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La vibración del móvil, otro medio para espiar conversaciones

malavida malavida 07/06/2016 Jose García Nieto
Vibraphone, cuando la vibracion del móvil nos traiciona © Proporcionado por malavida Vibraphone, cuando la vibracion del móvil nos traiciona

Para espiar nuestras conversaciones ya no es necesario un mecanismo avanzado, ya que solo se necesita la vibración de nuestro teléfono. Eso es lo que unos investigadores estadounidenses ha conseguido demostrar en el proyecto VibraPhone

¿Alguna vez te has parado a pensar en cómo vibra tu teléfono móvil? Si no lo has hecho nunca, parece que ha llegado el momento de que empieces a hacerlo, porque unos investigadores han descubierto que, para variar, también puedes ser espiado usando la vibración de tu teléfono. Parece una completa locura, y casi que lo es, pero este equipo de investigadores ha conseguido demostrar que el motor que hace vibrar a nuestro smartphone es capaz de detectar el sonido que emitimos al hablar y, con el software adecuado, se puede llegar a entender qué es lo que estamos diciendo.

Lo primero, ¿cómo funciona la vibración de nuestro móvil?

Este pequeño motor se encarga de hacer que nuestro teléfono vibre * © Proporcionado por malavida Este pequeño motor se encarga de hacer que nuestro teléfono vibre *

Un motor de vibración es un mecanismo electromecánico que mueve una masa magnetizada de forma rítmica a través de un circuito neutral para generar vibraciones. Aunque hay varios tipos, el más popular -y el que usan los teléfonos- es el LRA -Linear Resonant Actuators, o “solenoide de resonancia linear”-. Mediante este mecanismo, la vibración es generada gracias a que la masa magnetizada se mueve suspendida cerca de una bobina eléctrica.

Si le aplicamos corriente alterna al motor, la bobina actúa como un imán y hace que la masa magnetizada sea atraída o repelida, dependiente de la dirección de corriente. Esto genera una vibración de la misma frecuencia que la corriente alterna. Cuando recibimos una llamada, un mensaje o lo que sea, el motor se pone en marcha, y hasta que no pulsamos algún botón, no se para. Así es como se genera la vibración de nuestros teléfonos.

VibraPhone, usando la vibración como altavoz

Amplificando el voltaje emitido por el motor se puede llegar a reconocer el sonido original © Proporcionado por malavida Amplificando el voltaje emitido por el motor se puede llegar a reconocer el sonido original

La investigación, bautizada como VibraPhone, ha sido llevada a cabo por Romit Roy Choudhury y Nirupam Roy, profesores asociados de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de Illinois. Sus conclusiones son que un motor de vibración puede llegar a funcionar de la misma forma que un altavoz, y un altavoz tiene un mecanismo de funcionamiento similar al de un micrófono.

Para hacer esto, el motor de vibración tiene que ser configurado de tal manera que, al moverse la masa magnetizada, cambie la intensidad del voltaje de la corriente alterna que el motor está recibiendo. De esa forma, el altavoz es convertido en un micrófono que, con el software adecuado y amplificando el voltaje, puede llegar a reconocer lo que estamos diciendo.

¿Eso qué quiere decir? Básicamente que, cuando hablemos y las ondas de sonido lleguen al motor de vibración, la masa magnetizada que hay en su interior se moverá en función del sonido que reciba. Eso generará un voltaje de diferente intensidad en función de cómo se mueva dicha masa. Si amplificamos el voltaje, conseguiremos una representación de las ondas de sonido que hemos emitido, permitiendo reconocer el sonido.

¿Cómo lo hicieron?

Aunque los dos investigadores han publicado un artículo científico al que se puede acceder de forma gratuita desde este enlace, el proceso se podría resumir en tres etapas principales. La primera, y quizá la fundamental, era recoger el sonido a través del back-EMF. ¿Qué es back-EMF? A grosso modo, es un efecto electromecánico que se observa en los motores basados en imanes cuando hay un movimiento relativo entre la corriente que lleva la bobina y el campo magnético de la propia masa magnetizada.

Haz click aquí para ver el vídeo

Dado que el sonido es una fuente de vibración externa, la masa que hay dentro del motor se supone que debería moverse -poco, pero debería moverse- como respuesta a esas vibraciones. Cuando el motor se conecta a la corriente, el back-EMF generado por el sonido ambiente puede ser grabado.

La segunda etapa consistía en eliminar la distorsión del sonido recogido. La respuesta del motor, dado que no es un micrófono preparado para captar el sonido, no es muy buena. Las ondas que se recogen están “melladas” -tienen muchos picos y no son estables-, lo que provoca que haya mucha distorsión en el sonido recogido. Para solucionarlo, los investigadores aplicaron ecualización a las ondas, reproduciéndolas en su formato original, o al menos con menor distorsión y mayor inteligibilidad.

Finalmente, había que limpiar el sonido. Dado que los motores de vibración no “oyen bien”, puesto que no están hechos para ellos, la respuesta del motor de vibración a las señales de alta frecuencia no se puede distinguir del ruido. Si se eliminaban esas altas frecuencias, que forman parte del sonido a fin de cuentas, se hacía aún menos inteligible, por lo que tuvieron que reconstruir manualmente algunas partes del sonido usando técnicas de amplificación de fuentes de voz.

Este es el hardware que utilizaron los investigadores para llevar a cabo el experimento © Proporcionado por malavida Este es el hardware que utilizaron los investigadores para llevar a cabo el experimento

Hecho esto, consiguieron limpiar el sonido, permitiendo que este pueda ser casi tan entendible como el sonido original captado por un micrófono. Si queréis, tenéis algunas muestras de este proceso en este enlace a la Universidad de Illinois. De acuerdo a la publicación de los investigadores, los sonidos usados en las pruebas han podido ser reconocidos en el 80% de los casos. Un muy buen resultado para la primera vez que este experimento se hace.

Pero tranquilos, de momento estamos a salvo

Parece que espiar nuestras conversaciones es más fácil de lo que parece, pero usando este método, de momento, no será. Este “hackeo” no puede ser hecho mediante una conexión a Internet o de forma remota. Para llegar a ejecutar este ataque, el motor tiene que ser extraído del teléfono -físicamente- y reconfigurado, aunque es un trabajo que se puede hacer en cuestión de uno o dos minutos.

Sin embargo, en un correo escrito por Roy a Techcrunch, hay algunas técnicas menos invasivas, puesto que "sería posible explotar el controlador de potencia del chip para recoger las fluctuaciones del voltaje del motor de vibración”, y así realizar el proceso de forma remota, aunque no han investigado esa posibilidad - de momento-.

* Matt Mets editada con licencia CC BY-SA 2.0

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