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Las dos acusadas de la muerte del hermano de Kim Jong-Un se declaran no culpables

Logotipo de El Mundo El Mundo 02/10/2017 MÓNICA G. PRIETO

Tras ocho meses de preparativos, los tribunales malasios comenzaron hoy el juicio contra las dos mujeres acusadas de ejecutar el asesinato de Kim Jong-nam, hermano mayor por parte de padre del dictador norcoreano Kim Jong-un, envenenado con un agente químico el pasado febrero. Unos 200 policías custodiaron la sede del tribunal, ante la alta expectación generada por un crimen rodeado de incógnitas.

Las dos implicadas, la vietnamita Doan Thi Huong, de 29 años, y la indonesia Siti Aisyah, de 25, comenzaron la vista declarándose no culpables mediante gestos, tras escuchar el pliego de cargos traducido por sus respectivos intérpretes. Las dos jóvenes, grabadas por el circuito cerrado de televisión del Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur durante su asalto a Jong-nam, ya declararon tras ser detenidas que habían sido engañadas para llevar a cabo lo que ellas creían que eran bromas televisivas.

De hecho, Aisyah explicó a su familia que "estaba participando en una película norcoreana", según publicó el portal indonesio Detik.com. La joven declaró a sus representantes consulares haber conocido a su reclutador un mes antes del asesinato, en el club nocturno donde trabajaba, en Kuala Lumpur: según el portal China Press,

le ofreció 100 euros a cambio de gastar bromas con cámara oculta

que terminarían siendo emitidas en televisión.

El abogado de la joven indonesia amplió el relato: según él, la joven fue captada en enero por un norcoreano encargado de su adiestramiento, al que ella conocía como James, quien comenzó a llevarla a centros comerciales, hoteles y aeropuertos para que rociase con aceite o pimienta a desconocidos mientras él lo grababa con su teléfono. Por cada "broma", ella recibía entre 80 y 100 euros. A finales de enero, Aisyah voló a Camboya con su nuevo amigo, quien la presentó a otro norcoreano llamado Chang, quien se identificó como productor de un espacio televisivo de bromas con cámara oculta que se emitía en la televisión china. Cuando regresaron a Malasia, Chang habría encargado nuevas 'inocentadas' en el aeropuerto: el mismo día del asesinato, habría sido él quien le señaló a su siguiente víctima y quien le habría puesto el veneno en su mano.

Pruebas suficientes

El fiscal Muhammad Iskandar Ahmad leyó hoy su pliego de cargos, según el cual existen suficientes pruebas para demostrar la culpabilidad de las dos acusadas. "Presentaremos pruebas de que la víctima mortal estaba en la Terminal de Salidas cuando Siti Aisyah y Doan Thi Huong se acercaron y esparcieron un líquido venenoso en la cara y en los ojos de la víctima", afirmó en la Corte Suprema de Shah Alam, en las afueras de Kuala Lumpur.

Las imágenes del ataque fueron ya difundidas por televisión

. "Las pruebas muestran claramente que sus acciones causaron la muerte de la víctima. Las evidencias de los expertos demostrarán que el gas VX fueron la causa de la muerte y que las posibilidades de salvar al víctima eran extremadamente remotas". Ambas se arriesgan a ser condenada a muerte, de ser halladas culpables.

© Proporcionado por elmundo.es

Según el fiscal, las mujeres ensayaron el crimen con otras cuatro personas, con la "intención común" de asesinar a Kim, para asegurar así el éxito de la operación. Desde las primeras horas después del asesinato, las autoridades malasias comunicaron estar investigando la desaparición de cuatro norcoreanos, presentes aquel día en el aeropuerto, que abandonaron el país poco después del crimen mediante una complicada ruta aérea que les dejó en Pyongyang. Pese a los requerimientos malasios, Corea del Norte nunca accedió a que fueran interrogados.

La defensa acusa a la fiscalía que haber obstaculizado su acceso a las pruebas que presuntamente señalan a sus acusadas. Los fiscales prevén que necesitarán dos meses para exponer el caso, y confían en llamar a entre 30 y 40 testigos presenciales: los expertos que establecieron las causas de la muerte se espera que sean los primeros en declarar ante el tribunal.

Los cuatro varones, quienes según los abogados de las acusadas son los sospechosos principales, se habían reunido con las dos mujeres en un hotel de Bandar Baru Salak Tinggi -cerca del aeropuerto internacional- para encargarles su nueva 'actuación'. Los cuatro fueron formalmente acusados en marzo in absentia, pero no fueron identificados por las autoridades malasias. La policía sí acusó al segundo secretario de la Embajada norcoreana en Kuala Lumpur, Hyon Kwang Song, y a un empleado de Air Koryo llamado -aerolínea norcoreana- llamado Kim Uk-il como presuntos implicados del crimen, aunque finalmente nunca sufrieron consecuencias por ello.

El crimen envenenó las relaciones diplomáticas entre ambos países hasta el punto que los embajadores fueron expulsados, aunque la repatriación del cadáver de Jong-nam suavizó la tensión. Las autoridades malasias permitieron a los dos norcoreanos relacionados con el crimen abandonar el país en marzo, rumbo a Corea del Norte, a cambio del regreso de nueve diplomáticos malasios y sus familias, una circunstancia esgrimida por los abogados defensores de las acusadas para calificar a sus clientes de chivos expiatorios.

Crimen de película

El asesinato de Kim Jong-nam generó una enorme expectación por sus reminiscencias con los crímenes políticos cometidos durante la Guerra Fría y por la relevancia de la víctima, hijo mayor del fallecido dictador Kim Jong-il y miembro por vínculos de sangre de la dinastía en el poder de Corea del Norte.

Según sostienen los servicios de Inteligencia surcoreanos, el actual líder ordenó la muerte de su hermanastro años atrás pero la presunta orden sólo fue ejecutada el pasado 13 de febrero, cuando Kim -que vivía entre Macau, Hong Kong y China continental- se aprestaba a tomar un vuelo hacia Macau desde Kuala Lumpur. Allí, las dos jóvenes le abordaron de forma súbita: una le pulverizó un líquido en la cara mientras la otra le tapaba con un pañuelo durante unos segundos, antes de desaparecer cada una en una dirección.

Kim Jong-nam debió sospechar algo inmediatamente -según Seúl, había enviado una carta a su hermanastro en 2012, tras su acceso al poder,

para rogarle que no le matara ni a él ni a su familia

- porque alertó del asalto al personal del aeropuerto, que le acompañó a la clínica. Allí apenas aguantó consciente unos minutos antes de desplomarse en un asiento. Falleció en una ambulancia, de camino al hospital.

Tras una complicada y mediática autopsia -rodeada por los intentos de la Embajada norcoreana de impedir que se examinara el cadáver- los forenses hallaron restos de agente neurotóxico VX en el rostro de la víctima.

Se espera que el proceso aclare algunos de los numerosos interrogantes abiertos, desde cómo se obtuvo el agente VX, considerado un arma de destrucción masiva, hasta cómo fue transportado hasta Kuala Lumpur o cómo pudo ser empleado de forma que nadie más, salvo la víctima, resultara afectado. También se ignora cómo las dos jóvenes inmigrantes fueron seleccionadas y cómo sobrevivieron al uso del agente neurotóxico.

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