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Las universidades pagan la matrícula a cientos de jóvenes sin beca

La Vanguardia La Vanguardia 04/06/2014 Maite Gutiérrez, Alicia Rodríguez de Paz

Las universidades públicas se han visto obligadas a "rescatar" a cientos de estudiantes en apuros económicos este curso. Se trata de alumnos que han sido expulsados de las ayudas de la Administración, pero que no han podido pagarla matrícula porque sus familias han sido golpeadas por la crisis justo en el peor momento: el Ministerio de Educación ha endurecido los requisitos para acceder a las becas y algunos gobiernos autonómicos han aumentado de forma ostensible el precio de la universidad. Los casos más graves se concentran en Catalunya y Madrid. Son las comunidades autónomas con la educación superior más cara y donde las universidades han tenido que ingeniárselas para no dejar en la estacada a los estudiantes sin recursos ni ayudas que han llegado a lo largo de este año. El Govern de la Generalitat y el Gobierno de la Comunidad de Madrid han ido de la mano y decidieron subir las tasas hasta un 67%. Sólo la Universitat de Barcelona (UB) ha tenido que pagar parte o la totalidad de la matrícula a 457 alumnos, para lo que ha dedicado una partida extraordinaria de 600.000 euros. Además, ha ofrecido la posibilidad de fraccionar el pago de la matrícula en siete plazos, una demanda de los estudiantes a la que se han acogido 6.140 personas. La Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) también cuenta con un programa de becas propio por segundo año consecutivo -Becas Finestreta-. De momento se han concedido 60 ayudas, aunque la vicerrectora de estudiantes y cooperación, Sílvia Carrasco, avisa que la convocatoria de ayudas continúa abierta y que a final de junio los beneficiarios podrían multiplicarse. Además, dada la situación que viven los estudiantes, la UAB aprobó ayer un nuevo programa de ayudas propias que se pondrá en marcha el curso que viene y que se sumará a las Becas Finestreta. La Universitat de Girona aprobó la semana pasada el fraccionamiento del pago de la matrícula en nueve cuotas y un programa de becas para másters, la Universitat Rovira i Virgili ha destinado 100.000 euros al rescate de alumnos, la de Lleida 50.000 euros... Casi todas buscan fórmulas para paliar los efectos de la crisis y los recortes. Y eso que las universidades no van sobradas de dinero: la Generalitat ha reducido su presupuesto un 30% desde el 2011.

Jordi -sólo quiere que se publique su nombre de pila- estudia tercer curso de Física y hasta ahora siempre había contado con una beca del Ministerio de Educación. Este año cumplía con los requisitos económicos -sus padres están en paro y tiene dos hermanos-, pero no con los académicos: su expediente es de 6,3 puntos, y ahora, para mantener la ayuda pública, los alumnos han de obtener un 6,5. "Debía pagar los 1.073 euros que cuesta mi grado, pero mi familia no se lo puede permitir, la universidad ha tenido que hacerse cargo de la mitad de mi matrícula", cuenta. "Nos encontramos con alumnos inmersos en situaciones sobrevenidas de pobreza, con padres que eran autónomos y han perdido su negocio y que no han podido solicitar una beca oficial; y también con alumnos que han perdido la beca por las nuevas exigencias del ministerio", señala Gemma Fonrodona, vicerrectora de estudiantes de la UB. La vicerrectora de la UAB coincide con este análisis. Ambas señalan que son las administraciones públicas las que deberían garantizar el acceso de todos los estudiantes a la universidad, algo "que no se está cumpliendo", añaden.

En Madrid, la situación es similar. Muchas universidades han aumentado el fraccionamiento de los pagos: por ejemplo, la Universidad Complutense ha permitido pagar la matrícula en seis plazos, mientras que la de Alcalá de Henares lo ha ampliado a diez. Además han creado programas de ayudas de todo tipo y condición. Dentro del programa general "Queremos ayudarte", la Universidad de Alcalá ha destinado este curso 100.000 euros de su presupuesto para estudiantes en problemas por situaciones sobrevenidas. En los últimos dos cursos, la Universidad Autónoma de Madrid ha aumentado su fondo social de 90.000 a 500.000 euros, al tiempo que la Rey Juan Carlos -con 150.000 euros de presupuesto- está a punto de resolver las 400 solicitudes de ayuda recibidas en los últimos meses. La Complutense convocó el pasado mes de octubre unas ayudas extraordinarias al estudio para los alumnos que cumplían los requisitos económicos de las becas del ministerio, pero que han quedado fuera por el endurecimiento de los mínimos académicos. Este programa de ayudas procede del presupuesto anual, aunque lo abrió al mecenazgo de particulares y empresas.

Esta última opción, la del mecenazgo, ha sido la escogida también por la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) para crear un fondo para estudiantes con problemas económicos. Gracias a conciertos benéficos, fiestas en el campus y otras iniciativas solidarias, explica el vicerrector de alumnos de la UPM, José García Grinda, han recaudado casi 28.000 euros. "Estamos atendiendo a los estudiantes con condiciones económicas más precarias. Son personas que tienen que hacer el pino para seguir estudiando; algunos trabajan pero ganan una miseria". Son los alumnos expulsados de las ayudas públicas y que las universidades han tenido que rescatar.

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