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LG G5, análisis: el primer telefono 'modular' es de todo menos personalizable

El Confidencial El Confidencial 21/04/2016 Jaume Esteve

Los teléfonos modulares ya están aquí. O eso dice LG. Una de las propuestas, a priori, más interesantes que puede ofrecer la industria de la telefonía móvil debuta con el LG G5, el terminal de gama alta del fabricante coreano que parece haberse quedado a medio camino a la hora de ofrecer un producto completamente personalizable.

Presentado en el pasado Mobile World Congress junto a un puñado de accesorios, el G5 es un teléfono que parece pensado para disfrutarlo como los donettes, junto a tus amigos. Así lo muestra el abanico de accesorios con el que sale a la venta, que va desde unas gafas de realidad virtual hasta una especie de esfera inteligente pasando por las verdaderas estrellas del baile: los módulos intercambiables.

Esos módulos son la base de una nueva forma de entender la telefonía que aspira a que sea el usuario el que decida cómo quiere que sea su teléfono. No hablamos de una carcasa de Hello Kitty, no, hablamos de diferentes piezas que añaden funciones. ¿Quieres una mejor cámara? Puedes añadirla. ¿Quieres convertir tu teléfono en el terror de tus vecinos gracias a un buen altavoz? Hazte con el la expansión de alta fidelidad.

Google es una de las grandes compañías detrás del teléfono modular. Pretende hacer realidad el proyecto Ara para extender la telefonía a un amplio sector del mercado que todavía no ha dado el salto al 'smartphone' o que aún no tiene un móvil con una alternativa de bajo coste y altamente personalizable.

El LG G5 no se enmarca dentro de esos campos porque apunta alto. Muy alto. El termino modular juega con la idea de la personalización extrema mientras que el G5 parece quedarse en tierra de nadie y con unos precios poco populares.

Para ser un teléfono de 699 euros cuyos módulos cuestan entre 149 (el altavoz) y 299 euros (la cámara), estamos ante un producto al que no se le puede aplicar el apelativo de económico. El comprador que se haga con ambos deberá preparar la cartera ya que la inversión se va algo menos de 1.050 euros. Algo menos de lo que cuesta el modelo más caro de iPhone 6s Plus, que asciende a 1.079 euros.

LG no nos ha facilitado ninguno de los módulos por lo que en Teknautas no hemos podido echarle el guante a ninguno de los ello: desconocemos comportamiento y si merece la pena el desembolso económico. La personalización se lleva a cabo por una ranura inferior extraíble, y que permite acoplar las diferentes mejoras propuestas por LG. La gran duda que se les plantea a los potenciales compradores es el incierto futuro que le espera a un teléfono de este estilo. ¿Serán compatibles los módulos del futuro con el teléfono actual? ¿Habrá accesorios de terceras firmas que añadan otras funcionalidades? Son preguntas que, por el momento, están en el aire.

El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino) © Proporcionado por El Confidencial El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino)

Los dos módulos presentados por LG parecen interesantes, a priori, pero desmesurados en el precio. Tanto el sonido como la cámara de un teléfono son aspectos importantes pero que palidecen ante otras opciones. Un altavoz bluetooth, no digamos ya un equipo de sonido 'de verdad' ofrecen mejores resultados que un teléfono y una buena cámara compacta o una réflex también se imponen a su contrapartida móvil. Contar con opciones que amplíen ese abanico siempre es bienvenido, aunque la oferta se queda corta: no vemos al común de los usuarios trasteando con estos accesorios.

El proceso de intercambio de los módulos es muy sencillo. Basta con apretar un botón en la parte inferior para soltarlo y tirar de él para extraerlo. Si le echas un poco de imaginación te puede llegar a recordar al Nokia 8110 popularizado por Matrix.

El añadido que sí hemos probado es la 360 Cam. Debemos decir en favor de LG que el proceso de sincronización es facilísimo gracias a una 'app' llamada LG Friends Manager. Y ese es uno de los mejores apartados de una cámara que sí, graba vídeo en 360 y sí, tiene unas aplicaciones que, de nuevo, el común de los usuarios no va a poner en práctica. Otro cantar es una posible aplicación para el ámbito de la realidad virtual.

Bonito, bonito

Si tuviéramos que dar una medalla al móvil más bonito de los que hemos analizado en los últimos meses, el LG G5 podría colgársela con tranquilidad. La modularidad del terminal ha empujado al fabricante coreano a pasarse al aluminio lo que resulta en un producto muy sencillo pero que hace gala de su elegancia en todo momento.

