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Letizia, la primera reina criada fuera de palacio

La Vanguardia La Vanguardia 02/06/2014 Celeste López

La noticia no dejó indiferente a nadie. Y no era para menos. Corría el 2003 y, en un ambiente de prosperidad y aperturismo siempre adecuado para los cambios, se desvelaba la identidad de la mujer que se casaría con el príncipe Felipe: Letizia Ortiz Rocasolano era la persona llamada a convertirse en reina de España.

Su nombre pudiera resultar desconocido para muchos, pero no su cara: en aquel momento, la periodista, de 31 años, presentaba los informativos de TVE 1. Once años después de ese anuncio, diez de su matrimonio y dos hijas, Letizia Ortiz está a un paso de convertirse en reina de España, la primera que no ha sido criada ni en ambientes palaciegos ni nobles, sino en el hogar de un periodista y una enfermera, y que ha conocido las dificultades para abrirse camino en su profesión.

Once años ha tenido la princesa de Asturias para conocer un oficio, el de reina, que la gran mayoría aprende desde la cuna. Y no lo ha tenido fácil porque muchos han sido los que criticaron su pertenencia a la clase media, claramente girada a la izquierda, licenciada por la Universidad Complutense de Madrid, becaria en distintos medios de comunicación hasta que entró en plantilla de TVE y divorciada de un profesor (matrimonio por lo civil, lo que supuso un alivio para la Casa Real.

“Para la Iglesia, ese matrimonio es como si no hubiera existido, por lo que se puede casar sin problemas”, explicaron a este periódico en sus días fuentes de la Conferencia Episcopal con evidente satisfacción).

Muchos obstáculos para esta ovetense, interesada por lo que ocurre a su alrededor, como periodista que es y que, como tal, no está acostumbrada a plegar su voz porque así lo exige el guión. Lo dejó bien claro el día de su compromiso, cuando mandó callar al Príncipe, quien la interrumpió mientras contestaba una pregunta de sus colegas, revelando una personalidad fuerte.

Esa personalidad se ha dulcificado, al menos públicamente. Sobre todo, desde que en el 31 de octubre del 2005 nació su primera hija, Leonor, y dos años después, la segunda, Sofía. El hecho de que ambas sean mujeres ha permitido eludir el momento de modificar una norma que otorga la Corona al varón. Cuando su padre jure su cargo como Rey, Leonor se convertirá en la primera en la línea sucesoria.

A un paso de ser reina, no hay nadie que discuta que Letizia Ortiz ha roto moldes. No sólo por sus orígenes y su vida anterior a la llegada a Zarzuela: también desde entonces se la ha visto con en Príncipe agarrados como cualquier pareja y asistir a bodas de amigos nada glamurosos y que forman parte de su pasado. También se la ha visto sufrir como cualquier mortal tras la muerte en dramáticas circunstancias de su hermana pequeña, Erika, meses antes del nacimiento de su segunda hija.

No es extraño verla cenando o en conciertos con sus amigos (entre ellos, muchos periodistas), mientras supervisa la crianza y educación de sus hijas. Defiende a ultranza la intimidad de las pequeñas, así como la suya propia. Cree que no es preciso ser princesa las 24 horas para hacer un buen trabajo: la calidad más que la cantidad.

Llegó el momento de asumir la responsabilidad (aún más), de trabajar conjuntamente con su marido en su tarea real, con el beneplácito del rey Juan Carlos, que en su discurso dejó claro que la veía preparada para ello. Atrás quedan los obstáculos y las elucubraciones. Llegó el momento de la verdad.

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