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Las desventuras de un cocinero amateur

El Mundo El Mundo 08/06/2014 Ana Mª Nimo

En un , ponemos un buen puñado de recetas, abundantes anécdotas gastronómicas y unas cuantas guías culinarias, todo ello aderezado con un buen chorreón de humor autoparódico y cercano. Lo mezclamos todo bien y lo presentamos en un libro de buen tamaño para que nadie pierda detalle. Se trata de 'A comer y a beber. Con las manos en la masa' (Ed. Salamandra Graphic), de lo que promete ser una saga gastronómica literaria obra del bloguero de 'Le Monde', Guillaume Long.

La puesta escena de estas recetas puede recordar a otros libros que mezclan ilustración con gastronomía como el extenso recetario , de Mario Suárez y Ricardo Cavolo. Pero el libro de Long tiene, además, un fuerte componente didáctico. El valor culinario del hueso de las cerezas o la técnica perfecta para 'des-rabar' las espinacas se encuentran entre las enseñanzas que ofrece.

Además, el abuelo Roni -un de sus personajes recurrentes- enseña a manejar tecnicismos gastronómicos que fácilmente podrían confundirse con otra cosa (ver cola de castor).

Sin embargo, Long, licenciado en la Escuela de Bellas Artes de Saint-Étienne y autor de libros para niños y no tan niños, no es ningún profesional de la cocina. "La mayoría de mis historietas son inventadas, salvo las que tienen que ver con recetas, para las que consulto con chefs profesionales", explica este cocinero amateur.

Su propia inexperiencia le lleva a elaborar y a compartir recetas sencillas "pensadas para cocineros principiantes" y que sobre el papel están explicadas por algún personaje nacido para asegurarse de que se hagan como se deben. Las instrucciones para elaborar unos 'spaghetti alla carbonara' en condiciones o un risotto con punta de trigueros y parmesano de aupa, están en este libro.

Otras veces el ilustrador se deja llevar por la fantasía como excusa para introducir suculentas recetas. Este es el caso de la que se refiere a Gauguin. La supuesta crisis creativa del pintor le sirve a Long como pretexto para introducir la receta de una menestra muy inspiradora.

Su blog, del que salen muchas de las viñetas recogidas en este volumen, recibe unas 20.000 visitas diarias. "La mayoría de mis lectores son estudiantes o gente que no entienden mucho de cocina y que agradece mucho el tipo de recetas que comparto porque son muy asequibles", explica el ilustrador que reconoce que, aunque los comentarios que le dejan no siempre son agradables muchas veces intervienen cocineros que ayudan a mejorar sus recetas.

Sus viajes le sirven para elaborar una especie de guías gastronómicas, en las que relata sus experiencias, muchas veces insatisfactorias y a menudo condicionada por el azar. En esta ocasión, Long viaja a Estocolmo, donde vive una relación difícil con la cocina sueca

Probablemente, en la próxima entrega de 'A comer y a beber', Long incluirá algunas anécdotas de una de su última visita a España, durante la que probó "un cocido espectacular".

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