Al utilizar este servicio y el contenido relacionado, aceptas el uso de cookies para análisis, contenido personalizado y publicidad.
Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Lo mejor de la reacción de Twitter a la abdicación del Rey

EL PAÍS EL PAÍS 02/06/2014 Tom C. Avendaño

Tiene que ser tentador entrar en Twitter después de haber hecho algo histórico, a ver cómo ha sentado la cosa. Lo que no está claro es que sea buena idea. Quizá haya existido algún trending topic histórico que no haya tenido bromas irreverentes y brutalmente ingeniosas pero de ser así iba contra la norma. Y contra una parte muy importante de la naturaleza de la red social. Un trending topic se compone de ingenio, información y mala leche, y cuando uno es el blanco de ese huracán del verbo fácil y la opinión descarnada, se le puede escapar la belleza de lo que está pasando.

Juan Carlos I no tiene Twitter y tentación de verlo tras anunciar su abdicación, probablemente tampoco. Puede que se haya ahorrado un disgusto: los iconos universales –Rihanna, Esperanza Aguirre– son el alimento de referencia de la red social y un Juan Carlos I sin corona es una imagen llena de ellos. De ahí que se haya hecho una cantidad inusual de bromas sobre este asunto. No había ni acabado Rajoy de hacer el anuncio de la abdicación y el ya no Rey, además de haber conquistado todos los trending topics posibles, se había convertido en muchos personajes arquetípicos en los tuits de muchos usuarios. El señor mayor cansado, el juerguista liberado, el monarca de ficción que reina en Juego de tronos (¿cuántas bromas se habrán hecho sobre Juego de tronos esta mañana?)

Si hubiera seguido viendo Twitter un rato más hubiera visto cómo la cosa evolucionaba por la rama visual, como mandan los cánones del 2.0. Internet se llenó de los consabidos montajes visuales: que ya habían ampliado el espectro e incluían a Elena de Borbón, a Sofía, a Froilán... Nunca nadie ha tenido tan fácil estudiar  la miríada de sentimientos complejos que sienten los españoles hacia la monarquía como hoy.

Hubo más adelante un hashtag de especial duración y llamativa amabilidad que fue el de #EligeTuRey, donde cada usuario nombraba a gente que le gustaría ver en el trono ocupando el lugar de Juan Carlos I. Quitando los mensajes republicanos, los elefantes y todavía más bromas de Juego de tronos, es donde más se ha desplegado el talento de los tuiteros con el Photoshop y rebuscando nombres improbables. Si el resultado tiene algo indicativo, por cierto, hubiera ganado Homer Simpson.

Volviendo a la hipótesis inicial de Juan Carlos I mirando los comentarios que se dicen de él en Twitter, es agradable pensar que estaría contento. Por mucha broma injusta que se haya hecho, por mucho comentario gratuito, por mucho grito de guerra carpetovetónico que le ha salido por reflejo a más de uno. El Juan Carlos I que nos queda ya para la historia estaría contento. Tendría una reacción parecida a la que ha tenido la periodista desde hace décadas Macu de la Cruz en Facebook al ver las mismas bromas: "ja ja ja! Me encanta esta normalidad histórica. Cada cual diciendo lo que le parece –a veces demasiado a la ligera– y que no pase nada, que no nos salte la sangre a la cara para empezar. (...) Todos haciendo bromas de todo. De verdad, me parece genial. Mi padre no podría creerlo... Y estaría tan contento...". Que el Rey tuviera un papel clave en crear ese clima de libertad y ahora cada uno pueda decir lo que le plazca de él es lo mejor de la reacción de Twitter.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de EL PAÍS

image beaconimage beaconimage beacon