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Leonor, la niña que no eligió ser princesa

La Vanguardia La Vanguardia 07/06/2014 Mariángel Alcázar

Leonor fue una sorpresa. Cuando se daba por hecho que la primera hija de los Príncipes se llamaría Sofía, como su abuela paterna, pasadas las seis de la mañana del 31 de octubre de 2005, cuando su padre compareció para dar cuenta de su nacimiento, y dio a conocer cuál era el nombre elegido para su primogénita. Doña Letizia se enamoró de ese Leonor, rotundo y olvidado -que, a raíz del nacimiento de la nueva princesa de Asturias se ha puesto otra vez de moda-, buscando para su primera hija un nombre con personalidad.

Años más tarde, en febrero de 2012, durante la visita que los Príncipes realizaron a Tarazona (Zaragoza) para asistir a la reapertura de la impresionante catedral mudéjar, la Princesa desveló la "conexión Leonor". Don Felipe, de charla con un matrimonio de turiasonenses residentes en Barcelona, comentaba que Jaime I, el Conquistador había velado armas en la catedral de Tarazona, momento en el que doña Letizia sacó a escena a Leonor de Castilla, la primera esposa del mítico rey de Aragón y conde de Barcelona. Los interlocutores de los Príncipes señalaron que el rey aragonés había repudiado a la princesa castellana y don Felipe replicó explicando que lo comprendía ya que en el momento de la boda, el novio tenía 14 años y la novia, 28. Doña Letizia remató diciendo que "menuda era" la tal Leonor, a quien el carácter le venía de familia. Salió a escena otra Leonor, la de Plantagenet, madre de la anterior, que convenció a su padre, Enrique II de Inglaterra, para que obligara a su futuro marido, Alfonso VIII de Castilla, a firmar las capitulaciones de la boda precisamente en Tarazona a fin de que el rey de Aragón fuera garante de los derechos de su hija. Y, por fin llegamos al origen del nombre de la nueva princesa de Asturias: Leonor de Aquitania, madre y abuela de las anteriores, el referente de doña Letizia para legar a su hija con el nombre de aquella reina que en el siglo XII luchó por la dignidad y la libertad de las mujeres.

Leonor, hija primogénita de los próximos reyes Felipe y Letizia, ha sido infanta desde su nacimiento y se convertirá en princesa de Asturias y primera en el orden sucesorio el próximo 19 de junio, en el mismo momento en el que su padre sea proclamado rey. La niña, que cumplirá 9 años el próximo 31 de octubre, pasará por una situación a la que su padre accedió con sólo siete años, edad que tenía el príncipe Felipe el 22 de noviembre de 1975. Muchos recuerdan la imagen de aquel niño rubio vestido con traje y corbata que asistió a la proclamación de don Juan Carlos, con sus hermanas, Elena y Cristina, luciendo sus vestidos de terciopelo verde.

Leonor y su única hermana, la infanta Sofía, han sido hasta ahora unas niñas protegidas de la curiosidad pública, cuyas apariciones se han medido con cautela y mimo. El pasado 2 de mayo asistieron por primera vez a un acto oficial al acompañar a sus padres a la celebración en San Javier (Murcia) del 25º aniversario de la promoción de la Academia General del Aire, a la que pertenece don Felipe. La ocasión era propicia ya que a ese acto asistieron otros niños, hijos de los militares que compartieron la promoción del Príncipe., Con anterioridad, al margen de las apariciones en actos familiares o durante las vacaciones en Palma, las dos niñas únicamente habían estado presentes en dos actos que podríamos llamar oficiales, aunque de carácter deportivo y casi iguales: las recepciones que ofrecieron los Reyes a la Selección Española de Fútbol, el primero en el Palacio Real, cuando la roja se proclamó campeona del mundo (2010) y el segundo en La Zarzuela, cuando ganó la Eurocopa (2012). Las dos niñas aparecieron vestidas con las camisetas rojas de la selección y, muy formalitas, recibieron el saludo de los jugadores y del seleccionador, Vicente del Bosque.

