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La ultraderecha europea y los euroescépticos, compañeros de viaje del independentismo catalán

Logotipo de El Mundo El Mundo 03/10/2017 PABLO R. SUANZES

La

causa independentista

está logrando inesperados compañeros de viaje. Además de figuras cuando menos controvertidas, como

Julian Assange

o el ministro heleno

Yanis Varufakis

, en los últimos días lo más granado de la extrema derecha europea se ha sumado al debate.

Mientras que los gobiernos de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia u Holanda

han mostrado su apoyo

al Ejecutivo de

Mariano Rajoy

e instado al "respeto del orden constitucional", los líderes de diversos partidos xenófobos y de movimientos euroescépticos se están posicionando en contra de Moncloa, de la

UE

por su posición o en defensa del Govern y el

referéndum ilegal

.

Nigel Farage, eurodiputado, ex jefe de filas y la voz más conocida del UKIP británico, bajó ayer a la arena y lo ha vuelto a hacer esta mañana durante una intervención en el pleno del Parlamento Europeo. El lunes, en una respuesta a un tuit del popularRamón Luis Valcárcel, Farage denunció a "los partidarios de la UE que deliberadamente están ignorando la violencia en España contra los catalanes" y aseguró que "esta será la forma en la que la UE lidie con los que disientan en el futuro".

Pero hoy, en un debate sobre

Brexit

, ha sido mucho más específico y ha cargado afirmando que "nunca jamás en sus críticas más feroces" hubiera "pensado que vería a la policía de un Estado miembro de la UE

hiriendo a más de 900 personas

intentando evitar que fueran a votar. Fuera legal o no a nivel nacional que la gente en Cataluña votara. Sin duda la gente tiene derecho a expresar su opinión. Hemos visto a mujeres siendo sacadas de los colegios por el pelo, ancianas con brechas en la frente. ¿Y qué dicen aquí? Nada. Es extraordinario comprobar cómo esta Unión está lista para mirar para otro lado".

Su colega de partido Janice Atkison se ha pronunciado en la misma línea, quejándose de que "la UE permanece callada mientras se ataca mujeres y niños". Y en un comunicado oficial emitido el lunes definía las imágenes como "escenas chocantes inimaginables desde los tiempos de Franco" y pedía una "condena al uso de violencia extrema por parte de la Policía contra ciudadanos que simplemente querían ejercer sus derechos democráticos".

© Proporcionado por elmundo.es

Las del UKIP no son las únicas voces que aprovechan el desafío separatista para arremeter contra el proyecto europeo. Gert Wilders, el líder populista holandés, colgó en su cuenta de Twitter el domingo una imagen de las cargas policiales con un texto muy explícito: "La Unión Europea en el siglo XXI. Violencia contra su propio pueblo".

Jack Montgomery, portavoz escocés del movimiento @LeaveEUOfficial por la salida de la UE, aprovechó también la coyuntura para cargar contra Europa desde las páginas de Breibart, el medio extremista que en EEUU ha sostenido desde el inicio a

Donald Trump

, y cuyo responsable Steven Bannon fue hasta su reciente salida figura clave en la administración norteamericana. "La UE ataca a los votantes catalanes agredidos por organizar un golpe nacionalista contra Europa", titulaba la publicación

la crónica

.

Más allá de comentarios puntuales, hay partidos que abogan por acciones mucho más radicales. El ultraderechista austriaco Heinz-Christian Strache, líder del Partido de la Libertad de Austria y sucesor de Jörg Haider, comparó en una entrevista en televisión la situación de Cataluña con la de Crimea. Partidario de la anexión rusa desde 2014, Strache afirmó que "El referéndum en Crimea, como en Cataluña, se celebró sobre la base del derecho de autodeterminación y su resultado fue muy claro". Y en recomendación para el caso del territorio ucraniano, y por lo tanto válido para los dos casos, considera que "para evitar un enfrentamiento prolongado, la UE debería reconocer los resultados del voto de la gente en Crimea o pedir que sea celebrado de nuevo bajo supervisión internacional".

Por su parte, el líder de la Lega Nord italiana, Matteo Salvini, ha querido posicionarse también. "Se puede estar de acuerdo o no con el referéndum, pero dar porrazos a los ancianos en Cataluña... han perdido la cabeza", dijo ayer en su perfil de las redes sociales. Acto seguido, eso sí, se dio prisa en distinguir casos. "Los referéndums del 22 de octubre en Lombardía y Veneto, reconocidos por el Estado, no tienen nada que ver con el catalán. Son democráticos, no piden la secesión, quiere que se gaste menos y gestión. La Policía entrará a acompañar a quien quiera votar, no a pegarles". Su partido, eso sí, ha desplegado banderas en algunas asambleas regionales como muestra de apoyo.

En Bélgica, la NVA, el partido nacionalista e independentista flamenco, la principal fuerza del país, tiene en marcha una campaña activa en apoyo de la Generalitat y la independencia. El primer ministro (liberal francófono), cuyo Gobierno se sostiene por una alianza delicada con los independentistas, condenó la violencia el propio domingo. Pero la voz que más se escucha es la del secretario de Estado de Inmigración, Theo Francken, una de las jóvenes figuras con más proyección. El domingo a través de Twitter criticó a la UE por su doble rasero, asegurando que

Juncker

y su vicepresidente habrían reaccionado con furia si algo similar a lo visto en las calles catalanas hubiera tenido lugar en Hungría y Polonia.

Este martes ha ido un paso más allá. En una entrevista con la radio francófona, Francken ha dicho que la actitud del Gobierno español le parecía "antidemocrática" y ha flirteado con un incidente diplomático al ser preguntado por si Bélgica debería reconocer los resultados del referéndum ilegal del domingo. "es una buena pregunta... no es para mí decirlo,, tengo claramente una opinión muy clara, pero no quiero hacer que las cosas sean más difícil para el ministro Jambon y el primer ministro Michel", ha dicho con un sonrisa.

Francken ve "paralelos y diferencias" con las aspiraciones de Flandes y Cataluña, pero ha recordado que antes de entrar en el Ejecutivo era un fiel asistente a las diadas del 11 de septiembre en Barcelona. Y considera "increíble ver esa violencia en Europa". Un informe reciente de la Red Europea Contra el Racismo mencionaba a Francken junto a Viktor Orban o al eurodiputado polaco el eurodiputado polaco y filonazi Janusz Ryszard Korwin-Mikke, como algunas de las figuras que más contribuyen a que cale el discurso racista en la UE. El belga ha sido acusado de tuitear vídeos de corte xenófobo y es para ONG especializadas en asilo y refugiados uno de los políticos más duros del continente.

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