coche Shinobu Sakamoto, de 61 años, y su madre Fujie, se dirigen al hospital en coche(Reuters)

La visión de la corporación de JNC, que fue establecida en 2011 y cuyos ingresos ayudan a pagar la compensación de pacientes certificados por la enfermedad de Minamata © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. La visión de la corporación de JNC, que fue establecida en 2011 y cuyos ingresos ayudan a pagar la compensación de pacientes certificados por la enfermedad de Minamata La visión de la corporación de JNC, que fue establecida en 2011 y cuyos ingresos ayudan a pagar la compensación de pacientes certificados por la enfermedad de Minamata(Reuters)

Koichiro Matsunaga, paciente congénito de la enfermedad de Minamata, trata de levantarse mientras se agarra a la puerta, al lado del altar dedicado a su padre © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Koichiro Matsunaga, paciente congénito de la enfermedad de Minamata, trata de levantarse mientras se agarra a la puerta, al lado del altar dedicado a su padre Koichiro Matsunaga, paciente congénito de la enfermedad de Minamata, trata de levantarse mientras se agarra a la puerta, al lado del altar dedicado a su padre(Reuters)

Un cuidador alimenta a Yuji Kaneko en un centro dedicado a los enfermos congénitos de la enfermedad de Minamata © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Un cuidador alimenta a Yuji Kaneko en un centro dedicado a los enfermos congénitos de la enfermedad de Minamata Un cuidador alimenta a Yuji Kaneko en un centro dedicado a los enfermos congénitos de la enfermedad de Minamata(Reuters)

Un ejemplar de pescado contaminado con mercurio de 1956 se muestra en el Centro de Información de Minamata en Minamata © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Un ejemplar de pescado contaminado con mercurio de 1956 se muestra en el Centro de Información de Minamata en Minamata Un ejemplar de pescado contaminado con mercurio de 1956 se muestra en el Centro de Información de Minamata en Minamata(Reuters)

Hirokatsu Akagi, director del Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata, muestra su método de medir el contenido de mercurio en materiales biológicos © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Hirokatsu Akagi, director del Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata, muestra su método de medir el contenido de mercurio en materiales biológicos Hirokatsu Akagi, director del Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata, muestra su método de medir el contenido de mercurio en materiales biológicos(Reuters)

Durante décadas las víctimas enviaban una muestra de cordón umbilical para certificar sus enfermedades. Un ejemplar se muestra en el Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Durante décadas las víctimas enviaban una muestra de cordón umbilical para certificar sus enfermedades. Un ejemplar se muestra en el Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata Durante décadas las víctimas enviaban una muestra de cordón umbilical para certificar sus enfermedades. Un ejemplar se muestra en el Laboratorio Internacional de Mercurio de Minamata(Reuters)

Jitsuko Tanaka , la primera víctima en ser reconocida, es consolada por su hermana y cuñado, mientras yace en la cama. © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Jitsuko Tanaka , la primera víctima en ser reconocida, es consolada por su hermana y cuñado, mientras yace en la cama. Jitsuko Tanaka , la primera víctima en ser reconocida, es consolada por su hermana y cuñado, mientras yace en la cama.(Reuters)

Un protector de cabeza para Jitsuko Tanaka que, desde hace años, no puede caminar, tampoco con asistencia © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. Un protector de cabeza para Jitsuko Tanaka que, desde hace años, no puede caminar, tampoco con asistencia Un protector de cabeza para Jitsuko Tanaka que, desde hace años, no puede caminar, tampoco con asistencia(Reuters)

La hermana y el cuñado de Jitsuko Tanaka cuidan de ella mientras se preguntan quién lo hará cuando ellos no estén © Proporcionado por La Vanguardia Ediciones, S.L. La hermana y el cuñado de Jitsuko Tanaka cuidan de ella mientras se preguntan quién lo hará cuando ellos no estén La hermana y el cuñado de Jitsuko Tanaka cuidan de ella mientras se preguntan quién lo hará cuando ellos no estén(Reuters)

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