Leonor, próxima princesa de Asturias, está llamada a ser la cuarta reina de España tras Isabel la Católica, Juana la Loca e Isabel II. Es una niña muy parecida físicamente a su padre, de quien también ha heredado su carácter tranquilo y cierta timidez, al menos en sus apariciones públicas. Quienes la conocen afirman que, en familia y con sus amiguitos o compañeros de clase, es espontánea y buena. Sus padres le han inculcado una primera y básica regla de comportamiento: nunca, jamás, tiene que ostentar su condición de miembro de la familia real. Supo, cuando pudo entenderlo, que su abuelo era el Rey y que sus padres tenían un trabajo que les obligaba a viajar y a ver a mucha gente. El Príncipe aplicó en su hija el mismo método que sus padres utilizaron con él y por el que, vía inmersión, fue aceptando como un hecho natural que su destino estaba marcado pero que era él quien lo tenía que escribir.

En septiembre de 2007, dos meses antes de cumplir dos años, Leonor empezó a ir a la guardería a la que acuden los hijos de los miembros de la Guardia Real del destacamento de El Pardo. Vestida con un pantaloncito azul y un polo blanco, arrastraba una mochila con ruedas con sus cuadernos y sus lápices de colores. En casa había quedado su hermana Sofía, un bebé de cinco meses que al año siguiente se incorporaría a la misma guardería. Ese curso, el del 2008, Leonor, con casi tres años, fue matriculada en el colegio Nuestra Señora de los Rosales, el mismo en el que su padre había cursado EGB y en el que desde el año siguiente también estudia Sofía. Leonor hizo sus primeras declaraciones antes de entrar en la clase de P-3, "ya voy al cole de los mayores". Aquel día estrenó nuevo uniforme, falda gris, blusa blanca y jersey de pico azul, y nuevos amigos con los que sigue curso a curso y con quienes comparte fiestas de cumpleaños y algunas excursiones. Según sus profesores, la niña es reflexiva, independiente, responsable, serena e inteligente y tiene buen corazón. En público, es una niña obediente y se comporta con formalidad, aunque en privado es traviesa, pero no tanto como su hermana Sofía,

Los príncipes Felipe y Letizia no han querido hacer distinciones entre sus hijas, aunque la mayor esté llamada a ser reina. Ahora tendrán que esforzarse con Sofía para que entienda que la situación de Leonor ha cambiado no desde los privilegios, sino desde las obligaciones.

La vida pública de Leonor se empezará a parecer a la de su padre a una edad similar. Cuando don Felipe nació, el 30 de enero de 1968, don Juan Carlos aún no tenía claro que un día sería Rey y, mientras tanto ejercía de príncipe en un país en el que mandaba un dictador que mantenía en el exilio a la familia real española. Leonor, como el resto de los españoles nacidos después de 1975, ha vivido en democracia y dentro de una monarquía constitucional. Ahora crecerá y se formará como sucesora de su padre; hasta que cumpla 18 años no tendrá obligaciones oficiales pero su plan de estudios se adecuará a su posición, incluido el paso por las academias militares.

La infanta Leonor tendrá más asignaturas que sus compañeros y entre las materias imprescindibles están los idiomas. Tiene conocimientos de catalán y lo sigue con dibujos animados y cuentos, sobre todo los de Les tres bessones y La bruixa avorrida. Desde que era un bebé tiene, con su hermana, una nanny inglesa con la que repasa el inglés, que casi domina. Lo demostró cuando visitó al Rey en el hospital tras su última operación de cadera, al dirigirse en inglés al doctor Miguel Cabanela mientras, en complicidad con don Juan Carlos y a escondidas de su madre, daba buena cuenta de los bombones que le habían enviado a su abuelo.

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