El frontal es un canto al minimalismo, con una ligera franja metálica inferior con logo de LG mientras que la parte posterior juega con la simetría de la doble cámara, situada sobre el sensor digital. ¿La lástima? Las lentes y el sensor sobresalen y el teléfono se tambalea cuando lo posas sobre la mesa.

El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino) © Proporcionado por El Confidencial El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino)

LG ha sabido trasladar esa elegancia en las formas al interior del G5 gracias a una capa personalizada de Android 6.0.1 que ha tratado de arriesgar en algunos aspectos. Desaparece el agrupador de aplicaciones, una opción que agradará o desagradará en función del usuario. En nuestro caso, es un punto a favor que ayuda a mantener una interfaz más limpie y en la que predominan aquellas aplicaciones que queremos tener. Ni una más, ni una menos. Pero, antes de tirarnos de los pelos, no está de más destacar que se puede activar el agrupador para diferenciar entre las diferentes pantallas de inicio y el grueso de nuestras aplicaciones.

Siempre encendido

Como Samsung ya hizo con el Galaxy S7, el G5 cuenta con la opción de tener la pantalla siempre encendida. Este modo, llamado Always On, muestra la hora en todo momento aunque, a diferencia de Samsung, hemos encontrado esta información más agradable de consultar.

En el Galaxy, el brillo de los píxeles iluminados de manera individual en pantalla era tan aloto que desviaba nuestra mirada hacia el terminal de manera involuntaria cuando se encontraba sobre la mesa. En el G5 se ha disminuido la intensidad de manera que aparece de manera muy difusa, como cuando la pantalla rebaja el brillo antes de entrar en reposo. Pero lo que pueden ser buenas noticias en un caso concreto son malas en otro: con una buena cantidad de luz, o al sol, es difícil descifrar qué hora es.

El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino) © Proporcionado por El Confidencial El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino)

Más importante es reseñar que el modo Always On se come poco a poco nuestra batería y que, salvo extrema necesidad, casi es más aconsejable mantener apagado. Con 2.800 mAh, la pila del G5 da para poco más de un día y hemos notado una bajada drástica que podría deberse a tener el reloj todo el rato en pantalla. Lo que si nos queda claro es que parece quedar un peldaño por debajo de la competencia.

Doble cámara, mejores panorámicas

Hace pocos días que hablamos en Teknautas del Huawei P9 y su doble cámara, que apostaba por ofrecer herramientas que facilitaran la captura de imágenes con un acabado profesional. El LG G5 también incluye dos lentes, también incluye un modo profesional con todas y cada una de las funcionalidades que ofrece una réflex y, además, pone sobre la mesa un formato panorámico que fotografía en un ángulo de 135 grados.

(J. E.) © Proporcionado por El Confidencial (J. E.) (J. E.) © Proporcionado por El Confidencial (J. E.)

Ambos formatos se pueden apreciar sobre estas líneas, y el gran angular se demuestra como una alternativa rápida, aunque no tan exhaustiva, a los panoramas de iPhone. Sí que nos ha sorprendido, para mal, el acabado de la cámara en condiciones normales ya que la definición de las formas no acaba de ser todo lo nítida que debería y la separación de píxeles queda en entredicho.

(J. E.) © Proporcionado por El Confidencial (J. E.)

¿Me lo compro?

En nuestra experiencia con el LG G5, el teléfono de la firma coreana muestra las dos caras de una misma moneda. Es un 'smartphone' de gama alta que está a la altura de sus competidores. Puede que no destaque en ningún aspecto concreto dentro de lo convencional.

Hemos ejecutado un 'benchmark' que ha situado al G5 unos puntos por encima del Galaxy S7 y el iPhone 6s y algo por debajo del Mi5. El Huawei P9 queda, en este apartado, bastante descolgado. Pero en el cuerpo a cuerpo hablamos de un terminal casi en el mismo rango de precios que Apple y Samsung y que no sobresale por ningún aspecto especial.

El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino) © Proporcionado por El Confidencial El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino)

El aspecto en el que pretende destacar es el componente mal llamado modular, el mismo que te permite fabricarte un teléfono a tu gusto. El problema llega cuando dichos añadidos tienen unos precios demasiado elevados, forman parte de un ecosistema cerrado y no son atractivos para el consumidor medio.

Una redactora de Teknautas acaba de hacerse con un LG G4. Se ha cambiado después de haber estado un par de años con un G2. Lo ha hecho por familiaridad con el terminal y por una buena relación calidad precio. En la apuesta por diferenciarse, el G5 ha perdido el norte. Y es una lástima, porque los cimientos del teléfono le sitúan a la altura de los mejores.

El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino) © Externa El LG G5 es un tímido intento por lograr un teléfono modular. (Enrique Villarino)
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